El maestro del arte Naif que capturó el paraíso vallartense

Por: Anais Guerrero

17 de abril Día de Manuel Lepe
  • Más allá de la estética, plasmaba la sencillez y cotidianidad de su gente

Puerto Vallarta a lo largo de su historia ha tenido distintos personajes que han dado vida, identidad y color a este puerto con esencia de pueblo típico. Desde su fundador, Don Guadalupe Sánchez, la primera cronista mujer, Doña Catalina Montes de Oca, hasta el pintor vallartense Manuel Lepe Macedo, conocido por su obra en todo el mundo.

Cuando se habla de Puerto Vallarta se piensa en sus playas cristalinas, sus palmeras, Malecón, atardeceres, pero hay un detalle importante en todo esto; la obra de Manuel Lepe. Más allá de la estética, plasmaba la sencillez y cotidianidad de su gente, entre paisajes y sus tradiciones, cada cuadro reflejaba una historia distinta de aquel bello pueblo y de su propio mundo.

Manuel Lepe Macedo nace un 17 de abril de 1936 en el corazón de Puerto Vallarta, Jalisco. Fue un hombre que siempre tuvo una pasión inmensa por el arte. Lepe no recibió una formación académica, su talento nato y su emoción por plasmar el mundo que lo rodeaba fueron la clave para transformar escenarios cotidianos en pinceladas de llenas de color, amor y dedicación.

La Noche de la Iguana fue un suceso que propició que la obra de Manuel Lepe fuera internacionalmente reconocida y valorada. En 1973 Manuel Lepe abre su propia galería en Puerto Vallarta; su obra se exhibe en el Civic Center Auditorium, en la Livingstone Gallery de San Francisco, California, y en el Century Plaza Hotel de Los Ángeles.

Marcella Lepe, hija del pintor, a través de un escrito dirigido al Presidente de la Comisión Edilicia de Cultura del H. Ayuntamiento, presentó una solicitud para que tuviera a bien designar a este Municipio al día 17 de Abril como el Día de Manuel Lepe.  Se determinó en la Sesión Ordinaria del 31 de marzo de 1998 turnar a la Comisión de Cultura para que ésta dictamine según proceda.

A través de la memoria colectiva de la ciudadanía, se ha contribuido para que el nombre de Manuel Lepe siga resonando en la actualidad. Lepe cuenta con una serie de puntos clave que enaltecen su legado en la ciudad: El mural “Puerto Vallarta” ubicado en las escaleras de la Presidencia Municipal, fue creado en 1982. En el año 2009, Mariano Pérez Vivanco realizó la réplica en vidrio de una pintura de Manuel Lepe titulada “La Ronda”. Este vitral de gran formato, perfilado en un arco de medio punto de cuatro por cinco metros, fue instalado en el ingreso del establecimiento comercial Plaza Vallarta.

El día 16 de abril de 2010, el H. El Ayuntamiento de Puerto Vallarta distinguió a Manuel Lepe con el título de “Hijo Predilecto de Vallarta”. Una reproducción sobre azulejos cerámicos de la obra “Vendedores de Pescado” autoría de Manuel Lepe, fue instalada en el malecón, el 15 de abril del 2011, por el gobierno de la ciudad.

El 13 de enero de 2012 en Sesión Ordinaria del H. Ayuntamiento, el regidor Miguel González Guerra propuso nombrar a la vialidad que da acceso al Centro Internacional de Convenciones se le asigne el nombre Manuel Lepe. Dicha obra fue inaugurada el 26 de febrero de 2012 y 7 años después, en 2019 fue instalada la placa de los azulejos que portaba el nombre de la avenida. Las letras de “Puerto Vallarta ” ubicadas en el Malecón ilustran el estilo característico de la obra de Lepe. Restauradas en 2024 por Marcella y Luis Lepe.

Su trabajo incluye más de 2500 cuadros que se extienden por todo el mundo, entre las celebridades que destacan por tener sus obras, se encuentran Elizabeth Taylor, Ronald Reagan, la Reina Isabel, John Huston, John Travolta, Lola Beltrán, entre otros.

En la Enciclopedia de los Municipios de México, aparece una lista de hombres ilustres de Puerto Vallarta, con solo tres personajes, Agustín Flores Contreras, Rafael Parra Castillo y Manuel Lepe.

Manuel Lepe ha dejado un invaluable tesoro en Puerto Vallarta y el mundo por su talento y calidad humana. Recordemos hoy en el Día de Manuel Lepe a aquel pintor que les dio alas a niños para volar y cada vez que tomaba un pincel él mismo se convertía en niño, plasmando en lienzos lo más puro que había en su corazón.