Tortuga de casquito podría extinguirse en menos de tres años

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Indira Berroterán

Enclavada en medio de la mancha urbana, la Laguna de Tomasa es el último refugio natural de la tortuga de casquito, una especie endémica que no existe en ningún otro lugar del mundo. Sin embargo, su supervivencia está en riesgo crítico. Urbanización descontrolada, contaminación por escombros, tráfico ilegal y falta de apoyo gubernamental han puesto a este pequeño quelonio al borde de la extinción en vida silvestre.

Así lo advierte Indira Berroterán, representante de la asociación civil Estudiantes Conservando la Naturaleza, organización que desde hace cinco años trabaja en el estudio, protección y cuidado de esta tortuga de agua dulce, la más pequeña del mundo en su etapa adulta y caracterizada por una placa amarilla en la frente.

En entrevista, Berroterán hizo un llamado urgente a las autoridades federales, estatales y municipales para que declaren la zona como Área Natural Protegida y se destinen recursos para el saneamiento integral de la laguna.

—Indira, ¿por qué es tan importante la Laguna de Tomasa para la tortuga de casquito?

Este es uno de los pocos espacios donde la tortuga casquito tiene vida registrada. Son pocos a nivel público; solamente quedan esta laguna y la laguna de Coapinole, que también enfrenta sus retos. Pero aquí es donde hay más posibilidad porque conecta con la laguna de Poetas, donde también hay presencia de esta especie. Antes, toda esa zona era un humedal donde llegaban garzas y patos, pero se fue secando por causas naturales y también por la mano del hombre, que ha ido rellenando con escombros.

—¿Qué hace tan especial a esta tortuga?

Es única en el mundo, endémica de esta región. Además, es la tortuga más pequeña del mundo en vida adulta y tiene una mancha amarilla en la frente que la hace diferente a cualquier otra especie. Es una tortuga super resistente, perfectamente adaptada a este clima porque es de aquí. No hay en otro lado del planeta.

—¿Cuáles son las principales amenazas que enfrenta?

Son varias. Primero, la construcción urbana, que ha ido socavando los espacios naturales. Segundo, la falta de conciencia ambiental: la gente sigue tirando basura y escombros. Tercero, el aplastamiento, porque cuando la tortuguita migra en busca de otros charcos, al ser tan pequeña es difícil de ver y la aplastan. Y cuarto, el tráfico ilegal. Es muy valorada en el mercado asiático porque su placa amarilla simboliza bienestar, riqueza y abundancia. No se la comen, la consideran una mascota exótica. El robo de ejemplares es una de las causas que más ha reducido su población.

—¿Cuántos ejemplares calculan que hay en vida silvestre?

Hace un tiempo estimábamos alrededor de 500. Pero con todo el robo que ha habido, incluso en temporada baja de este año, te puedo asegurar que esa cifra ha bajado considerablemente.

—Ustedes construyeron un muro perimetral. ¿En qué consiste y cuánto invirtieron?

Es un muro de 90 centímetros de altura que da la vuelta a toda la laguna. Va desde la colonia Lagos hasta Villas Universidad. Hemos invertido casi 3 millones de pesos, todo proveniente de la asociación civil. Eso ha ayudado a detener el vertido de escombros y a reducir los aplastamientos.

—¿Qué otras acciones han realizado?

Hemos hecho limpiezas convocando a la sociedad civil. También adaptamos ganchos para retirar el lirio acuático, una planta invasora que está quitando oxígeno a la laguna, la seca más rápido y emite un olor desagradable. Pero necesitamos equipo especializado y permisos. Llevamos un mes y medio gestionando con Semarnat y la Comisión de Sustentabilidad Ambiental, y a última hora nos dijeron que no tenían personal. No podemos seguir suspendiendo cada vez que nos digan que no.

—¿Han recibido apoyo del gobierno municipal?

Cuando culminamos el muro, vinieron representantes municipales y prometieron convertir esto en un parque ecológico. Dijeron que iniciaban en enero de este año, luego nos dijeron que no, que después. Las acciones son muy lentas. Necesitamos que los organismos competentes colaboren. Semarnat, Profepa y el gobierno municipal deben declarar esta zona como Área Natural Protegida. Solo con esa figura legal podremos darle amparo real a la tortuga.

—¿Qué papel juega el tráfico ilegal en esta problemática?

Es grave. Nosotros hemos retirado en cuatro o cinco meses más de 90 trampas de las lagunas, especialmente hacia la salida entre Vallarta y Nayarit, donde hay más presencia de la tortuga y es donde más la roban. Esas trampas no solo atrapan tortugas, sino aves, reptiles y otros animales. Muchas veces las colocan mal y los animales se ahogan.

—¿La comunidad ha respondido?

Sí, han sido grandes aliados. La señora Ana María y los vecinos han entendido la necesidad de proteger la laguna. Pero la comunidad también tiene muchas otras necesidades urgentes: falta alumbrado, recolección de basura, vialidades. Y también hace falta conciencia ambiental: no tirar escombros, no tener descuidos que al final afectan a todos. Es responsabilidad del gobierno, sí, pero también de cada ciudadano.

—¿Cuánto tiempo le queda a la tortuga casquito en vida silvestre?

Esto es una carrera contra el tiempo. Ya estamos cansados de decirlo: para salvar a la tortuga casquito en medios silvestres, nos quedan menos de tres años. Lo que no hagamos ahora nos llevará a ser la sociedad que no pudo evitar su extinción. Hay algunos ejemplares en cautiverio para preservar la genética, pero no es lo ideal. Ellos merecen vivir en su hábitat natural.

—¿Qué mensaje final daría a las autoridades y a la ciudadanía?

Necesitamos que todos le metan el hombro. Somos una asociación pequeña, con tres personas, y no tenemos los recursos suficientes. Pero nos hemos movido para que las cosas sucedan. La tortuga casquito es patrimonio de Puerto Vallarta, y si desaparece, no solo perdemos una especie única en el mundo, sino también nuestra responsabilidad como sociedad que cuida su entorno. No pedimos miles, pedimos constancia y voluntad.

La Laguna de Tomasa aún conserva una rica biodiversidad: patos, garzas, aves migratorias, cocodrilos y otras tortugas. Pero el tiempo se agota. La declaratoria de Área Natural Protegida y el saneamiento integral son las únicas vías para evitar que la tortuga de casquito pase a ser solo un recuerdo.