Coexistir con cocodrilos

Fauna Silvestre en la Bahía / Por Armando Rubio / Experto en fauna silvestre

Fauna Silvestre en la bahía / Armando Rubio / Experto en fauna silvestre

En esta ocasión vamos a tratar un tema bastante triste. En una sola semana han sido sacrificados dos cocodrilos de la manera más cruel que puede existir, como si fueran realmente pecadores. Lo único que han hecho es existir durante 80 millones de años. Sin embargo, en los últimos 100 años, su población ha sido mermada, dañada, y ahora se les ve como si fueran el enemigo público número uno.

Aún hay personas que insisten en que existe una sobrepoblación de cocodrilos en la región y que se debería autorizar su caza. Mire, señor, señora, o usted que piensa de esa manera: permítame aclararle. En Estados Unidos, esos programas que ve en televisión donde permiten la caza de estos animales se refieren al alligátor mississippiensis, o lagarto americano, que es otra especie. Existen 27 especies de cocodrilos en el mundo.

En el caso del alligátor mississippiensis, sí se permite su caza, pero también está regulada. No se trata simplemente de cazar por cazar; hay normas. Las autoridades emiten permisos para capturar ciertos ejemplares y en determinadas circunstancias.

Aquí en México no se puede hacer lo mismo. La especie que habita en esta región —el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), también conocido como cocodrilo de agua salada o de río— se encuentra bajo protección especial. Las leyes ambientales mexicanas lo protegen porque su población no se ha recuperado del todo, como muchos aseguran al hablar de una supuesta sobrepoblación.

No, no hay sobrepoblación de esta especie. En toda la Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, se estima una población de aproximadamente 350 ejemplares, de los cuales solo 45 miden más de 3 metros. El resto son jóvenes, de menos de 2 metros de longitud. Son “chavalitos”, como decimos. Reitero: no hay sobrepoblación.

No se va a autorizar la caza, y mucho menos hay que festejar actos tan bárbaros que degradan no solo a la especie, sino también a la especie humana. Me da pena —realmente me da pena— que existan personas capaces de realizar estos actos.

¿Y cuál es la consecuencia legal? Bueno, es un delito federal dañar o matar una especie protegida. Puede implicar una pena de 3 a 9 años de prisión, además de una multa que va desde los 85 mil hasta los 800 mil pesos, dependiendo del grado del delito. Así que, si usted quiere arriesgarse a ir a la cárcel o a ser señalado públicamente, adelante, hágalo… pero que le quede claro: está acabando con una especie protegida.

Y no, no se va a autorizar la caza, ni la captura, ni el encierro de estos animales solo porque usted lo diga o lo crea necesario.

Existen numerosos artículos científicos publicados a lo largo de más de 30 años de estudios por expertos, en revistas reconocidas a nivel internacional. Esta es información de alto impacto científico, información verídica. No hay sobrepoblación. Así que, si su compadre o su comadre le dijeron que sí, no les haga caso. Pregúntese: ¿qué validez tienen sus argumentos?, ¿qué fundamentos científicos tienen para hacer esa afirmación? Ninguno.

Lo que debemos hacer es coexistir, aprender a vivir con ellos y respetarlos. Han estado aquí desde hace 80 millones de años. ¿Y ahora, en solo 100 años, creemos tener el derecho de desaparecerlos? Solo porque el changuito parado —es decir, el ser humano, que no se ofenda nadie, somos primates según la ciencia, primates humanos— cree que es el único que debe existir y sentirse seguro en este planeta.

Lo siento, pero este planeta es de todos. Es la casa de todos.

Aprenda a coexistir. Y si no le gusta… cada hora sale un camión. También puede irse por panga o por avión.

Hasta luego.