La Generación Z desafía el modelo tradicional de empleo

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

"La Generación Z no rechaza el trabajo, rechaza los modelos laborales rígidos": Raúl Santillán España, Empresario Tecnológico.

En una época de constantes transformaciones, el mercado laboral en México enfrenta el reto de entender y adaptarse a las nuevas generaciones. Para profundizar en este panorama, Raúl Santillán, empresario, creador de contenido y fundador de soluciones SAAS, una firma enfocada en la digitalización de procesos laborales en México, reflexiona sobre las demandas de la Generación Z, el salario emocional y la urgente necesidad de evolución en el empresariado.

Después de los Baby Boomers, la Generación X y los Millennials, llega la Generación Z. ¿Es una de las más cuestionadas y menos comprendidas en el ámbito laboral?

Sí, es correcto. La Generación Z es una de las que hoy en día está siendo más cuestionada y quizá poco comprendida en las cuestiones laborales. Sin embargo, es un cambio generacional. Algo que siempre decimos es que la Generación Z no está rechazando el trabajo, sino que está rechazando los modelos laborales rígidos. Hay empresas que todavía no evolucionan y mantienen esquemas nada flexibles, que es justo lo que esta generación pide a gritos.

Existe la percepción de que estos jóvenes no quieren trabajar. ¿Qué es lo que realmente buscan en un empleo?

En realidad, buscan mayor flexibilidad, más autonomía y un mayor equilibrio entre la vida personal y el trabajo. Están dispuestos a comprometerse, pero esperan condiciones diferentes. Hoy en día, la flexibilidad laboral es un factor competitivo en los reclutamientos; la mayoría de los jóvenes de esta generación descartan una vacante si de entrada no se les ofrece trabajo flexible o remoto. Las empresas están descubriendo que ofrecer esta flexibilidad puede ser tan importante como un aumento salarial.

¿De qué manera tiene que adaptarse el empresario común a estas exigencias?

Las empresas tienen que hacer un cambio generacional al mismo tiempo que los trabajadores. Necesitan ofrecer mayor flexibilidad, esquemas híbridos, oportunidades de desarrollo profesional y una comunicación más transparente. Hoy ya no se compite solo por el salario económico, sino por la experiencia laboral y la cultura organizacional, que se ha vuelto el “salario emocional” que sigue creciendo. La generación busca un propósito, un liderazgo cercano, bienestar y un ambiente de trabajo sano.

¿Qué estadísticas sustentan este cambio de mentalidad en los jóvenes mexicanos?

Hay datos muy claros: el 71% de los jóvenes de entre 18 y 24 años consideraría buscar otro empleo si se les obliga a regresar a la oficina a tiempo completo. Además, cerca de dos de cada tres jóvenes de la Generación Z ya trabajan en esquemas con algún grado de flexibilidad laboral. Por otro lado, el 54% de los jóvenes de esta generación señala al trabajo como una de las principales causas del deterioro de su bienestar emocional. Esto nos da una radiografía de lo que realmente debemos mejorar en las organizaciones.

Más allá de sus exigencias, ¿cuáles son las virtudes que tú observas en ellos que los empresarios deberían aprovechar?

Son generaciones que, como bien decíamos, son muy proactivas. Llegan con nuevas ideas, con propuestas frescas, y las empresas que no tengan la capacidad de escuchar esas iniciativas van a hacer que estos jóvenes se frustren y se vayan. Una de las cosas que nosotros hemos notado es que ellos ya llegan con más herramientas tecnológicas. Si la empresa no está lista para hacer uso de elementos tecnológicos, como la inteligencia artificial o la automatización de procesos, entonces no va a poder aprovechar el talento de esta generación.

Hoy en día, el dominio de las redes sociales, la creación de contenidos y el manejo de plataformas digitales es algo que ellos tienen de manera natural. Definitivamente traen unos muy buenos skills tecnológicos y mucha creatividad. Las empresas necesitamos aprovechar eso para crecer, para innovar y para vender más. Son nativos digitales, literalmente nacieron con un teléfono celular en la mano, mientras que otros llegamos a eso años después.

Con la reducción de la jornada laboral a 40 horas, ¿qué papel juega la tecnología y cómo se mide la productividad en este nuevo esquema?

La tecnología va a ser absolutamente fundamental. Ya no podemos pedirles “horas de silla”, como decíamos anteriormente. Ahora necesitamos pedirles KPIs (Key Performance Indicator, o Indicador Clave de Rendimiento), mecanismos de productividad, métricas objetivas que puedan medir su trabajo. Así, estén en la oficina o trabajando desde casa, podremos evaluar su desempeño de manera justa. Con la reducción de las 40 horas, nos hemos dado cuenta de que las empresas están solicitando tecnología justo para poder darles herramientas a las nuevas generaciones y permitirles trabajar de manera remota.

La gente ya está pidiendo menos horas en la oficina y más trabajo remoto. Y esto no es una moda, es una tendencia que vino para quedarse. Ahí hay una gran área de oportunidad para aquellos empresarios que se adapten a las nuevas eras, a la nueva época, y que entiendan que se trata de un ganar-ganar para ambas partes.

Raúl, el trabajo también impacta la salud emocional. ¿Hay datos que respalden esto?

Sí, y es un dato que debería hacer reflexionar a cualquier empresario: el 54% de los jóvenes de la Generación Z señala el trabajo como una de las principales causas del deterioro de su bienestar emocional. Esto nos da una radiografía clara de lo que tenemos que buscar mejorar en nuestras organizaciones. No se trata solo de productividad, se trata de la salud de las personas que están construyendo el futuro de nuestras empresas.

Es importante entender que cuando una empresa mejora sus condiciones laborales para la Generación Z, no solo está beneficiando a ellos. Las generaciones que vienen, y también las que ya estaban contratadas, se ven beneficiadas por estas nuevas exigencias. La reducción del estrés, la eliminación del burnout y la posibilidad de pasar más tiempo con la familia son beneficios que se extienden a todos.

¿Qué mensaje final le dejarías a los empresarios que todavía dudan en adaptarse a esta nueva realidad?

El mensaje es claro: la adaptación no es una opción, es una necesidad. Las empresas que no evolucionen van a quedarse sin talento, y el talento es el activo más valioso que existe. La tecnología va a ser fundamental para que tanto las generaciones jóvenes como las anteriores que hoy tienen un empleo puedan encontrar una mayor estabilidad emocional. Con la reducción de las 40 horas, se están haciendo cambios bien importantes en México que pueden beneficiar a todos los trabajadores del país.

Mi recomendación es que los empresarios vean a la Generación Z no como un problema, sino como una oportunidad. Son jóvenes con ideas frescas, con habilidades tecnológicas innatas y con una energía que, bien canalizada, puede llevar a sus empresas al siguiente nivel. Escúchenlos, denles flexibilidad, ofrézcanles propósito y verán cómo su compromiso y su productividad se disparan. Al final del día, todos queremos lo mismo: un trabajo digno, bien remunerado y que nos permita tener una vida plena. Y eso, es lo que está pidiendo la Generación Z.