El atractivo color de la sandía amarilla

Bienestar Integral / Por: Olivia Segura / Health Coach

La sandía amarilla ha ganado popularidad en los últimos años por su atractivo color. Es idéntica a la roja por fuera; solo que por dentro su pulpa es de otro color y con un sabor un poco diferente: más dulce, fresca y con mucha agua. También es conocida como sandía melón. Su producción fue con semillas traídas de Taiwán. Algunos aseguran que tiene algún origen con la calabaza, pero lo cierto es que es producto de una transformación genética de la sandía roja; no es una variedad. Su pulpa se asemeja mucho a la piña, lo cual la convierte en un producto ideal para postres y ensaladas de frutas. El color amarillo de su carne se debe a la acción de los carotenoides, un pigmento vegetal natural que le da la tonalidad a través de la fotosíntesis. Es mucho más jugosa que la roja, por lo que se convierte en la fruta ideal de verano, ayudando a prevenir la deshidratación.

La sandía amarilla tiene luteína, vitaminas A y C, vitaminas del grupo B. Es buena para la salud ocular por los carotenoides. Tiene fibra que ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo. Es baja en calorías, contiene gran cantidad de agua, posee bajas cantidades de sodio y contiene minerales como el magnesio y el potasio, que ayudan a regular la presión arterial. No aporta grasa, contiene altos niveles de calcio, tiene citrulina y gran cantidad de hierro. Es una excelente fuente de antioxidantes, especialmente el betacaroteno. Ayuda a personas con problemas de presión, gota y asma por su alto contenido de zinc. Se cultivaron por primera vez en África. Pesan alrededor de 2 a 4 kilos y contienen menos semillas, que son más blandas o comestibles. Las sandías amarillas las encuentras en mercados locales y en ciertos supermercados. En México, además de rojas y amarillas, puedes encontrar las de color rosa y blanco. Es la fruta ideal para estos días de calor: jugosa y fresca.

Olivia Segura

Health Coach

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