“Lo importante es que como comunidad, como vallartenses, apoyemos este espacio”
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
- Comparte los detalles de la 26° subasta anual, los retos de mantener un centro cultural comunitario y los proyectos que transformaron el espacio en los últimos años.
La mañana en la Biblioteca Los Mangos transcurre con la calma que precede a la tormenta creativa. En un par de días, este edificio de 28 años —casi tres décadas siendo faro cultural de Puerto Vallarta— se convertirá en el foco del arte y la filantropía local. Quien lleva el timón de esta travesía es Yozozky Dinorah Cortés González, presidenta del Comité de Biblioteca Los Mangos, una mujer que habla con la seguridad de quien ha navegado aguas turbulentas y ha logrado mantener el barco a flote.
—Dinorah, ¿Cuántos años cumple la biblioteca? ¿25, 28? —pregunto mientras ajusto la grabadora.
Ella sonríe, acostumbrada a la confusión que generan las cifras.
—28 años —responde con precisión—. Ya se van rápido los años.
Y en efecto, el tiempo ha pasado volando para esta institución que comenzó como un sueño comunitario y hoy es un referente cultural no solo de Puerto Vallarta, sino de toda la región. Pero no venimos a hablar solo de la historia, sino del presente y el futuro: la 26° Subasta Anual de Los Mangos, el evento más importante para la supervivencia de este espacio.
La gran noche: arte, solidaridad y comunidad
El próximo 6 de marzo, a las 6 de la tarde, las puertas de la Biblioteca Los Mangos se abrirán para recibir a coleccionistas, artistas, curiosos y amantes del arte en una velada que promete ser memorable.
—¿Qué sorpresas tenemos para este año? —pregunto.
Dinorah enumera con entusiasmo:
—En esta ocasión van a participar 65 obras, con artistas locales e internacionales que año con año se suman. Este año pedimos que fuera una obra por artista, y dos para aquellos que constantemente han estado vendiendo. El espacio será en la sala Berenice Star y contamos con muy buenas obras.
Detrás de cada pieza hay una historia de generosidad. Galerías locales como Galería 1 y Galería Corsica —con décadas de trayectoria en Vallarta— han sido pilares constantes. Este año se suma Art World, también del centro, ampliando el abanico de propuestas artísticas.
Pero la subasta no es solo para coleccionistas con chequera en mano. Uno de los atractivos más populares son los famosos certificados: bonos de descuento en restaurantes, hoteles, spas y servicios que se venden a menos de la mitad de su valor.
—Contamos con más de 150 certificados —detalla Dinorah—. Pastelería, restaurantes, salud, belleza, clínicas… Hay certificados increíbles, como los Day Pass de grandes hoteles, e incluso hospedajes en Cabo.
—La verdad es que se acaban rápido —interrumpo—. Los mejores vuelan.
—Sí, los mejores se van rápido —asiente—. Por eso hay que llegar temprano.
La meta económica es ambiciosa: 250,000 pesos libres, después de pagar las obras y los gastos del evento. Una cifra que, aunque parece alta, palidece frente a las necesidades mensuales de la biblioteca.
El costo de mantener la cultura
—¿Cuánto se requiere mensualmente para mantener operando la biblioteca?
Dinorah no titubea:
—120,000 pesos mensuales. Al año, alrededor de un millón 400 mil pesos.
El dato cae como balde de agua fría. La subasta, siendo el evento estrella, apenas cubre una fracción de lo necesario. El resto llega de los talleres —donde el 50% de lo recaudado va para los maestros y el 50% para la biblioteca—, de eventos constantes, de padrinos y de un consejo de cinco empresarios que, en palabras de Dinorah, “siempre están apoyando con ideas y acciones”.
—Tenemos que estar constantemente buscando, generando —explica—. Pero no ha faltado.
Tres años de transformación
Cuando Yozozky Dinorah Cortés asumió la presidencia, la biblioteca enfrentaba problemas estructurales urgentes. El primer año se enfocaron en lo básico: reestructurar la tabla roca, impermeabilizar los 1,250 metros cuadrados (el acervo se estaba mojando) y cambiar 57 domos que, después de 27 años, habían triplicado su vida útil y permitían filtraciones.
El segundo año llegaron los aires acondicionados, logrando que la biblioteca tuviera clima al 100%. Y a mediados de 2025, un hito: la instalación de paneles solares, una inversión de más de 350,000 pesos que hoy permite climatizar el espacio con un ahorro energético significativo.
—¿Y los jardines? —pregunto, recordando proyectos anteriores.
—Quedó la primera parte —responde con una mezcla de esperanza y cautela—. La segunda fase dependía de un donador importante, pero cuando surgió el desastre de Acapulco, él era el mayor proveedor de palmeras de la zona. Su negocio se vino abajo y ya no pudo apoyar. Pero tenemos un proyecto… y un patrocinador. Si se hace, con mucho gusto te doy la primicia.
Un espacio que acoge a 800 personas al mes
—¿A cuántas personas atiende la biblioteca mensualmente?
—Alrededor de 800 personas por mes —responde—. Niños, jóvenes, adultos, extranjeros…
Ochocientas personas que encuentran en Los Mangos un refugio creativo, un lugar para aprender, para expresarse, para escapar de las pantallas y la rutina. En un mundo que empuja a los niños hacia los videojuegos y las calles, espacios como este son trincheras de humanidad.
—Como padres de familia, agradecemos mucho que haya este tipo de centros culturales —comento—. Bien ubicado, con estacionamiento, con actividades para todos.
Dinorah asiente, pero su mirada va más allá:
—Lo importante es que como comunidad, como vallartenses, apoyemos este espacio. Lleva 28 años, ha sobrevivido al COVID y a situaciones difíciles, pero sigue avanzando porque no tiene fines de lucro. Todo lo que se genera es para mantenerlo vivo.
La noche mágica del 6 de marzo
Mientras la entrevista llega a su fin, Dinorah describe lo que los asistentes encontrarán:
—Vamos a tener tres restaurantes participando: una lasaña muy rica, paninis, vino, sangría, refrescos, incluso elotes. La entrada es sin costo. Es para disfrutar, para convivir, para comprar alguno de estos certificados y, de paso, llevarse una obra de arte.
—Hay una comunidad extranjera muy comprometida —agrego—. Y una vendimia de alimentos que genera esa convivencia necesaria para hacer comunidad.
—Sí, exacto —confirma—. Porque la cultura no es solo arte: es compartir, es encontrarse, es celebrar juntos.
Antes de despedirnos, le pido que recuerde a los lectores los detalles:
—Los esperamos este 6 de marzo a las 6 de la tarde, aquí en el Centro Cultural Biblioteca Los Mangos.
Apago la grabadora mientras ella vuelve a sus tareas. Afuera, el sol comienza a caer sobre Puerto Vallarta, y la biblioteca se prepara para otra jornada de actividad. En unos días, sus paredes de 28 años retumbarán con la generosidad de una comunidad que entiende que la cultura no se mantiene sola: se construye, se subasta, se celebra, se comparte.
Yozozky Dinorah Cortés González lo sabe bien. Por eso, cada año, ella y su equipo se ponen la capa —como ella diría— con las letras de Los Mangos, y salen a recordarnos que el arte vale la pena.
Si usted desea apoyar:
¿Qué? 26° Subasta Anual de Arte y Certificados de Biblioteca Los Mangos
¿Cuándo? 6 de marzo, 6:00 pm
¿Dónde? Centro Cultural Biblioteca Los Mangos
Entrada: Libre
Más información: Redes sociales de Biblioteca Los Mangos

