La Chaine celebra mayo en honor a las madres

Por: Salvador De Aguinaga

  • El jardín de Café des Artistes recibió a los cofrades

Puerto Vallarta, Jalisco-

Una entrañable tradición de La Chaîne des Rôtisseurs, capítulo Bahía de Banderas, es dedicar la cena del mes de mayo a las madres. Por ello, los cofrades asisten acompañados de sus esposas para celebrar, en un ambiente de elegancia y camaradería, una velada especialmente pensada para ellas.

En esta ocasión, el escenario fue el frondoso jardín de Café des Artistes, bajo la hospitalidad de nuestro amigo y Bailli National, Thierry Blouet.

La recepción inició en el foyer del restaurante con refrescantes bebidas de bienvenida: una mezcalita con espuma de maíz y un vermouth con Chandon, acompañados de delicados canapés de foie gras.

La cena

Ya instalados en sus mesas, los asistentes fueron sorprendidos con un shot de sopa de tomate ahumado coronado con espuma de maíz. La cremosa preparación, de temperatura tibia y sabores contrastantes, fue acompañada por un Trenel Crémant de Bourgogne. El crémant también se elabora bajo el método tradicional de segunda fermentación en botella, aunque a diferencia del champagne, proviene de regiones francesas como Borgoña, Loire y Alsacia, e incluso Luxemburgo. Las distintas variedades de uva utilizadas, como chenin blanc o riesling, aportan perfiles frescos y delicados que distinguen a estos vinos espumosos.

El crémant armonizó con el segundo tiempo de la noche: un refinado morceau de pâté en croûte, protegido por una delicada gelée de jerez y acompañado de brotes del huerto y pepinillos franceses. Tanto el platillo como el vino fueron ampliamente celebrados por los asistentes.

Posteriormente llegó a la mesa un ravioli de morilla y trufa fresca, bañado en jus de res y coronado con una ligera nube de papa. El platillo fue acompañado por un Chardonnay austriaco de la región de Leithaberg, al noreste del país, muy cerca de Hungría y del río Danubio. La bodega Pasler, con más de 80 años de tradición y once hectáreas de viñedos, ha convertido a este Chardonnay en uno de sus vinos insignia.

Impecable servicio

El impecable equipo de servicio de Café des Artistes, dirigido por Efraín Campos, coordinó con precisión la salida de cada platillo para garantizar que todos llegaran a la mesa en su punto exacto de temperatura. Previamente, Luis, sommelier de amplia trayectoria y bien conocido por los cofrades, ofreció una detallada explicación de cada uno de los vinos servidos durante la cena.

La velada estuvo además delicadamente amenizada por un tenor y una soprano, quienes, acompañados al piano, interpretaron diversas piezas que aportaron elegancia y romanticismo al ambiente del jardín, convirtiendo la cena en una experiencia aún más memorable para los asistentes.

Para muchos comensales, el platillo que “robó la noche” fue el pulpo glaseado y asado al carbón, acompañado de betabeles en distintas preparaciones, sabayón ahumado, mousseline de pimientos rojos y jus de pollo con pimientos. Un plato digno de las memorables cenas a las que Thierry ha acostumbrado a La Chaîne.
El maridaje llegó desde Montalcino, Toscana, con un Sangiovese Grosso

Casisano Rosso: un vino de cuerpo medio, taninos suaves y final fresco, que acompañó con elegancia el carácter ahumado del pulpo sin competir con él.

El siguiente tiempo rindió homenaje a la gran cocina clásica francesa con un filete Rossini: medallón de res servido sobre pan frito y coronado con foie gras sellado y láminas de trufa negra, todo bañado con salsa de oporto. Este histórico platillo fue creado alrededor de 1860 en el restaurante Maison Dorée de París en honor al compositor Gioachino Rossini. Para acompañarlo se sirvió un Cabernet Sauvignon de Médoc, Burdeos, de la casa Les Légendes R Baron de Rothschild, vino equilibrado, de notas finas y afrutadas que maridó perfectamente con el solomillo.

Un cierre excepcional

El cierre de la velada incluyó una tabla de quesos frescos, semi maduros y maduros provenientes del Valle de Guadalupe, acompañados de un refrescante Riesling de Alsacia de los viñedos Les Comtes dEdmund de Rothschild. De color amarillo pálido, notas afrutadas y elegante mineralidad, el vino resultó ideal para el momento.

El postre fue un tradicional Baba al ron, originalmente creado en Polonia y perfeccionado posteriormente en Francia, donde el vino fue sustituido por ron y el panecillo adquirió la forma que hoy conocemos. Curiosamente, en Italia se volvió un clásico de la repostería napolitana bajo el nombre de babá.

El chef pastelero de Café des Artistes lo presentó acompañado de chantilly de ganache de chocolate blanco, frutas exóticas y sorbete de limón con vainilla. Una burbujeante copa de Champagne Taittinger Brut, de Reims, Francia, coronó la espectacular noche.

Como ya es costumbre al finalizar los eventos de La Chaîne, la velada continuó entre digestivos, petits fours y conversación. Se ofrecieron mignardises de macaron de guayaba y café, así como tequila Reserva del Patrón Extra Añejo, prolongando así una noche memorable en el jardín de Café des Artistes.