El placer por aprender y apreciar el arte

Educación y Parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

Cuando un artista crea, una parte de su persona se expone, y puede logara tocar fibras sensibles del espectador.

Seguramente, más de alguna vez se ha visto involucrado en alguna actividad que involucre el arte; y es que no debería ser raro el hecho de que a diario convivimos con él. Pues bien, el arte se manifiesta en todo momento y con cualquier persona, consciente o no de ello.

¿Qué es el arte?

Señala María Moliner en su célebre diccionario: del latín arsartis, se emplea como masculino en singular y como femenino en plural. De igual manera, es cualquier actividad humana encaminada a un resultado útil que tiene un carácter más práctico que teórico. Les propongo esta definición sintética e inclusiva que he encontrado en la red: actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas, valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.

Pues bien, dejando de lado las definiciones o la idea vaga —o certera— de que el arte es para una minoría de élite, creo que hemos olvidado no solo la observación del arte. De igual manera, el ritmo de vida acelerado que nos imponemos —y que principalmente en las grandes ciudades afecta la capacidad sutil de la percepción de la belleza— nos hace olvidar estos sutiles y a la vez directos placeres que nos hacen sentir que estamos vivos.

Algunas preguntas

Hay preguntas que bien merecen su respuesta. Por ejemplo: ¿cuándo fue la última vez que se propuso apreciar una obra artística por el simple y placentero acto de hacerlo? O bien: ¿cuándo compró arte para su consumo? Quizás esta pregunta le cause confusión, pues sí, el arte se consume; obviamente no como una bebida, pero está para los sentidos ávidos de su percepción.

¿Sabía usted que hay intentos históricos y serios de influir socialmente en los individuos sobre diversos temas sociales a través del arte? Pues justamente por ello debemos poner más atención y atender aquello que nuestros sentidos buscan afanosamente, y que nos da placer y nos humaniza ante el otro y ante la actividad humana misma. Pero, ¿cómo saber que nos gusta el arte? Piense cuántas veces usted señala que algo le pareció lindo, bello o hasta hermoso, e incluso quizás sublime —categorías estas de la belleza—. En ese momento, usted debe saber que está apreciando el arte, y si se rodea de él, mucho mejor: se humanizará mayormente y podrá hacerlo con los más pequeños.

Algunas respuestas

Si usted es uno de esos personajes que compra adornos para su casa porque se ven bonitos, seguro ya podrá ir pensando en su valor artístico y en la estética comparativa con relación a un objeto similar. Si de igual manera es capaz de apreciar la belleza en una mujer cuando se pinta o se viste para usted, estará apreciando una manifestación artística contextual y cultural propia de cada pueblo sobre la tierra.

Asimismo, si usted es capaz de sensibilizarse, emocionarse e incluso llorar por una obra de teatro, película, fotografía, pintura, grabado, escultura, canción, ópera o cualquier otra manifestación artística, podrá entender la importancia de estar más cercano al arte. Ahora bien, no todos apreciamos el arte de la misma manera, e incluso no todas las manifestaciones artísticas nos lo parecen. El hecho de que no me guste cierto género de música o estilo de pintura no significa que no sea arte. Aunque vale decirlo: es polémico definir qué es o no es arte y cuál es su calidad.

¿Se puede hacer algo?

Pero claro que sí. De entrada, disfrutarlo y ser sensible a él; y si, además, adquiere un libro o un enlace especial que lo pueda guiar para una mejor apreciación, tendrá mayor provecho.

  • Compre arte: generará ganancias para el artista, que seguirá creando para deleite de quienes lo apreciamos.
  • No consuma productos piratas que imitan de manera terrible al arte original y desalientan al artista.
  • Asista a talleres, galerías o lugares donde se genera el arte.
  • Respete al artista y su obra, y si considera que usted lo puede hacer mejor, ¿qué espera? ¡Hágalo!
  • Conozca el contexto de la obra e indague los datos de la misma; la apreciará mucho más.
  • Si puede hablar con el artista y conocer su lado humano, su vida no será la misma: entenderá cómo algunos seres humanos expresan su psicología por medio de la obra artística.
  • Invite a otros y comente la obra o hecho artístico, pero sea fiel a sus gustos y convicciones; quizás sea el otro quien cambie y no usted.
  • De ser posible, aliente y apoye a los artistas; coménteles sus impresiones. Ellos viven de la apreciación y el consumo que usted haga de sus obras.
  • Si le es posible, apoye a las instituciones nacionales y extranjeras que fomentan el arte en cualquiera de sus manifestaciones.

Cuando un artista crea, una parte de su persona se expone, y puede lograr tocar fibras sensibles del espectador, buscando esa conexión humana que finalmente da sentido a sentirse vivo.

Hasta la próxima.