
La prescripción inadecuada de fármacos es un problema frecuente en toda la población. En niños, el uso indiscriminado de antibióticos es común, pues muchas madres consideran que tener fiebre es igual a una infección bacteriana, por lo que optan por conseguir alguna pastilla o jarabe. Los antibóticos más prescritos son ampicilina, eritromicina y sulfas. En los adultos mayores, los medicamentos más comunes son los analgésicos y los antiinflamatorios de venta libre, lo que contribuye al aumento del riesgo de reacciones adversas a medicamentos e interacciones farmacológicas con efectos secundarios a corto y mediano plazo.
Antibióticos. Según la Organización Mundial de la Salud, la resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Aunque la resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural, el uso indebido de estos fármacos en humanos y animales está acelerando el proceso.
En enfermedades como neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis, cada vez hay más casos, lo que dificulta el tratamiento, prolonga las estancias hospitalarias, incrementa los costos médicos y aumenta la tasa de mortalidad.
Analgésicos. Cada día hay más publicaciones científicas que avalan que el uso continuo, crónico e injustificado de analgésicos prolonga los dolores de cabeza. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha advertido sobre el alto riesgo de ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares debido al uso indiscriminado de estos medicamentos. Además, pueden provocar un aumento de la presión arterial, favorecer la insuficiencia cardíaca y causar problemas digestivos como gastritis, dispepsia y úlceras gástricas.
Omeprazol. Algunos estudios han demostrado que el uso prolongado de omeprazol puede aumentar el riesgo de desarrollar lesiones gástricas premalignas, como pólipos, atrofia de la mucosa gástrica y metaplasia intestinal, así como su transformación en cáncer de estómago hasta en un 43%.
Vitaminas. La hipervitaminosis por exceso de vitaminas A, B, C, D y E puede ser nociva, ya que puede provocar efectos adversos como descamación de la piel, caída de uñas, náuseas, vómitos, gastritis y daño hepático.
En conclusión, el uso simultáneo o excesivo de varios medicamentos sin justificación, a cualquier edad, puede provocar interacciones medicamentosas y contrarrestar sus efectos benéficos.






