Benefactores de Vallarta

Por: Mtra. Hortensia García García

Atardecer en Puerto Vallarta

Escuchaba hace años que los polos de desarrollo turístico de nuestro país fueron favorecidos por el empuje que les dieron los presidentes de la República en turno, siendo el iniciador de esta política el licenciado Miguel Alemán Velazco, quien le dio al puerto de Acapulco un impulso impresionante para colocar este rincón del país en un destino turístico mundialmente famoso.

No es desconocido que a la par que se autorizaba la construcción de grandes obras de infraestructura, desde carreteras, mejora de servicios básicos como luz, agua y drenaje, aumentaba la plusvalía de esta población convirtiéndola en un atractivo turístico, sino también en una gran oportunidad para los inversionistas que amasaron grandes fortunas en la hotelería.

Parte de la gran fortuna que amasó este presidente, se debe a la oportunidad que tuvo de hacer inversiones en este lucrativo rubro.

Luis Echeverría

Siguiendo la escuela de este presidente, sexenios más tarde el licenciado Luis Echeverría en su política económica, atendió dar certidumbre jurídica a quienes decidieran invertir en los litorales del país que se identificaban por su belleza y ubicación en atractivos lugares para transformarlos en desarrollos turísticos. Esta política resulto un gran acierto que favoreció el surgimiento de los grandes desarrollos que nacieron de la noche a mañana, en donde las bellezas naturales eran la garantía de las inversiones, y así nace Nuevo Vallarta, Cancún, Los Cabos, lugares paradisiacos que crecieron por arte de magia, gracias a que se les dotó en este sexenio de la infraestructura necesaria para que despegaran y fueran atractivos espacios para una inversión segura.

Miguel de la Madrid

Más tarde, Miguel de la Madrid también impulsó otro rincón de la costa del Pacífico en el estado de Oaxaca llamado Huatulco, cuya belleza despertó un gran interés entre quienes con capital y el apoyo del gobierno lo convirtieron en un nuevo destino turístico.

Impulsar el surgimiento de estos mundialmente conocidos centros turísticos, sin duda alguna fue un gran acierto que favoreció el crecimiento económico de estas poblaciones a las cuales emigraron miles de familias, ya que las fuentes de trabajo que se generaron respondían a las necesidades laborales de quienes vivían en esas regiones, o incluso en lugares alejados como el caso de Cancún, lugar que atrajo  gran cantidad de trabajadores de diferentes lugares del país, pues fue una ciudad nueva que tuvo que poblarse.

Un caso aparte

Pero Vallarta no embona en estas historias, Vallarta se forjó gracias a otros factores, convirtiéndola en una ciudad cosmopolita  visitada por millones de turistas del mundo entero, perdiendo esa armonía y tranquilidad que nos tocó disfrutar, y que era uno de sus atractivos principales.

Escuchamos que la fama de Puerto Vallarta tiene su origen en la filmación de la película La Noche de la Iguana, indudablemente que este evento favoreció su promoción, pero Vallarta ya era Vallarta con todos sus encantos cuando se llevó a cabo este rodaje. Vallarta cautivó por la armonía de su paisaje, por el orden en el trazo de sus calles, por la impecable limpieza en dónde la conservación de la misma era quehacer de todos no unos cuantos, la educación de los niños formaba parte de la responsabilidad de la comunidad, y no había ningún problema si alguien le llamaba la atención a un niño aunque no fuera propio. Un pueblo en el cual la fe nos unía y la formación religiosa estaba incluida en todos los hogares.

En la cárcel solo estaban los borrachines a los que se les aplicaba como castigo barrer las calles, los delitos mayores como robo o asesinatos era muy escasos.  

Promoción aparte

Este fue el andamiaje con el que Vallarta contó para ser puesto en los ojos del mundo, lugar  que no  solo contó con la publicidad que le dio la filmación de la película, sino también el haber sido incluido en la ruta de la Compañía Mexicana de Aviación, y la publicidad de boca a boca que hacían llegar quienes visitaban este paradisiaco lugar, este turismo repetitivo que año con año llegaban como las ballenas que arriban al inicio del invierno, y que regresaban a sus países al inicio de la primavera, pero que en esos meses dejaban una importante derrama económica .

¿Por qué fue elegido Vallarta para llevar a cabo este proyecto? Lo ignoro, pues en la película poco se puede apreciar la belleza de este pueblito que cautivó a quienes lo visitaban. De manera particular tuve un gran desencanto cuando entusiasmada acudí a la exhibición de esta comentada película, en la cual solo pude identificar una fugaz escena cuando una “corrida“ recorrió una de las calles del puerto.

Exagero al decir que Vallarta no tuvo benefactores, pues fue una población privilegiada por haber tenido como prioridad la calidad de la educación primaria, y sus maestras y maestros fueron verdaderos apóstoles.

El nivel educativo de Vallarta era reconocido en el estado, pues en los concursos académicos estatales que se llevaban a cabo año con año en la ciudad de Guadalajara, Vallarta se distinguía, ya que en varias ocasiones las alumnas obtuvieron el primer lugar a nivel Jalisco.

Agustín Flores Contreras

Para completar la atención que se le brindó a la educación, vino a establecerse a este lugar el gran benefactor que quiso regresarle a Vallarta mucho de lo que le había dado, y con una gran visión tenía claro que para impulsar el progreso de nuestro pueblo  había que apostarle a la educación, les hablo de Don Agustín Flores Contreras, un próspero comerciante que visualizó el potencial económico de este lugar.

Él nació en Tepic, pero se estableció en Vallarta, donde forjó su capital. Sin pretender hacer ningún negocio, propuso al gobierno su ambicioso proyecto de invertir sus impuestos en la construcción de la escuela para niñas que hoy lleva el nombre de Teresa Barba, más tarde el Jardín de niños Ignacio Luis Vallarta, después la Nueva Era y el estadio Agustín Flores, así como la  Escuela Secundaria y el auditorio.

El único propósito que lo inspiraba era elevar el nivel educativo de los Vallartenses, y que los jóvenes tuvieran un espacio para practicar el deporte, todo con miras a dar opciones para que no siguieran el camino del vicio.

Impulso a las mujeres

No puedo omitir un esfuerzo más que este benefactor agregó a la formación de las niñas egresadas de la primaria, que al terminar sus estudios de primaria no tenían opciones para continuar otro nivel educativo. En su gran compromiso por apoyar a la juventud de herramientas que les permitieran tener más aspiraciones, a petición de un grupo de maestras y madres de familia, se inició un taller de Corte y Confección equipándolo con máquinas de coser Singer. Este taller brindó la oportunidad de que muchas jovencitas se prepararan como costureras o modistas.

Estamos en deuda con este hombre que le apostó a la inversión más importante, y es la base del progreso de los pueblos, y por ende a las naciones: la educación.

Con apariencia de un gentleman inglés, pero sin ninguna otra aspiración, ni política ni económica, entregó a Vallarta este patrimonio cultural y educativo  en cuyas aulas tuvimos la oportunidad de acceder a la educación preescolar y primaria los niños de los finales de los 40  y de los  50,  e inicio de la década de los 60 con la construcción de la escuela secundaria  y del auditorio.

Francisco Medina Ascencio

En los años 60, ya Vallarta había iniciado su carrera como destino turístico arropado por algunos inversionistas, que con valentía y aun sin tener certidumbre jurídica en la propiedad, construyeron los primeros hoteles, tal fue el hotel Posada de la Selva, el Dorado, Posada Vallarta, El hotel Camino Real, y las primeras hermosas construcciones en el selvático lugar que se le conoce como Conchas Chinas.

Y por segunda ocasión, Vallarta fue favorecido o bendecido, por un gran bienhechor que ocupó el cargo de Gobernador de Jalisco, del año de 1965 a 1972, me refiero al licenciad Francisco Medina Ascencio.

Agregaré una historia que, de viva voz compartió el licenciado Francisco Medina Ascencio en una charla que sostuvimos con él un grupo de damas que integrábamos la Asociación Femenil Vallartense.

En esa charla tuvimos la fortuna de conocer las circunstancias que favorecieron para que Vallarta fuera elegido como el lugar en donde se llevaría a cabo la reunión bilateral del presidente de México Gustavo Diaz Ordaz y el presidente de los estados Unidos Richard Nixon.

Vallarta, sede del Gobierno de México por un día

De una manera coloquial, el licenciado Medina Ascencio en su charla nos platicó que antes de ser Gobernador de Jalisco, fue amigo del licenciado Gustavo Díaz Ordaz, y que gozaba de su confianza al grado que algunas veces era recibido por el presidente sin previa cita, y de manera informal más como amigo que como gobernante.

En su agenda de entrevistas el licenciado siempre incluía alguna petición que tenía que ver con necesidades de Vallarta, pues tenía claro que para que Vallarta fuera considerado un polo turístico, aún no tenía la infraestructura suficiente, principalmente carretera y terminal marítima. Conocedor de que se llevaría a cabo en nuestro país la reunión de estos presidentes, hizo un viaje expreso a la ciudad de México para entrevistarse con el presidente, misma que le fue concedida.

El saludo entre ambos, como siempre muy cordial, de inmediato el presidente le lanza esta pregunta al gobernador.

-Y bien, ¿ahora qué quieres para tu Vallarta?, solo falta que me pidas que sea la capital del país.

-Efectivamente esa es mi petición, que Vallarta sea la sede del gobierno de México, aunque sea por un día, por lo que le ruego considere este lugar como

opción.

El presidente Diaz Ordaz se quedó pensativo, comprometiéndose a analizar su petición.

El gobernador se retiró después de una afectuosa despedida, y días más tarde recibió el comunicado de que su petición había sido aceptada.

A partir de ese momento se da a conocer la noticia que recorre el mundo, noticia que favorece la promoción turística de este rincón de nuestra Patria que ya era considerado como un importante destino.

Gratitud

No cabe duda que estos dos personajes, cada uno en su momento histórico, manifestaron su gran cariño por este puerto, Don Agustín compartiendo generosamente su fortuna, y el licenciado Medina Ascencio su gestoría para realizar obras tan necesarias para Vallarta como son La Terminal Marítima, El Aeropuerto, y la Carretera Compostela Puerto Vallarta.

Quienes hemos vivido los cambios de nuestra ciudad, y sabedores de la honestidad de estos personajes que no aprovecharon su posición política ni económica para enriquecerse, sino solo para servir, los recordamos con admiración y gratitud.