¿En qué piensas cuando escuchas la palabra “papá”?

Aprendiendo a ser feliz / Por: Psicóloga Hania Sosa

¿En qué te gustaría que piensen tus hijos/as cuando escuchen la palabra “papá”?

Seguramente podríamos encontrar una gran variedad de respuestas a esa pregunta; desde gratitud, protección, respeto… hasta irnos al otro extremo donde habrá quiénes piensen en abandono, ausencia, temor. Claro que lo mismo podría ocurrir si nos hiciéramos dicha pregunta, pero en relación con la palabra “mamá”; sin embargo, el objetivo de este artículo no es polarizar, sino sencillamente enfocarme en esta ocasión en el rol de la figura paterna y hacerlo, de hecho, desde un sentido positivo.

Cada vez puedo observar a más hijos e hijas disfrutar de la presencia de sus padres en sus vidas; pero una presencia a base de convivencia y participación, no exclusivamente relacionada con la manutención o períodos cortos de convivencia.

Muchos hombres que ya son padres desde hace varios años, están modificando sus dinámicas para participar en la crianza ¡y lo están disfrutando!, dándose cuenta que pueden sentirse valiosos por dicha participación y no sólo sentirse como meros proveedores o como si su valía estuviera limitada a la cantidad de dinero que puedan aportar al hogar.

Por otro lado, los hombres más jóvenes que apenas están iniciándose en el mundo de la paternidad, ya están llegando con una visión diferente de lo que dicha área de sus vidas representará y esto también es digno de reconocerse.

La figura masculina siempre será parte fundamental en la conformación de nuestra personalidad, de ahí que tanto hombres como mujeres debemos asegurarnos de que hijas e hijos crezcan teniéndola. Si bien esto no es algo que solamente se pueda obtener de un padre (puesto que la figura masculina podría ser otro miembro de la familia extensa), siempre lo ideal será que sea éste el que ocupe ese lugar.

No debemos olvidar que la conexión que un padre puede tener con un hijo/a dependerá totalmente de la convivencia que se tenga, a diferencia de la conexión entre madres e hijos/as, que se va generando desde la gestación por cuestiones meramente biológicas.

Para que un padre produzca la oxitocina (hormona del apego) requiere cercanía y convivencia. En cambio, la madre produce la oxitocina desde el embarazo y después también está presente en el parto y la lactancia. De ahí la importancia que tiene el hecho de permitir, alentar y estar dispuestos a que papá participe en la crianza desde el día uno.

La figura paterna influye, entre otras cosas, en la independencia y autonomía, identificación sexual, desarrollo de habilidades sociales, etc.  Por el contrario, cuando esa figura paterna no está presente, tienden a generarse conflictos emocionales que pueden arrastrarse incluso hasta la vida adulta. Las consecuencias pueden ser una baja autoestima, dificultad para establecer relaciones saludables, miedo al abandono y desconfianza.

Si eres papá o estás por serlo, ¿con qué conductas y emociones te gustaría que describieran tu papel? ¿En qué te gustaría que piensen tus hijos/as cuando escuchen la palabra “papá”? Recuerda que siempre hay oportunidad de aprender a hacer las cosas diferentes para dejar un mejor recuerdo en la vida de nuestros seres queridos.