martes 15, septiembre , 2026
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El gran teatro comercial: México, origen de megainfecciones

Medicina Familiar / Por: Dr. Marco Antonio Inda Caro / Médico de Familia

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El negacionismo es tan antiguo como el mismo comercio

«Mero abajo, un fragmento de un verdadero yo buscando una negación a la salud.»

Actualmente, la teoría negacionista de los gérmenes en Estados Unidos se encuentra en su mero apogeo. En las últimas noticias internacionales, se ha difundido sin consideración alguna un tipo de violencia comercial donde México es señalado como un gran foco de infección que proviene del consumo de alimentos de origen mexicano, causantes de la llamada «diarrea del viajero».

El negacionismo es tan antiguo como el mismo comercio. Sin embargo, la rivalidad y el ambiente injerencista del gobierno de Trump se han ensañado con México como tema principal. Dijo Pasteur, desde el siglo XVIII, que los gérmenes invaden y enferman el tejido; Béchamp, por su parte, sostenía que todo organismo, durante alguna etapa de su ciclo de vida, es atraído por el ambiente de los tejidos enfermos.

Si cada uno de nosotros nos hiciéramos un hisopado de piel o de cualquiera de nuestras cavidades naturales, encontraríamos una gran diversidad de bacterias, parásitos, hongos y virus que forman parte de nuestro ecosistema natural. De ahí que, cuando uno se enferma, el mismo cuerpo produce un olor llamado «miasma», que hace que huela mal, que huela a enfermo.

«La gran disminución de la mortalidad durante el siglo XIX se asocia principalmente con la mejora de la higiene y la limpieza.»

Lo que sí es una realidad es que el efecto del cambio climático provoca que la microbiota —todos los microorganismos que viven en el cuerpo humano— sufra cambios que influyen en la aparición e intensidad de enfermedades transmitidas por el consumo de alimentos. Esto no ocurre únicamente en México, sino en todo el mundo, favoreciendo padecimientos que afectan a la población vulnerable.

La mortaja

Ahora bien, la negación a la salud de una persona que se siente enferma sin estarlo dice: «Desde que me levanto, me da miedo tomar agua, me da miedo salir a la calle y ver a las personas caminar conmigo, me da miedo subirme a la combi y sentarme entre las personas, me da miedo todo.» — ¿Y a qué le tiene miedo? — «No, no lo sé.» — Entonces, ¿por qué dice que tiene miedo a todo, si no sabe específicamente?

El miedo es una reacción corporal a algo ya vivido que, en su gran mayoría, se percibe como peligro hacia el propio yo. ¿Será que no quiere trabajar?

Pongamos un ejemplo: una trabajadora que apenas inicia en una empresa, al estar laborando, pisa sobre el piso mojado —aun cuando ella misma estaba trapeando sin el calzado adecuado—, provocando una caída de su propia altura, con un peso no mayor a 65 kilos y una estatura promedio de 1.60 metros. Sufre una contusión en la rodilla. Treinta minutos después se revisa, sin encontrar limitación alguna, solo leve inflamación por el mismo golpe. En la guía de control de incapacidades, el diagnóstico de contusión de rodilla establece que es merecedora de un día de incapacidad. Sin embargo, se le otorgan dos semanas, porque ella negaba la mejoría y se quejaba de dolor intenso. En fin, así encontramos a muchos trabajadores con una salud mental pésima, asociada a una ganancia secundaria