Prospectivas de mejora para la calidad de vida en jóvenes

Educación y parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

El gran reto que enfrentan los jóvenes, es su actitud ante la vida.

“Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?” — Albert Einstein

Cuando hablamos de los jóvenes en México y tomamos como ejemplo particular la región de Bahía de Banderas, no podemos dejar de hacer algunas preguntas y planteamientos pertinentes para su futuro y calidad de vida.

Podemos iniciar haciendo una gran división: los que ya cuentan con estudios universitarios o incluso con visos de posgrado, y los que no han tenido o no han podido tener oportunidades de estudios de educación superior.

Si bien es cierto que las oportunidades pueden existir, también es verdad que dichas oportunidades son mejor aprovechadas por quienes tienen la preparación y la voluntad de tomarlas. Hoy en día muchos jóvenes a nivel mundial se cuestionan si es pertinente continuar con una formación profesional institucional, y dicho cuestionamiento los lleva a tomar la decisión de desertar o no iniciar sus estudios profesionales, optando por actividades informales como ser “creador de contenido” o mejor conocidos como tiktokers. Sin embargo, no dimensionan que para generar contenido hay que tener la capacidad de hacerlo, empezando por el conocimiento válido o científico de lo que se va a generar. Por lo tanto, no es el caso de quienes, desde su experiencia incipiente, rumores u opiniones sociales, “generan” contenido, reafirmando lo ya señalado por Umberto Eco: el internet les da poder cada vez más a una horda de idiotas.

Por otra parte, igualmente necesitamos señalar una corresponsabilidad que afecta las prospectivas de desarrollo de los jóvenes. Y es que la función sustantiva del Estado mexicano, entre otras funciones, es propiciar espacios educativos de calidad y, aunque en la actualidad la cobertura se ha incrementado, la demanda de diversas áreas profesionales igualmente se ha incrementado. Carreras como Medicina, Psicología, Arquitectura y ni qué decir de las Ingenierías tienen una fuerte demanda.

Dichos estos dos puntos —por una parte, la apatía de grandes masas de jóvenes que no continúan estudiando o sabotean sus estudios; y por otra, otros grupos de jóvenes demandando más espacios— se prevé una masa crítica de jóvenes que tendrán muchas dificultades para contar con estabilidad económica y que serán expuestos a los pocos escrúpulos de los empleadores. Así les toca con ciertos hoteleros o restauranteros de zonas turísticas como la nuestra, que les condicionan un salario digno basado en las propinas que reciban por sus servicios al cliente, dinero que no es —o no debería ser— considerado un salario, sino una aportación voluntaria que se ha pretendido hacer pasar por salario digno.

Al final del día, que la voluntad y la actitud proactiva de los jóvenes los haga salir airosos en una lucha por conquistar un espacio de vida será determinado por ellos mismos. Sin embargo, ello no significa que no podamos ayudarles para que dicho trayecto pueda ser motivante y pueda realizarse con cierto grado de satisfacción y autorrealización. La tarea es tanto del Estado como de los padres de familia y, principalmente, de la conciencia y voluntad de los jóvenes. El reto siempre ha sido el mismo: la actitud determina cómo lo enfrentamos, ¿no cree usted?

Que pase excelente semana.