31 visitas a urgencias por picadura de alacrán
Medicina Familiar / Por: Dr. Marco Antonio Inda Caro / Médico de Familia
Un estado de ansiedad provoca múltiples síntomas que van desde delirios e hipocondría hasta trastornos mentales más severos.
Lo que para ella era una urgencia, para el personal médico ya no lo era. Le demostraron que con aplicarle un placebo intramuscular y administrarle oxígeno por nariz mejoraría con el paso de una hora, mientras permanecía acostada en una camilla de la unidad médica.
En época de lluvias, la humedad hace que los alacranes ingresen a los domicilios en busca de espacios secos. Sin embargo, para el personal médico no había lógica en el caso y empezaron a notar algo extraño en sus síntomas: entumecimiento de la boca, dificultad para mover la mandíbula y las cuatro extremidades, limitación al hablar y, finalmente, respiraciones agitadas. Casi siempre acudía sola, ya que su esposo no le hacía caso; decía que ignoraba sus síntomas, que aumentaban cada día. “Estoy segura de que me picó un alacrán”, afirmaba. —¿Lo vio? —No, no lo vi, pero siento que ya me está haciendo efecto. Necesito que me pongan algo antes de que me muera. —¡Pero si acaba de venir hace tres días por otra picadura de alacrán! ¿Por qué no fumigan?
Un estado de ansiedad provoca múltiples síntomas que van desde delirios e hipocondría hasta trastornos mentales más severos, alterando la dinámica de los roles familiares.
Existen empresas mundialmente reconocidas que trabajan en modificar un estado mental de ansiedad y depresión crónica hacia uno mentalmente sano. La medicación no ha demostrado tal mejoría; la ingesta de múltiples fármacos generalmente funciona como placebo. Las personas siguen enfermas con trastornos mentales que limitan sus relaciones familiares y laborales. Está demostrado que, en instituciones públicas donde se niegan ansiolíticos, antipsicóticos y modificadores del estado de ánimo, estos actúan como placebos hasta no demostrarse lo contrario.
La empresa de Elon Musk, hasta estos momentos, aventaja en el mundo de la neurociencia con sus experimentos para personas con algún grado de paraplejia o cuadriplejia asociadas a postración en cama por causas traumáticas o congénitas, mejorando la conectividad robótica con las necesidades básicas humanas. Sin embargo, aún faltan años para que esto se generalice.
Imagínense ustedes que, con el tiempo, mediante un dispositivo, se le quite al ser humano la rapacidad, la tendencia a cometer grandes estupideces o lo prohibido legalmente, como los disturbios grupales, similar a lo primitivo de los perros o a las manadas de animales que causan destrozos. Como aquellos animales que provocaron que el chofer de un automóvil, que viajaba con su familia en Baja California, al toparse con un grupo de personas que festejaban un triunfo de la selección mexicana, tuvieran la ocurrencia más tonta: mover el vehículo en forma de burla, sin importar que el chofer y su familia no aceptaban. Esto hizo que él, en un intento por escapar, atropellara a esas personas; lo bajaron del vehículo y, sin mediar palabra, lo mataron a golpes. Tal cual como en la película El demoledor (Demolition Man), una cinta de acción y ciencia ficción de 1993, donde a Sylvester Stallone le quitan con un dispositivo la necesidad de hacer el mal y le otorgan el gusto por hacer el bien. Algún día lo veré con mis propios ojos.
