La esperanza de la oposición

Hablemos en serio / Javier Orozco Alvarado / Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

La oposición y las élites intelectuales de derecha hacen todo lo posible por encubrir que Xóchitl Gálvez es actualmente senadora por el PAN

Por fin, la oposición tiene la esperanza de haber encontrado un personaje rentable para enfrentar a Morena en la elección presidencial del 2024.  Tanto las élites de los viejos partidos, al igual que los viejos intelectuales orgánicos del viejo régimen, creen haber encontrado en Xóchitl Gálvez a la candidata capaz de arrasar con los aspirantes del propio bloque opositor y con las “corcholatas” de Andrés Manuel.

Unos dicen que es un fenómeno político; otros, que es la virgen enviada del cielo, la criptonita para debilitar al presidente o la luchadora de origen humilde, de raíces indígenas y sensibilidad social que necesitaba México. También se dice que es un fenómeno mediático, porque ha ocupado las planas y los comentarios en medios electrónicos y digitales, a raíz de que el presidente de la república le impidió ingresar a palacio nacional y que, con sus ataques misóginos, se ha convertido en su principal promotor.

Cierto o no, ahí está Xóchitl Gálvez como posible candidata de la oposición, representando al Frente Amplio por México, antes llamado Va X México, el cual está conformado por el PRI, PAN, PRD y dirigido nuevamente por el empresario Claudio X González.

Aunque la oposición y las élites intelectuales de derecha hacen todo lo posible por encubrir que Xóchitl Gálvez es actualmente senadora por el PAN; es un intento más por hacer creer a la gente que se trata de un producto político legítimo emanado de la sociedad civil. 

Aunque muchos intelectuales de derecha tienen la esperanza de que gane ella las encuestas, lo cierto es que también participarán otros reconocidos aspirantes como Santiago Creel del PAN, Beatriz Paredes y Enrique de la Madrid del PRI y Silvano Aureoles del PRD.  Todos ellos con una estructura política propia, con un liderazgo personal y con una trayectoria de muchos años en el seno de sus partidos.

Lo primero que tendrá que suceder, es que Xóchitl gane la encuesta interna para ser la representante del Frente Amplio por México y, lo segundo, que esté en condiciones de ganarle la presidencia al candidato o candidata de la coalición de Morena-PT-PV.

El optimismo de la oposición radica en que están plenamente seguros de que Andrés Manuel impondrá por la vía de la cargada a Claudia Sheinbaum; la cual, ante la falta de carisma, de un discurso propio y el rechazo de las clases medias, se convierte en una presa fácil para una contrincante capaz de responderle espontánea y hábilmente hasta al presidente. 

Por eso, siendo honestos, la fragilidad de Sheinbaum tiene que ver no sólo con esa falta de atributos, sino con el peso de las acusaciones hacia el gobierno por la falta de apoyos al campo, por la escasez de medicamentos, por el cierre de algunos programas sociales y por señalamientos de corrupción.

En ese escenario Xóchitl está fuerte, especialmente, porque los intelectuales de izquierda y, hasta los de derecha, se han encargado de debilitar la imagen de Ebrard para enaltecer a Sheinbaum, el eslabón más débil del engranaje político. Por eso dicen que, para ser, hay que parecer.