“Somos la casa que te defiende”
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
María Guadalupe Martín Torres, defensora pública federal en representación extraordinaria para víctimas del delito de feminicidio, explica en entrevista el alcance de su labor, los retos que enfrenta y la importancia de que las víctimas conozcan sus derechos. Desde la búsqueda activa de afectadas hasta el acompañamiento jurídico gratuito, su trabajo busca evitar la revictimización y garantizar justicia en un estado donde los feminicidios han ido en aumento.
¿Qué es la Defensoría Pública Federal y cómo beneficia a las víctimas?
Es una institución del Poder Judicial de la Federación, adscrita al Instituto Federal de Defensoría Pública. Desde 2021, un acuerdo publicado en el Diario Oficial facultó a sus defensores para actuar como representantes extraordinarios de víctimas de feminicidio, incluso en el fuero común. Su labor consiste en buscar activamente a las víctimas o sus familiares, ofrecerles asesoría y acompañamiento legal gratuito en cualquier etapa del proceso (investigación, juicio o ejecución). Revisan las carpetas, proponen actos de investigación y garantizan que las víctimas no estén en indefensión, explicándoles el estado de su caso y representándolas en audiencias. El servicio es totalmente gratuito y se inicia con una carta de solicitud dirigida al director general del instituto.
¿El Instituto Federal surge por falta de eficiencia estatal o para complementar la labor local?
Surge para complementar la labor de las fiscalías estatales, ante el incremento de feminicidios (en Jalisco se registran dos o tres por semana) y la sobrecarga de trabajo del Ministerio Público. Busca evitar la revictimización, asegurando que las víctimas tengan información clara y representación en cada diligencia, ya que muchas veces los asesores oficiales no las contactan. Si la víctima ya cuenta con abogado particular, no intervienen, a menos que ella revoque esa designación. Ofrecen el servicio de manera proactiva, tocando puertas, y respetan la decisión de quienes no lo aceptan, dejando abierta la posibilidad para después. La intervención formal requiere que la víctima firme una carta donde manifieste estar en estado de indefensión y solicite la representación.
Cuando hablan de feminicidio, ¿es cuando el acto ya fue ejecutado?
Feminicidio es cuando te matan, pero también atendemos tentativa de feminicidio. Atendemos a víctimas directas —las de tentativa— y a víctimas indirectas. Cuando el delito ya está consumado, por desgracia, entramos y damos atención jurídica a la familia. En las audiencias les decimos que pueden acudir o no, porque hay veces que es muy doloroso para la familia, ya que también está el imputado o acusado, pero en la etapa de juicio sí o sí tienen que venir.
¿Hay feminicidio de mujer a mujer?
Sí, sí hemos tenido casos. Se da por homofobia o por odio. Hay hombres que matan a mujeres y mujeres que matan a mujeres. Tengo un asunto en el cual hay un acusado y una acusada, que también es autora.
Por ejemplo, si una mujer mata a otra por celos, porque le quitó al novio o es la amante, ¿eso se cataloga como feminicidio?
Sí, porque es un tipo de odio. Hay 14 causales para que se configure el feminicidio, y una de ellas es el odio, independientemente del género. Otra es la homofobia, otra es que la haya privado de la libertad antes de cometer el delito, que la haya dejado expuesta en vía pública, que haya violencia previa a la muerte o tentativa. Si alguna de esas causales encuadra en los hechos y lo demostramos en la integración, sí se da. Ahora, todo delito violento en agravio de una mujer siempre se inicia como feminicidio bajo el protocolo. Si de las investigaciones se advierte que no se da alguna de esas causales, se reclasifica el delito, ya sea como tentativa de homicidio u homicidio. Pero siempre se inicia como feminicidio. Nosotros, cuando vemos que se puede dar el feminicidio, intervenimos, ofrecemos actos de investigación y dictámenes para fortalecer una reclasificación, y se han obtenido esos cambios.
¿Es más grave un feminicidio que un homicidio?
Así es. La pena mínima para feminicidio es de 40 años y la máxima de 70 años.
¿Por qué es más grave?
Ahí desconozco las razones de los legisladores al fijar las penalidades. Quizá sea por el grado de vulnerabilidad en que se encuentra la mujer y la forma en que se da la muerte. Dependiendo de la causal, es el tipo de muerte que tenga la víctima. Por ejemplo, si te apuñalan con un hacha… O sea, es por el grado de vulnerabilidad.
¿No se ha abusado un poco de la palabra “feminicidio”? Hubo un choque aquí, murió una muchacha, y a la persona la querían acusar de feminicidio. ¿Hay desconocimiento o siente que ha habido abuso, incluso usando el empoderamiento femenino para desquitarse o vengarse?
Mire, ese hecho que salió en televisión fue muy mediático. Por lo que yo vi —desconozco totalmente el caso—, sí fue la muerte de una mujer, pero no había odio, coraje ni relación; fue algo imprudente de una persona que no te conocía o fue un accidente. Tal vez por la presión social, la gente dice: “Como fue muerte de una mujer, sí o sí es feminicidio”. No, porque hay que ver las circunstancias en que murió. Si fue atropellada, no iba la intención de “es mujer, la odio, la voy a atropellar”. Eso depende de las investigaciones del Ministerio Público.
Independientemente, como usted dice, es el desconocimiento de las personas. Muchas veces, cuando hacen sus manifestaciones —que son muy respetables—, están mal informadas de lo que es la integración de un expediente, del por qué se da un delito o por qué no. Han acudido conmigo personas y me dicen: “Lic, necesito este delito”. Yo les respondo: “A lo que me estás informando, te voy a dar asesoría, pero una vez que tenga la carpeta de investigación, te podré decir si es correcto el delito o no”. Por eso estamos para orientarlos. Pero sí, muchas veces se ha generado la idea de que toda mujer que muere es feminicidio, y no es así. Por ejemplo, pueden encontrar a una mujer sin vida en la calle y ahí sí inicia como feminicidio porque no sabemos el trasfondo; pero conforme avancen las investigaciones y los dictámenes, si se advierte que sí fue feminicidio, continúa como tal; de lo contrario, se reclasifica.
¿Y si fue un asalto y por mala suerte…?
Yo no lo puedo catalogar sin conocer el caso, pero si fue un asalto, no es feminicidio, porque no hubo odio hacia la mujer por el simple hecho de ser mujer. Así como pudieron asaltar a una mujer, pudieron asaltar a un hombre. No necesariamente hay coraje. Hay que diferenciar bien lo que es el feminicidio. Aquí en Jalisco, el artículo 232 bis es donde se cataloga el delito de feminicidio con sus 14 fracciones.
¿Es grave el tema del feminicidio en Jalisco?
Sí, es grave, a nivel Jalisco hay mucho feminicidio. Se dan casos donde encuentran a una persona privada de la vida o donde se advierte que la pareja apuñaló a su esposa, novia o concubina. En esos casos sí son feminicidas.
¿De qué años a qué años ha observado ese aumento en la tendencia?
A raíz del año 2022, cuando me dieron esta adscripción, es donde me he dado cuenta de que ha ido incrementando. Yo creo que, de unos dos años para acá, entre 2022 y 2024.
¿En qué porcentaje?
Pues yo he incrementado mis servicios en los últimos 8 o 9 meses; creo que un 50%.
50 % es mucho…
Sí, porque ya nos empiezan a conocer las autoridades y nos permiten el acceso a la información.
¿Hubo dificultades para que les pidieran información?
Sí, por supuesto. Porque nos veían como “si eres federal, ¿por qué vienes a lo común?”. Además, hay asesores jurídicos del fuero común. Poco a poco les hemos hecho partícipes del acuerdo general que nos permite intervenir, y así nos han ido abriendo las puertas.
¿Cuáles son los retos próximos que tienen como instituto?
Poder apoyar a las víctimas para que no se encuentren en estado de indefensión y sepan que cuentan con un asesor jurídico que va a defender sus derechos. Esos son los retos: que toda persona que se acerque a nosotros no se vaya sin una respuesta o sin atención.
Las personas que tengan un proceso en el que no ven avances, ¿pueden acercarse a la consejería jurídica?
Por supuesto, para eso estamos. Agradezco esta apertura para que la gente nos conozca, porque a pesar de que ya tenemos 4 años en esta labor tan bonita, mucha gente desconoce de nosotros y que estamos para apoyarlos y representarlos. Si gusta, puedo pasarles nuestros datos para que nos contacten.
La persona que requiera nuestros servicios estamos a sus órdenes. Si tienen otra necesidad que el instituto ofrezca, también podemos apoyarlos. Por ejemplo, si falleció su mamá o su hija y tenía un seguro de vida, la aseguradora pone pretextos; el área de asesoría jurídica del instituto puede hacer trámites o recursos para que no retengan ese dinero. También para pensiones o becas del gobierno para hijos de víctimas. Muchas veces dicen: “Ya murió la víctima, que era la representante del menor, ya te quitamos el apoyo”. Pero puede entrar la abuela o la tía bajo cuyo cuidado esté el menor, y los asesores jurídicos pueden evitar que les quiten esa ayuda.
Somos la casa que te defiende. Si nosotros no podemos apoyar en algo, no lo dejamos en estado de indefensión; lo canalizamos a la instancia que sí pueda darle respuesta. Para eso tenemos acercamiento con varias instituciones y colaboramos para canalizar gente. Yo, en lo personal, he solicitado designación de asesor jurídico del mismo instituto. Como le repito, soy defensora pública federal en funciones de representación extraordinaria de feminicidio, pero hay asesores jurídicos que se encargan de trámites específicos que sirven a las víctimas.

