La Rectora del CUCosta desglosa su gestión

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

María Esther Avelar habló sobre los retos que enfrentó en su primer año.
  • María Esther Avelar habló sobre los retos que enfrentó en su primer año

Puerto Vallarta, Jalisco.-

La mañana se presentaba fresca y propicia para una charla en la sala de juntas de la Rectoría del Centro Universitario de la Costa (CUCosta). Sobre la mesa de madera, vasos con agua y tripiés y teléfonos listos para grabar, El ambiente, lejos de la rigidez de los informes oficiales, se fue tiñendo de confianza y anécdotas cuando la Rectora María Esther Avelar tomó asiento frente a un pequeño grupo de periodistas.

No hubo protocolos rígidos. La conversación fluyó como el café que alguien pidió a media charla. Y en ese ir y venir de preguntas y respuestas, la funcionaria desgranó los números, los miedos, las inversiones y las esperanzas de una administración que, dice, “le apostó primero a la gente”.

“El ausentismo era el fantasma”

El periodista que abrió el diálogo no anduvo con rodeos: Rectora, cómo recibió el Centro Universitario de la Costa, cuál fue el principal reto…

Avelar asintió, como quien repasa una herida que aún duele, pero está en vías de cicatrizar.

“Le apostamos primero a la atención estudiantil, sobre todo a fortalecer toda la parte de docencia, porque uno de los problemas que se identificaban cuando llegué, y de los comentarios de la propia comunidad de Puerto Vallarta, era el ausentismo, tanto de profesores como de estudiantes. Entonces abordamos primero ese problema.”

Contó que establecieron reuniones sistemáticas cada dos meses con los concejales de cada programa educativo. “Para identificar cuáles son sus necesidades particulares por grupo”, dijo. Y luego lanzó el dato que provocó que varios reporteros levantaran la mirada de sus libretas:

“Aquí CUCosta no tenía un programa de formación integral de los estudiantes. Iniciamos con 19 talleres en octubre. Al día de hoy ya tenemos 44: cine, debate, deportes, oratoria, tochito… que les gusta mucho a ellos”.

Árboles, psicólogas y una comunidad que se reforesta

La conversación derivó hacia el bienestar. La Rectora se apoya en sus manos para reforzar sus palabras.

“Los estudiantes me están ayudando con toda la estrategia de reforestación. Llevan plantados 296 árboles en seis meses. Buscamos que este sea un espacio que les guste, que sea realmente su segunda casa”.

Pero no todo son áreas verdes. Avelar bajó el tono de voz cuando mencionó la salud mental.

“Contratamos a dos profesionales de la psicología —dijo— por un tema que está pasando en todas partes. Esas crisis, esas sensaciones que tienen los estudiantes, pero también la propia comunidad administrativa y académica. Atienden mañana y tarde para identificar con anticipación cualquier tipo de riesgo”.

La inversión más fuerte (sin contar nómina)

Uno de los reporteros preguntó por los números duros. Avelar no titubeó:

“Invertimos aproximadamente 31 millones de pesos en mantenimiento preventivo y correctivo. Es la inversión más fuerte que traemos, además de lo que es la nómina”.

Y, casi como si estuviera rindiendo cuentas ante un auditorio invisible, desglosó:

“El presupuesto del 2025 fue de 372 millones 320 mil 380 pesos. La mayor parte se va a nómina: 268 millones 233 mil 876 anuales. Lo que nosotros ejercemos como centro fueron unos 75 millones, y se los presentaría desglosados”.

Cocodrilos, tortugas y un estero por rescatar.

El ambiente se relajó aún más cuando salió el tema de la investigación. Alguien mencionó los cocodrilos.

“El trabajo que han realizado los investigadores —dijo Avelar con una sonrisa cómplice— tiene que ver con el análisis del agua potable en Puerto Vallarta y Talpa de Allende. Y también la investigación que tenemos alrededor del cocodrilo y la tortuga casquito”.

Explicó que en noviembre el centro se convirtió en una Unidad de Manejo para la protección y reproducción de la tortuga casquito. Pero la historia tenía un giro policiaco:

“Todavía no nos regresan los ejemplares que se llevaron. Eran 35. Deben tener muy pocos, no sé exactamente el número. Pero el interés de que haya estado aquí la procuradora habla de revisar si el centro está en condiciones de proteger una especie tan susceptible de ser sustraída”.

Y añadió, casi en confidencia: “Estamos pensando en reubicar el laboratorio, pero requerimos autorización de las normas técnicas. Sería en la parte de atrás, donde todavía es susceptible de construcción”.

La demanda insatisfecha y los nuevos planes de estudio

El diálogo saltó hacia el futuro inmediato. Un periodista preguntó por la matrícula.

“Tenemos una población de 7,700 estudiantes —respondió—. El año pasado admitimos casi 2,000. En el primer ciclo admitimos el 45%, en el segundo entre 39 y 40%. Buscamos alternativas semipresenciales para ampliar la matrícula”.

Y entonces soltó la noticia que provocó varios murmullos:

“Nos piden para la zona de Tomatlán Veterinaria y Agronomía. Pero además vamos a actualizar 15 programas educativos: Turismo, Derecho, Contabilidad, Administración… todo lo de áreas tecnológicas. Hay una estrategia definida por la Rectoría General para disminuir créditos y dar competencias del siglo XXI”.

Inteligencia artificial y tendederos: los temas incómodos

La charla se tensó apenas unos segundos cuando alguien mencionó la inteligencia artificial. Avelar no se achicó.

“En diciembre tuvimos a todo el personal académico en talleres de inteligencia artificial —dijo—. Las ventajas son muchas. La única desventaja es saberlo utilizar en forma ética. Tenemos que aprovechar el avance tecnológico para simplificar procesos”.

Y, casi como quien respira hondo, abordó el espinoso asunto de los tendederos y la participación ciudadana:

“El 8 de marzo no hubo actividades disruptivas —señaló—. Se desarrollaron de la mano con estudiantes, personal académico y administrativo. Ellos organizaron las actividades. En el tema de bienestar estamos atendiendo esas aristas, porque todavía hay situaciones subyacentes por sucesos pasados. Son heridas que tienen que sanar. No hicimos un comité de salud mental para ver esas situaciones que no queremos que pasen”.

El broche: jóvenes vulnerables y un hospital escuela

La entrevista se encaminaba al cierre cuando un reportero preguntó por la inseguridad y el papel de la universidad.

Avelar se puso seria:

“El problema de fondo es la inseguridad y los muchachos que anduvieron quemando lugares. Eran jóvenes de entre 14 y 16 años. Si no atendemos el problema de esos jóvenes —falta de servicio educativo, marginación—, no vamos a resolver nada. Le ofrecimos al gobernador que la Universidad de Guadalajara trabajaría con ellos en la prevención del delito”.

Finalmente, alguien preguntó por el hospital escuela. La Rectora sonrió con aire de misterio:

“Ese tema lo va a abordar la maestra Karla Planter conjuntamente con el gobernador. Les van a dar una premisa al final del informe”.

Se levantó, estrechó manos y prometió volver a convocar a los medios. Afuera, los preparativos para su informe seguían a marchas forzadas. Y dentro de la sala de juntas, quedó la sensación de que, en CUCosta, las palabras y los hechos caminan cada vez más juntos.