Necesitamos más amor para nuestros semejantes
Consejos de una bisabuelita moderna / Por un México mejor
¿Cuántas veces, cuando una persona maloliente y con su ropa rota se nos quiere acercar, nosotros, disimuladamente, preferimos pasar desapercibidos y, como si no lo viéramos, atravesamos la calle?… ¿Será correcto ante los ojos de Dios?…
¿Y si fuéramos nosotros ellos, nos gustaría que así nos tratasen todos?…
Estamos tan metidos en nuestro fantástico mundo que, si miramos sin ver, creemos que nuestra terrible actuación es correcta y que los demás están equivocados.
¡Pobre planeta Tierra, con personas como yo que tratamos de ver lo malo como bueno y no nos ponemos a pensar que, con nuestra terrible actuación, destruimos las conciencias de infinidad de niños y jóvenes que quieren tener un mundo mejor!
Es tan importante detener nuestra absurda forma de vida para autoanalizarnos detenidamente y así conocernos… ¡como somos en realidad!… Aprender a pedir perdón a todos los que hemos ofendido y a aceptarnos en nuestra nueva forma de vida, y, créeme, no es nada fácil ese cambio, pero… ¡sus resultados son verdaderamente maravillosos y conocerán la felicidad tan anhelada por quienes dudan de su existencia!
Cuando nuestros semejantes realmente necesitados reciben ayuda, sus rostros se transforman en un agradecimiento maravilloso, ya que sus ojos se llenan de una luz increíble, sus labios esbozan una sonrisa angelical y sus cuerpos, tan pesados, adquieren una ligereza nunca vista…
Por desgracia, en nuestro enigmático planeta Tierra, existen infinidad de semejantes que mueren de hambre, mientras muchos habitantes tiran a la basura sus alimentos porque no les gustan… Mientras algunas mujeres caprichosas tiran su ropa, muchos semejantes mueren de frío porque carecen de un pedazo de tela para cubrir sus cuerpos… Tienen calzado para un regimiento, e infinidad de habitantes caminan con sus pies destrozados…
Cuando vamos de visita a un lugar desconocido, nos encanta ir a los lugares famosos, pero pocos visitan a los desamparados para compartir alimentos, ropa, calzado, etc. Olvidando el mandamiento más importante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Porque se nos ha olvidado el verdadero sentido de la palabra “AMOR”… tal y como Jesucristo nos lo enseñó.
Ojalá que las nuevas generaciones de niños y jóvenes de este enigmático planeta Tierra aprendan a ser más humanos, generosos, comprensivos y pacíficos, para que sean esos mensajeros de amor y paz, y que con su gran ejemplo positivo se termine tanta maldad, degeneración, guerras, hambruna, crueldad, ambición, desesperación, suicidios, asesinatos, destrucción, abortos, eutanasias, abandonos, etc., etc., etc… Y en adelante existan solo las maravillosas familias muy unidas, llenas de amor, paz y gran felicidad, que tanto necesita la humanidad.
Alguien me dice que tú eres ese(a) mensajero(a) de amor y paz que tanto necesita la humanidad.
Por eso me siento feliz de que estés leyendo este artículo, ya que, gracias a tu gran bondad, paciencia y mucho amor, podremos vivir en un mundo mejor y tener una familia adorable llena de paz, amor y gran felicidad.
Para mis maravillosos Ángeles Terrenales del “Grupo Canica”.
Cariñosamente, su bisabuelita Ana I.

