Tesoros
Consejos de una abuelita moderna / Por un México mejor
Puerto Vallarta, Jalisco.-
Por lo regular, los habitantes de este enigmático planeta Tierra poseemos objetos materiales que, por el valor del momento y la forma en que fueron adquiridos, tienen un precio incalculable.
Sobre todo, las personas ancianas creen que algunas de sus pertenencias, dada la longevidad e historia, ya son parte de su misma esencia.
Hace poco, una amiga entró en una depresión profunda cuando se cercioró de que sus grandes tesoros ¡representaban un estorbo para sus seres queridos! Esas nuevas generaciones, que están acostumbradas a desechar, “no reparar”, todo lo que no funciona; en esta era de consumismo, lo que para ellos ya no sirve ¡se tira! Incluso llegó a pensar que ella estaba de más en este ajetreado mundo lleno de egoísmo, fanatismo e inmadurez.
Tenía su colección de discos y libros, que representaban para ella un gran tesoro, ya que fueron adquiridos en épocas y situaciones diversas: unos como premio a sus estudios; otros por haber vencido a la “parca”; aquellos cuando comenzó a ir a reuniones sociales; sin faltar esos recuerdos de cuando se enamoró por primera vez… y no pasó mucho tiempo en que a la persona que con gran orgullo se lo regaló… simplemente la desechó, ¡como si fuera basura!
El amor a los ancianos
Cuando era pequeña, el mayor tesoro que podía poseer una familia eran esos maravillosos ancianos llenos de vivencias, amor y paz. Aunque sus cuerpos envejecidos ya no les respondían, aún poseían en su mirada tierna esa sabiduría adquirida por los años y sus recuerdos como si hubieran acontecido ayer, y aunque sus historias eran repetitivas, las inocentes criaturas gozaban y reían cada vez que las escuchaban.
En la actualidad, se ha perdido la paciencia, la comprensión, el respeto y el amor hacia los ancianos; ese tesoro viviente se ha convertido en un estorbo y una gran pérdida de tiempo para esas nuevas generaciones, a pesar de que el tiempo ahí está, ya que el hombre es el que pasa a través de él. En la desbocada carrera de la vida por parte de la juventud, no se detienen a pensar cuánto daño pueden crear con su indiferencia.
Si están a su lado, mientras los ancianos consideran su compañía como un tesoro incalculable —pues es como tener una valiosísima y bella escultura acompañándoles—, ellos ni siquiera tienen tiempo para dirigirles una mirada, porque sus cinco sentidos los tienen depositados en un “tesoro” embrutecedor llamado “tablet”… y, si les llegan a interrumpir cuando están contestando… ¡se molestan en demasía!
Los tesoros que estoy mencionando varían en los habitantes del globo terráqueo, según su edad, clase social y vivencias personales.
Lo que para un bebé puede ser un gran tesoro (su frazada o chupón), para otros es simplemente… ¡basura!
Sin embargo, existen tesoros que representan un gusto común, ya que todos en realidad los quisieran tener y obtener (claro que existen sus excepciones), ¡al precio que sea!; y es cuando el ser pierde la cordura, la dignidad y el respeto hasta por sí mismo, y en ocasiones… ¡hasta se llega a matar con tal de ver realizado su capricho!
“Tesoros” invaluables
Una vez adquirido su nuevo tesoro, aunque lleguen a poseer los tesoros envidiados para alcanzar el dinero y el poder tan anhelado, al pasar el tiempo se convierten en esas… ¡pobres personas multimillonarias dignas de lástima! Pues, a pesar de todos sus tesoros adquiridos y que en su fachada exterior demuestren cuán poderosos pueden ser… ¡interiormente son muy infelices, sintiendo una gran soledad, a pesar de estar rodeados de muchos convenencieros! Porque en su interior están llenos de… ¡traumas e inseguridades y, en ocasiones, hasta grandes pesares por las pérdidas de esos tesoros en verdad invaluables, que cambiaron por un deseo absurdo!
¿Existe en tu vida algún tesoro invaluable? ¿O eres de los inconformes que siempre están deseando lo ajeno?
Recuerda que el tesoro más preciado que puedas obtener en esta enigmática vida eres tú mismo; por eso procura tener y mantener ese cuerpo, mente y espíritu siempre en completo balance, armonía, paz y amor. Después, qué mayor tesoro que el de poseer una familia unida y feliz, ¡eso vale más que todo el oro del mundo! Luego, la dicha de contar con unos verdaderos amigos, que conforman una sociedad unida, sana, justa y útil para toda la comunidad.
¿Qué mayor tesoro que el poder seguir viviendo en mi México querido, donde gracias a la libertad de expresión y a esas nuevas leyes de anticorrupción tenemos el poder de exigir cuentas claras a todos los políticos de mi adorada Patria, cada vez que ellos cometan injusticias, arbitrariedades, robos, asesinatos, etcétera, con tal de poder seguir en el poder?
Y tú, ¿te has puesto a pensar cuál es el tesoro más importante que puedas poseer en este instante de tu vida? Recuerda que sea lo que sea, o fuera lo que fuere, como para ti es lo máximo… ¡tienes que cuidarlo en beneficio de ti mismo, la sociedad y nuestra adorada Patria!
Cariñosamente,
Ana I.

