“La sordera es la cuarta discapacidad en México”
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
Puerto Vallarta, Jalisco.-
En el marco del 55º Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, que se celebró en Puerto Vallarta, entrevistamos a su presidente y director, el Dr. Guillermo Piña Uribe, otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello. Durante la conversación, el especialista expone un diagnóstico detallado sobre el estado actual de la especialidad en México, los retos estructurales en el sector público, el problema silencioso de la discapacidad auditiva, el impacto del tamizaje neonatal y el papel estratégico de los otorrinos ante el nuevo sexenio.
Dr. Piña, ¿cuál es su diagnóstico actual sobre el estado de la otorrinolaringología en México y qué desafíos estructurales considera más apremiantes para este gremio?
La otorrinolaringología en México es una de las especialidades que va a la vanguardia. Contamos con profesores con mucha experiencia en patologías de oído, nariz y garganta, y somos punta de lanza en muchos procedimientos quirúrgicos y métodos diagnósticos. ¿Qué nos falta estructuralmente? En los hospitales públicos siempre hay deficiencias, pero eso se puede cubrir con dedicación y con el cuidado de los recursos. No todos los pacientes necesitan estudios innecesarios; tener áreas de experiencia para diagnosticar y tratar nos permite administrar mejor los insumos. La infraestructura y la falta de insumos son nuestros principales problemas.
A menudo se percibe al otorrino como un especialista en padecimientos comunes, pero su campo abarca mucho más. ¿Cómo trabajan para que la sociedad y el sistema de salud reconozcan su complejidad y criticidad?
Tenemos un plan de educación médica continua. Nuestros agremiados asisten a congresos que otorgan puntaje para la recertificación del Consejo Mexicano de Otorrinolaringología, que es la entidad que certifica a los especialistas. En estos congresos ofrecemos jornadas de resistencia antimicrobiana, alergias, pediatría y más. Nuestra especialidad nos permite ser diversos, y esa diversidad nos da una amplia gama de experiencia para tratar con ética a nuestros pacientes.
México tiene un grave problema de contaminación auditiva, casi invisible. ¿Qué papel juega el otorrino en la prevención de enfermedades que afectan la audición y la calidad de vida?
Se estima que más de 4.2 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad auditiva. De ellas, alrededor de 2.3 millones tienen discapacidad auditiva severa. Más de 100 mil personas son usuarias del lenguaje de señas mexicano. El 50% de las personas con discapacidad auditiva son mayores de 60 años, y esto está ligado al envejecimiento y a enfermedades como diabetes, hipertensión y dislipidemias. En pediatría, las causas principales son: 29% por enfermedades, 50% por edad avanzada, 9% por causas congénitas y 7% por accidentes.
¿Cuál es la relevancia del uso de auxiliares auditivos?
En personas con hipoacusia moderada, el uso de un auxiliar auditivo puede reintegrarlas casi por completo a sus actividades sociales y productivas. Por eso promovemos campañas de prevención. Recomendamos no usar cotonetes, usar audífonos a volumen moderado y acudir a consulta. La sordera es la cuarta discapacidad en México. Una persona sorda se aísla, se vuelve más agresiva, cambia su forma de pensar. Es un índice de discapacidad incluso mayor que la ceguera, y afecta su vida laboral y familiar.
¿Existe en México una estrategia federal de salud pública para atender este problema?
Sí, hay campañas como la que estamos haciendo sobre el uso de estudios audiológicos y el tratamiento temprano de enfermedades del oído, que es una de las causas principales.
¿Cuál es el balance actual del tamizaje auditivo neonatal en el país? ¿Qué tan lejos estamos de evitar discapacidades evitables al nacer?
El tamizaje auditivo está en boga, pero no se hace a todos los niños por el alto índice de natalidad. La tasa de discapacidad auditiva al nacer es de aproximadamente 1.55 por cada 1,000 nacimientos. En esos casos se aplica el tamizaje, especialmente si hay antecedentes familiares de problemas auditivos o malformaciones. Es una labor conjunta con el pediatra.
En zonas alejadas de los centros urbanos hay menos especialistas. ¿Cómo abordan ese problema?
Llevamos educación médica continua a provincia. Tenemos comunicación con colegios estatales, como el Colegio de Otorrinolaringólogos de Jalisco. Además, tenemos sesiones mensuales híbridas –presenciales y en línea– para que el médico alejado de un centro urbano pueda estar a la vanguardia.
¿Cómo ha transformado la telemedicina y la tecnología digital la práctica de la otorrinolaringología en México? ¿Es accesible la innovación para los pacientes?
La innovación está en radiología, con plataformas que permiten revisar estudios hechos en otras partes del país. Usamos inteligencia artificial para diagnósticos radiológicos y resúmenes médicos, pero siempre supervisada por un médico. No es más inteligente que nosotros; es una herramienta. La tecnología está al alcance del médico, no necesariamente del paciente, y el médico la usa para mejorar el tratamiento.
Después del COVID, ¿cómo se redefine la importancia de los otorrinos en la recuperación integral de los pacientes?
Durante el COVID, los otorrinos fuimos punta de lanza en los grupos de respuesta rápida. Somos expertos en el manejo de la vía aérea, realizamos traqueotomías y manejo avanzado. La pandemia abrió nuevas líneas de investigación en contagio, enfermedades infecciosas y prevención, que es la campaña más fácil y barata para cualquier país.
¿La cirugía robótica y con inteligencia artificial es ya una realidad en México? ¿Qué nivel tienen los otorrinos?
Tenemos gente muy capacitada en centros hospitalarios. Usamos el robot DaVinci y cirugías endoscópicas de oído, nariz, senos paranasales y cuerdas vocales. La inteligencia artificial nos ayuda en resúmenes clínicos y evaluaciones radiológicas, pero siempre como una herramienta del médico.
Si tuviera que redefinir el valor estratégico del otorrino para la agenda nacional de salud del próximo sexenio, ¿cuál sería su mensaje a las autoridades?
Nosotros vemos las principales patologías que existen. Todos nos hemos enfermado alguna vez del oído, la nariz o la garganta. Somos médicos de primer contacto y definimos el curso de esas enfermedades. Nuestros planes de educación médica continua beneficiarán a la población. El mensaje a las autoridades es que nos brinden apoyo. La preparación de un médico es a largo plazo, pero los beneficios para la población son enormes.
Cuéntenos sobre su campaña de labor social. ¿Cómo la desarrollan?
Dentro de las negociaciones con casas comerciales, pedimos apoyo para responsabilidad social. Somos la única sociedad en Latinoamérica –y probablemente en América– que tiene la certificación ISO 9000. Eso nos permite una mejor gestión de recursos y ahorros para realizar campañas sociales, cursos para médicos generales y personal de primer contacto.
Para cerrar, doctor. ¿Por qué eligió esta especialidad?
Llevo 23 años en esto. Al principio fue por recomendación de una persona a quien aprecio mucho. Me dijeron que el otorrino hacía pocas cosas y se iba a dormir temprano, pero cuando llegué al Hospital de La Raza me di cuenta de que no era así. He sido profesor titular de la especialidad y ahora director de este congreso. La otorrinolaringología me permite usar mis manos en la cirugía y mi capacidad mental cuando ejerzo como clínico. Es una especialidad muy completa.

