Aceptar y respectar las diferencias fortalece a la empresa y familia

Al valorar las diversidades, el aprendizaje es continuo mediante la complementariedad de opiniones y habilidades

“Aceptar y respetar la diferencia es una de esas virtudes sin las cuales la escucha no se puede dar”.

Paulo Freire

Empresa Familiar C.P.C. y M.I. José Mario Rizo Rivas Twitter: @mariorizofiscal

Muchos de los conflictos en cualquier tipo de relación se dan por querer que los demás piensen, sientan, se expresen y actúen igual que nosotros; cuesta mucho aceptar las diferencias y es frecuente invertir gran parte del tiempo tratando de convencer al otro de hacer las cosas a nuestra manera.

Generalmente preferimos buscar la afinidad, los juicios similares, al “que piensa como yo”, creyendo que esta es la mejor forma de tener relaciones de largo plazo que nos permitan tener un mayor crecimiento y mejores resultados. Creo que todos debemos ser tolerantes con los demás y aceptar sus fortalezas, las debilidades y las similitudes que tenemos con ellos.

Lo anterior no es necesariamente así. De acuerdo con mi propia experiencia, puedo afirmar que en la mayoría de los casos ocurre todo lo contrario. Es decir, es posible crear nuevas posibilidades y maneras de hacer las cosas, si tenemos una mente abierta, la inteligencia emocional para aceptar las diferencias y, sobre todo, buscar las cualidades en cada una de las personas que yo no tengo en mi haber.

Las relaciones más efectivas que podemos construir se basan precisamente en las disidencias, las diferencias, la diversidad de ideas, las cualidades o atributos diferentes a los que nosotros poseemos. En lugar de centrarnos en sus defectos o diferencias, es posible complementar con esos atributos mi capacidad personal.

Las palabras que generalmente escucho cuando tratamos este tema de las diferencias son las siguientes: “No puedo comunicarme con los que no son afines a mí”, “Nunca nos llevaremos bien”, “Pensamos en forma totalmente opuesta”,

Así, ¿qué me parece más productivo?, ¿dos personas que por pensar de la misma forma, resultan lo mismo escuchar a una que a otra?, ¿o dos personas que por pensar diferente nos ofrecen cada una, una posibilidad y perspectiva distinta de ver y hacer las cosas y por ende, se amplía nuestras posibilidades de crecimiento o aprendizaje?

La efectividad del funcionamiento de un equipo, desde una familia a una empresa, se basa en apreciar las diferencias positivas que caracterizan a cada uno de sus componentes. Al valorar las diversidades, el aprendizaje es continuo mediante la complementariedad de opiniones y habilidades. Toma en cuenta para establecer relaciones duraderas en todos los roles de tu vida lo que señala James Fredericks: “Gran parte de la vitalidad de una amistad reside en el respeto de las diferencias, no solo en el disfrute de las semejanzas”.

Es importante que te cuestiones, revises y de ser necesario cambies tú forma de pensar si estás poniendo un bloqueo a tu posibilidad de relacionarte. Esa barrera se llama: “Piensa diferente que yo”.