Lilly Margot: Una artista que pinta sueños y rompe esquemas
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
La artista plástica autodidacta, originaria de Guadalajara y avecindada en Puerto Vallarta desde hace siete años, ha convertido la magia de su entorno en el sello distintivo de su obra. Con un estilo que define como “figurativo fantástico”, influenciado por el surrealismo de Remedios Varo, Lilly Margot ha expuesto en galerías en México, Dinamarca, Nueva York e Italia. En entrevista, la creadora reflexiona sobre los desafíos del arte local, la necesidad de reinventarse constantemente y su visión de llevar la esencia de Puerto Vallarta a los rincones más importantes del mundo.
Arte en juego
Entre balones pintados a mano y la energía de la exposición “Arte en Juego”, nos encontramos con Lilly Margot. Su sonrisa y su mirada soñadora delatan a una artista que encontró en esta ciudad costera no solo un hogar, sino también su voz creativa. La entrevista transcurre en medio del bullicio del evento organizado por el colectivo Rompe y la red de artistas locales REALPV, un esfuerzo impulsado por Isela Mariscal que busca visibilizar el talento de la región. Lilly, con su característica calidez, nos comparte su viaje desde los Altos de Jalisco hasta el escenario internacional, y nos revela los secretos de una obra que invita a la introspección y al empoderamiento.
De San José de Gracia a la bahía
Lilly Margot es una mujer de raíces profundas. Originaria de Guadalajara, pasó gran parte de su vida en San José de Gracia, un pintoresco pueblo de los Altos de Jalisco que, según ella, todos deberían conocer. “Es un pueblo muy hermoso”, dice con nostalgia, como si aún pudiera ver sus calles empedradas y sus atardeceres coloridos. Pero fue en Puerto Vallarta, hace siete años, donde su arte encontró su verdadera dirección.
“Desde niña me ha gustado mucho el arte. Siempre soñé con ser artista”, confiesa. Aunque es autodidacta, su formación se profesionalizó en el Instituto Cultural Cabañas bajo la tutela del maestro Nino Magaña. Sin embargo, el estilo que hoy la define no llegó hasta que puso un pie en la bahía vallartense. “Duré bastantes años sin encontrar un estilo propio. Pintaba lo que veía, bodegones de todo. Pero cuando llegué aquí, fue cuando empezó esta inspiración. Algo tocó verdaderamente en mí”, relata con emoción.
El sello de lo fantástico
La obra de Lilly Margot se inscribe en el llamado “figurativo fantástico”, una fusión de la realidad con un mundo de magia y ensueño. “Me gusta presentar mis obras de una manera visual que no existe. Como un mundo lleno de magia, con luces y fantasía”, explica. Esta estética encuentra su mayor influencia en Remedios Varo, la icónica pintora surrealista española. “El surrealismo me encanta”, afirma, y es evidente que esa herencia permea sus creaciones.
Pero más allá de la técnica, cada cuadro de Lilly encierra un mensaje profundo. Su inspiración surge de sus sueños, de su entorno percibido con una sensibilidad única. “Hablo mucho del empoderamiento personal, de la resiliencia. Tenemos que encontrarnos a nosotros mismos, encontrar nuestra verdadera esencia. Por eso lo pongo mágico: exhibo mi obra como un encuentro contigo mismo, que te hace sentir poderoso y en paz”, detalla. La espiritualidad personal y la integración del ser son temas recurrentes en su paleta.
El reto del artista local
A pesar de su éxito, Lilly no oculta las dificultades que enfrentan los artistas en Puerto Vallarta. “Sí llegan a ser un poquito celosos con los artistas de fuera. En algunas galerías, en otras no”, comenta. Aunque ella ha sido afortunada y ha encontrado un cálido recibimiento, reconoce que aún persiste un “bloqueo” hacia el talento local. “Ciertas galerías abren las puertas a los artistas locales, y los demás es más difícil conectar con ellos. Les dan las posibilidades a los extranjeros”, lamenta.
Esta realidad, sumada a un puerto pequeño, pero con una gran cantidad de creadores, configura el principal reto: la falta de espacios. “Somos demasiados y muy talentosos. Hace falta más espacios para que todos puedan mostrar su arte”, enfatiza. La solución, sugiere, pasa por la exigencia personal y la diferenciación. “Empezáramos a crear algo nuevo, algo que te hiciera diferente”, propone, en un llamado a la innovación constante.
La Reinvención como Bandera
Fiel a su filosofía, Lilly se declara enemiga de la monotonía. “No soporto la monotonía, tengo que estar haciendo cosas diferentes. Me percibo como una artista multidisciplinaria”, afirma con convicción. Actualmente, experimenta con la intervención de maniquíes y el uso de materiales reciclados, buscando dar un giro a su estilo sin perder su esencia. “Estoy buscando ese punto, no quisiera quedarme en el mismo lugar”, confiesa.
Su ambición no tiene límites: su meta es ser una artista reconocida a nivel mundial. Aunque ya ha expuesto en Dinamarca, Nueva York e Italia, el camino a la internacionalización no es sencillo. “Es por medio de contactos, de picar piedra”, explica, advirtiendo sobre las trampas de las convocatorias internacionales que piden cuotas sin garantizar visibilidad. Su estrategia, entonces, es clara: concursos internacionales y la perseverancia para llegar a su gran anhelo, la ciudad de Nueva York.
Un futuro que se pinta con magia
La conversación con Lilly Margot termina con la promesa de un futuro vibrante. “Esperemos que lo logres”, le deseamos, y ella asiente con la seguridad de quien ha construido su camino con esfuerzo y pasión. En cada pincelada, en cada maniquí intervenido, hay un sueño de empoderamiento y un llamado a la reinvención. Puerto Vallarta, la ciudad que le dio su estilo, es ahora el trampolín hacia un horizonte donde el arte y la magia se confunden. Y nosotros, los espectadores, tenemos el privilegio de ser testigos de su ascenso.

