
Puerto Vallarta, Jalisco.-
Para Laura Ofelia Robles Sahagún, dirigir una universidad no significa permanecer detrás de un escritorio. Significa mantener los pies en el aula, escuchar a los estudiantes, entender los cambios de cada generación y encontrar la manera de convertir el conocimiento en oportunidades para la vida.
A un año de asumir la dirección de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA), Campus Puerto Vallarta, Laura combina la gestión académica con una vocación docente que descubrió después de recorrer distintos espacios del servicio público, la comunicación y la promoción cultural. Su visión parte de una convicción: la universidad no solo debe preparar profesionistas competentes, sino personas éticas, sensibles a las necesidades de su comunidad y dispuestas a contribuir al bien común.
Comunicóloga egresada de la propia UNIVA y maestra en Dirección de Mercadotecnia por la Universidad de Guadalajara, inició su trayectoria profesional en el ámbito gubernamental. Entre 1992 y 1995 fue presidenta del DIF de Chapala; posteriormente, regresó a Zapopan para trabajar en comunicación y asumió responsabilidades en Fiestas de Octubre, donde se desempeñó como directora de Comunicación, Publicidad y Promoción. Más adelante, regresó al gobierno como subdirectora de Acción Cultural.
Fue durante su colaboración con el maestro Guillermo Arturo Gómez Mata, con quien trabajó durante 14 años entre Zapopan y la Universidad de Guadalajara, cuando comenzó a descubrir el potencial transformador de la educación. La experiencia la llevó a incorporarse a la docencia en la UdeG y en UNIVA, un camino que inicialmente había considerado ajeno, pero que terminó por convertirse en una de sus mayores pasiones.
A partir de entonces, también se involucró en áreas como egresados, seguimiento estudiantil y empleabilidad, donde comprendió que el verdadero resultado de una institución educativa se refleja en el desempeño de quienes pasan por sus aulas.
“Los egresados somos el examen de titulación de las universidades”, sostiene, al señalar que la trayectoria profesional de cada alumno permite valorar la calidad de la formación recibida.
Esa cercanía con la comunidad universitaria continúa siendo parte esencial de su trabajo. Aunque hoy encabeza la dirección del campus vallartense, mantiene su actividad docente en programas de posgrado, pues considera que escuchar a los estudiantes le permite comprender mejor sus necesidades y tomar decisiones con una perspectiva más cercana a la realidad.
Una nueva etapa en Puerto Vallarta
Su llegada a UNIVA Puerto Vallarta fue resultado de un proceso de selección dentro del sistema universitario, que cuenta con ocho campus físicos y uno en línea. Tras la jubilación del anterior director, participó en una convocatoria en la que presentó un proyecto de mejora para la institución.
La noticia de su nombramiento la tomó por sorpresa. En pocos días tuvo que organizar su traslado desde Guadalajara, dejar temporalmente a su familia en esa ciudad y comenzar una nueva etapa profesional y personal.
La decisión representó un compromiso importante, pero también una oportunidad para aportar su experiencia y desarrollar una visión propia sobre las necesidades educativas de la región.
En su liderazgo, explica, busca imprimir un enfoque humanista, basado en la colaboración, el respeto y la igualdad de oportunidades. Su experiencia en el servicio público y en entornos empresariales le ha permitido reconocer las dificultades que todavía enfrentan las mujeres para acceder a puestos directivos, así como la importancia de que su capacidad sea valorada con los mismos criterios que la de sus colegas hombres.
Desde esa perspectiva, considera que la educación superior tiene una responsabilidad que va más allá de transmitir conocimientos: debe contribuir a formar personas capaces de convivir, dialogar y trabajar por objetivos compartidos.
UNIVA: formación académica con experiencias reales
Al hablar de la oferta educativa de UNIVA, Laura destaca la actualización constante de sus programas académicos, el aprendizaje práctico y la preparación de los estudiantes para un mercado laboral en transformación.
La apuesta institucional es que el conocimiento no se limite a los libros o a las explicaciones dentro del salón de clases, sino que se traduzca en experiencias, proyectos y habilidades que los jóvenes puedan aplicar en su vida profesional.
A ello se suma una estrategia de internacionalización que amplía las posibilidades de aprendizaje. UNIVA mantiene convenios con más de 300 universidades y participa en redes académicas internacionales como la Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC), la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMESIC) y la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL).
Estas alianzas favorecen el intercambio de conocimientos, la colaboración académica y el acercamiento a otras realidades culturales y profesionales.
Como parte de esta dinámica, el campus ha recibido profesores invitados del extranjero. Durante el programa Verano Global participaron una docente de Colombia y un profesor de Ecuador, mientras que cuatro estudiantes de intercambio —dos de Países Bajos, uno de Ecuador y una de Colombia— llegaron para vivir una experiencia académica en Puerto Vallarta.
La institución también cuenta con programas espejo y una bolsa de trabajo a nivel sistema, orientada a facilitar la vinculación de los egresados con oportunidades laborales.
Para Laura, estas herramientas son importantes porque los jóvenes necesitan una formación que les permita adaptarse, desarrollar criterio propio y abrirse camino más allá de los límites de su entorno inmediato.
Aprender fuera del aula y recuperar la convivencia
La formación universitaria, desde su perspectiva, tampoco puede desligarse del bienestar emocional y social de los estudiantes.
Al observar los retos que enfrentan las nuevas generaciones, entre ellos la ansiedad, la distracción asociada al uso constante del celular y la incertidumbre frente al futuro, considera necesario generar espacios donde los jóvenes recuperen la convivencia, la curiosidad y el gusto por aprender.
“Vamos a regresarles la felicidad a los chicos”, es la meta que comparte con sus colaboradores.
Para avanzar en esa dirección, UNIVA trabaja con Univeskills, un programa del sistema universitario enfocado en desarrollar habilidades como pensamiento crítico, juicio, comunicación, socialización e investigación. La intención es que los estudiantes no dependan únicamente de las respuestas que encuentran en una aplicación, sino que aprendan a cuestionar, analizar y construir sus propias conclusiones.
También se impulsan actividades que los conectan con su entorno. La Liga de Debate Mar Adentro ofrece un espacio para discutir temas concretos y desarrollar argumentos, mientras que el campus se prepara para el Congreso Nacional Universitario de Debate, dedicado a los océanos.
La intención es que los estudiantes comprendan mejor el contexto ambiental y social de Puerto Vallarta, una ciudad cuya actividad económica está estrechamente relacionada con el mar y sus ecosistemas.
La directora también promueve una mayor convivencia fuera de las aulas y el desarrollo de infraestructura deportiva. Para ella, la universidad debe ofrecer oportunidades para que los jóvenes se involucren con su comunidad, identifiquen problemas y participen en la búsqueda de soluciones.
En cuanto al uso de los teléfonos celulares, reconoce que representan un distractor importante, pero considera que la respuesta no consiste necesariamente en prohibirlos, sino en enseñar a utilizarlos de manera consciente, identificando cuándo son útiles y cuándo interfieren con el aprendizaje.
Inteligencia artificial: una herramienta con responsabilidad
En un entorno donde la inteligencia artificial gana terreno en la educación y el trabajo, UNIVA busca que sus estudiantes aprendan a utilizarla sin renunciar a su capacidad de pensar.
Laura explica que la institución cuenta con un documento que establece criterios para el uso de estas tecnologías, con énfasis en la responsabilidad y la ética académica.
La IA puede ayudar a investigar, organizar información y facilitar determinadas tareas, pero no debe sustituir el razonamiento ni convertirse en una vía para entregar trabajos que el estudiante no comprende.
Por ello, el reto también involucra al profesorado de bachillerato, licenciatura y posgrado, que recibe orientación para incorporar estas herramientas a la enseñanza y evaluar de manera crítica los resultados que presentan los alumnos.
La directora añade que el uso de estas tecnologías también tiene implicaciones ambientales, debido a los recursos que requieren los centros de datos para operar. Así, la alfabetización digital debe incluir no solo habilidades técnicas, sino también conciencia sobre sus consecuencias.
Valores, bienestar y apertura entre generaciones
Frente a la percepción de que los jóvenes atraviesan una crisis de valores, Laura propone una lectura distinta: más que una pérdida generalizada, existe una brecha entre generaciones que requiere comprensión y diálogo.
Las formas de trabajar, relacionarse y concebir el bienestar han cambiado. Mientras generaciones anteriores priorizaban el trabajo constante y las responsabilidades hacia los demás, muchos jóvenes buscan un mayor equilibrio entre sus objetivos profesionales y su vida personal.
Para la directora, esa preocupación por el bienestar no debe interpretarse automáticamente como falta de compromiso. El desafío está en fortalecer la empatía, la tolerancia y la convivencia, sin ignorar las necesidades individuales.
La institución trabaja para que sus estudiantes desarrollen una mayor conciencia social y rechacen conductas como el acoso escolar, las agresiones y la discriminación. La universidad, señala, no puede mantenerse ajena a los problemas que se manifiestan en la sociedad, pues sus estudiantes también reflejan lo que ocurre en sus comunidades.
La identidad católica de UNIVA forma parte de esta propuesta humanista, pero Laura subraya que se vive desde la inclusión y el respeto. La participación en actividades religiosas no es obligatoria y los jóvenes de otras creencias son bienvenidos. El objetivo es promover valores, liderazgo y servicio al prójimo sin imponer una práctica religiosa.
Sustentabilidad: formar profesionistas comprometidos con su entorno
Uno de los ejes que Laura quiere fortalecer durante su gestión es la sustentabilidad, especialmente por la relación que existe entre el desarrollo de Puerto Vallarta y la conservación de su entorno natural.
Desde su perspectiva, la región no puede pensar en su futuro económico sin considerar el cuidado del medio ambiente. El turismo, el ecoturismo y otras actividades dependen de la riqueza natural que atrae a visitantes y sostiene numerosos empleos.
Por ello, considera fundamental que la conciencia ambiental se integre en la formación de profesionistas de distintas áreas, desde ingeniería y arquitectura hasta diseño de interiores, psicología y nutrición.
La apuesta se refleja también en acciones dentro del campus. UNIVA trabaja en la creación de un centro de compostaje y en el proyecto de convertirse en una Universidad Cero Residuos. Entre las medidas implementadas se encuentran la eliminación del unicel y la instalación de estaciones para separar residuos orgánicos y reciclables.
La institución colabora en este esfuerzo con Greetleco, empresa ubicada en la zona de Fluvial, con la intención de desarrollar un modelo que también pueda ponerse al servicio de la comunidad.
A estas iniciativas se suma el reto de mejorar la infraestructura. Las instalaciones del campus comenzaron a construirse en 2002 y el deterioro provocado por las condiciones ambientales, junto con el costo de las obras, representa uno de los desafíos de la administración. Entre los proyectos se encuentra la construcción de canchas en la parte posterior del campus.
Pese a las dificultades enfrentadas en años recientes, Laura reconoce la solidez del equipo de trabajo que ha permitido mantener las actividades y continuar impulsando mejoras.
La universidad que quiere construir
Al imaginar a UNIVA Puerto Vallarta en los próximos cinco años, Laura piensa en egresados éticos, preparados para el cambio, con conocimientos actualizados y capacidad para anticiparse a los retos de su entorno.
Considera que la formación profesional debe responder a una realidad que cambia rápidamente, pero también contribuir a que los jóvenes comprendan las consecuencias de sus decisiones y actúen con responsabilidad.
A quienes dudan entre continuar sus estudios, buscar oportunidades fuera de la ciudad o incorporarse a la universidad, les propone conocer de cerca la experiencia UNIVA.
La describe como una comunidad que busca acompañar el crecimiento académico y personal de sus estudiantes, donde el conocimiento se combina con la amistad, los valores, la investigación y el compromiso con los demás.
Su invitación, asegura, no responde únicamente a su responsabilidad como directora, sino también a su experiencia como egresada de la institución.
Después de un año en Puerto Vallarta, Laura dice sentirse contenta con el campus y con la comunidad que la ha recibido. Sobre la manera en que le gustaría ser recordada, no tiene una respuesta definitiva. Prefiere dejar que cada persona construya su propia impresión a partir de lo vivido.
Su aspiración es más sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: contribuir al crecimiento del conocimiento y de la humanidad, aportando a cada persona aquello que necesita para desarrollarse.
En esa idea se resume la visión que busca imprimir a UNIVA Puerto Vallarta: una universidad que forme profesionistas preparados para el mundo laboral, pero también ciudadanos conscientes de su responsabilidad social, comprometidos con el medio ambiente y capaces de construir un futuro con sentido humano.






