Alcohólicos Anónimos

La ciudad imaginada / Por: Dr. José Alfonso Baños Francia

El 10 de junio de 1935 es una fecha significativa para la comunidad de Alcohólicos Anónimos (AA) porque marca el inicio de su programa de recuperación para quien tiene problemas con su manera de beber. El comienzo ocurrió tras el encuentro de dos alcohólicos empedernidos, Bill Wilson y el doctor Bob Smith en Akron, Ohio, quienes descubrieron que para mantenerse sin beber era necesaria la ayuda mutua.

Esta propuesta se materializó en un programa de Doce Pasos, un conjunto de principios para guiar a los afectados hacia la sobriedad. Estos pasos consideran admitir la impotencia ante el alcohol, trabajar en un análisis de la personalidad, reajustar las relaciones con los otros, depender de un Poder Superior y trabajar con otros alcohólicos en la transmisión del mensaje.

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y mortal que afecta a millones a escala planetaria. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo excesivo de alcohol es causante de más de 3 millones de muertes cada año, lo que representa el 5.3% de las defunciones globales. Además, la ingesta de alcohol está vinculada a más de 200 enfermedades y trastornos, incluidos varios tipos de cáncer, daños hepáticos y trastornos mentales.

En el ámbito de la salud pública, el alcoholismo representa un desafío significativo, al ser un factor clave en accidentes de tráfico, con estadísticas que muestran que entre el 20% y el 50% de las muertes en eventos viales están relacionadas con el exceso de alcohol en la sangre. Este impacto se extiende más allá de los individuos, afectando al núcleo familiar y aumentando la carga para la atención sanitaria.

Enfrentar el alcoholismo requiere un enfoque multidisciplinario y una colaboración global sostenida. En ese contexto, el sector salud tiene el reto de implementar estrategias de prevención, tratamiento y rehabilitación efectivas, incluyendo programas para tomar conciencia de la enfermedad, políticas de control de la venta y consumo y la provisión de servicios médicos especializados para quienes tienen fuerte dependencia a la sustancia.

Un aliado importante es la comunidad de AA que tiene presencia en más de 180 países congregando a más de dos millones de integrantes, mientras que, en México, dispone de más de 14 mil grupos distribuidos a lo largo del territorio nacional, así como un número aproximado de 110 mil miembros dispuestos a trasmitir el mensaje de manera voluntaria.

Sobre AA penden mitos y confusiones como suponer que acuden los bebedores desahuciados o aquellos en situación de calle. Pero la comunidad está integrada por seres de todas las edades, condición social o perfil laboral teniendo como único punto en común el sincero deseo de dejar la bebida y sus estragos.

Tras 91 años de existencia, Alcohólicos Anónimos constituye un camino de recuperación que ha funcionado en millones de personas en todo el mundo, brindando esperanza para quienes luchan contra la enfermedad del alcoholismo.