30 años siguiendo las historias de las ballenas de Bahía de Banderas
Por: Biol. Astrid Frisch Jordán
Hace 30 años comenzó una historia que hoy forma parte de la memoria natural del Pacífico mexicano. Ecología y Conservación de Ballenas (ECOBAC), una asociación civil sin fines de lucro con sede en Puerto Vallarta, celebra tres décadas de trabajo dedicado al conocimiento, investigación y conservación de las ballenas, con impacto en la costa del Pacífico mexicano y el Golfo de California.
En 1996 iniciamos el catálogo de fotoidentificación de ballena jorobada de Bahía de Banderas. Decir que han pasado 30 años parece sencillo, pero detrás de esta historia existen miles de horas en el mar, grandes retos, aprendizajes, aliados extraordinarios y resultados que hoy nos permiten conocer mejor a esta importante población.
Porque para conservar hay que conocer. Sin conocimiento no existe conservación. Cada fotografía, cada registro y cada encuentro en el mar nos han permitido construir uno de los catálogos de fotoidentificación de ballena jorobada más importantes del Pacífico Norte, no solo por su tamaño, con cerca de 15,000 registros, sino también por su continuidad histórica.
Pero estas ballenas no solo forman parte de una investigación científica; también forman parte de la identidad de nuestra comunidad. Cada invierno, su llegada transforma nuestra bahía en un escenario único donde locales y visitantes pueden maravillarse con sus saltos, cantos y comportamientos. Su presencia crea un vínculo especial entre las personas y el océano, además de impulsar una actividad de turismo de naturaleza que permite valorar la riqueza marina de nuestra región.
Durante estas tres décadas he tenido el privilegio de acompañar la vida de muchas ballenas: conocer sus rutas migratorias, observar sus historias familiares, sus retos de supervivencia y reencontrarlas año tras año en las aguas de la maravillosa Bahía de Banderas.
Encontrarse nuevamente en el mar con ballenas como Fantasmin (4BB027), Duende (4BB060) y Batman (5BB162), tres grandes machos que regresan casi cada temporada a competir por las hembras y que probablemente han dejado una importante descendencia, es una experiencia difícil de describir. Después de 30 años, sus historias y la mía se han entrelazado. Todos cambiamos con el tiempo; aunque debo admitir que las señales de estos años parecen ser más visibles en mí que en ellas.
También hemos conocido a hembras que han elegido nuestra bahía como un lugar especial para dar a luz, descansar y preparar junto con sus crías el largo viaje de regreso hacia sus zonas de alimentación.
Una de ellas es Cindy (5BB064), una hermosa hembra que conocemos desde 2002. En 2008 sufrió una colisión con una embarcación y las marcas de la propela quedaron grabadas en su dorso, convirtiéndose en una característica que nos permite reconocerla fácilmente. Cindy ha tenido más de siete crías y hoy es la embajadora de nuestra campaña “Menos Velocidad = Más Vidas”, que busca crear conciencia sobre la importancia de reducir la velocidad de las embarcaciones para evitar accidentes con ballenas.
Otra historia inolvidable es la de Guerrera (3BB162), un símbolo de supervivencia. En 2010, cuando tenía una cría quedó atrapada en una enorme red pesquera; gracias al trabajo del equipo RABEN (Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas) fue liberada junto con su ballenato y ambos sobrevivieron. Años después nos sorprendió con el nacimiento de gemelos frente a Puerto Vallarta, un acontecimiento extraordinario, ya que las ballenas jorobadas normalmente tienen una sola cría. Aunque los gemelos no sobrevivieron, este evento permitió compartir con la comunidad científica internacional un fenómeno poco documentado. Al año siguiente, Guerrera volvió a tener una cría.
Cada una de estas ballenas nos recuerda que la conservación no solo se trata de números: se trata de historias, de individuos y de conexiones que se construyen con el tiempo.
Nada de este trabajo sería posible sin una gran red de personas comprometidas. Agradecemos profundamente a nuestros colaboradores, quienes durante sus recorridos de observación de ballenas han aportado fotografías y datos fundamentales para esta investigación. Algunos nos han acompañado desde los primeros años, otros han tomado nuevos caminos y muchos más se han sumado con el paso del tiempo.
Nuestro reconocimiento a Ecotours Vallarta, Vallarta Adventures, Vallarta Natours, Orca de Sayulita, Opequimar Centro Marino, PV Marine, Fundación Ecológica BIOMAR; Fundación S. Ekstrom, CRIAP, Cielo Abierto, Instituto Tecnológico de Bahía de Banderas, Discover Pacific Tours, Ocean Friendly Expeditions, Whalewatch Vallarta y Biocean, por ser parte de esta historia.
Después de 30 años, seguimos saliendo al mar con la misma emoción del primer día: esperando encontrar una nueva ballena, una nueva historia y una nueva razón para proteger a estos gigantes del océano.

