lunes 19, octubre , 2026
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Psicología de la prevención

Educación y parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

Tome decisiones con tiempo; no pretenda salir en pleno huracán o quedarse sin tener los elementos de apoyo necesarios para sobrevivir

«Llamar “naturales” a los desastres implica inevitabilidad, cuando en realidad son el resultado de decisiones humanas en el desarrollo y la vulnerabilidad.» Mami Mizutori, ONU

Muchas personas, por diversas razones que van desde lo personal y lo cultural hasta lo familiar, tienen por hábito no ser preventivas o precavidas. Cuando se trata de la vida misma, vale la pena cambiar y reflexionar sobre nuestros hábitos, que eventualmente nos pueden ayudar —o no— a ponernos a salvo. Más aún cuando consideramos que vivimos en una zona de riesgo por huracanes o temblores.

El presente escrito pretende alertar y orientar, de ser posible, para que usted, amable lector, sea precavido e incluso pueda orientar a otros a salvaguardarse. En fechas recientes, y como producto del temporal de lluvias, estamos experimentando no solo lluvias regulares, sino también ciclones y huracanes que alertan a la población en general, pero que igualmente dejan al descubierto un grupo de personas incrédulas o con poco sentido común.

¿A qué me refiero? Pues sin duda a esos sujetos que hasta pueden molestarse porque no entró el huracán pronosticado a la ciudad o a la región. ¿Y qué esperaban? Destrozos y zozobras como en otras ciudades costeras, donde, con ver las noticias, nos damos cuenta de la devastación y el desastre que pueden ocasionar.

La explicación, amable lector, para la actitud indolente ante los fenómenos devastadores de un huracán puede tener respuesta hasta en aspectos psicopatológicos del sujeto que minimiza el posible desastre, o bien refleja que alguna parte cortical en ellos no se desarrolló lo suficiente.

Sea como sea, y para quienes sí desean tener prudencia y sentido común, les recuerdo algunas sugerencias importantes que tienen que ver con acciones y psicología preventiva, a saber:

  1. Seguir noticias de fuentes confiables, no de pseudoexpertos o “reporteros” de TikTok.
  2. No reproducir una noticia o un video a menos que la recepción provenga justamente de una fuente confiable.
  3. Calmar, en la medida de sus posibilidades, a las personas y círculos sociales que están a su alrededor preguntando por información veraz.
  4. Hacer su mochila de emergencia con los elementos materiales que pueda necesitar (hay muchos ejemplos en la red).
  5. Si se queda en casa, juntar los elementos materiales que le puedan ayudar en caso de un huracán que haga muchos destrozos, iniciando por contar con agua potable (garrafones, filtros, etc.).
  6. Tomar decisiones con tiempo; no pretenda salir en pleno huracán o quedarse sin tener los elementos de apoyo necesarios para sobrevivir.
  7. Identificar los sitios de apoyo para usted o sus mascotas y los requisitos para poder ingresar a ellos.
  8. De ser necesario, haga simulacros en su familia, el trabajo, la escuela o con el grupo social con el que más convive; retroalimente la experiencia y procure que todos formen parte. Al final del día, y con el tiempo, se creará una cultura de la prevención mayor.
  9. Procure no imaginarse desastres y asegurarlos; reaccione a los hechos, aunque igualmente prepare lo necesario para afrontar los escenarios posibles.
  10. De ser posible, aliente a los otros con optimismo y buena actitud.

Las peores tormentas son las que nos hacemos en nuestra cabeza. Un abrazo y a cuidarnos.