viernes 18, septiembre , 2026
Publicidad
Inicio Educación Artículos

El futuro nos alcanzó

No sabemos qué tan dependientes somos de una aplicación hasta que desaparece

«La tecnología es sólo una herramienta. Para conseguir que los niños trabajen juntos y  motivarlos, el profesor es lo más importante». Bill Gates

Hace algunos años y siendo aún un niño, me asustaban ciertas películas de guerra mundial, guerra atómica o películas futuristas sobre desastres mundiales. Pasado el tiempo, considero logré dimensionar los desastres y las eventuales exageraciones que en algunas de estas películas se plasmaban.

Hoy en día y con el advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), la verdad ya no sé si sorprenderme o asustarme. Pero me refiero no solo al asombro que causan las proezas tecnológicas y lo que logran hacer con la construcción y generación de contenidos diversos, sea escrito, audio video o la combinación de estos.

El pasado martes sucedió lo que eventualmente sucede con los seres humanos y la tecnología. Se cayó el Facebook y un sector de usuarios significativamente grande a nivel mundial, colapsaron en más de un sentido. ¿A qué me refiero? Les propongo estas líneas de evaluación:

  • No sabemos qué tan dependientes somos de una aplicación hasta que desaparece.
  • Hemos puesto demasiado de nuestro tiempo y vida personal en aplicaciones esperando retribución inmediata o gratificación social.
  • Hemos perdido en alguna medida nuestras habilidades sociales, o son dependientes de la tecnología que usamos para comunicarnos en tiempo real o asincrónico.
  • Cada vez menos padres juegan con sus hijos físicamente o en deportes, y suplen el contacto humano por algún dispositivo y sus respectivas aplicaciones.
  • En las aulas universitarias encontramos alumnos y profesores con dificultades para comunicarse integralmente.
  • Cada vez menos las personas usan su sentido común para distinguir noticias falsas o exageraciones que circulan en las redes sociales.
  • Los juegos o aplicaciones que se usan habitualmente por niños o jóvenes, fomentan la poca tolerancia a la frustración y la búsqueda de la retribución inmediata placentera.
  • Confiamos demasiado en la tecnología, y cuando falla no tenemos plan alternativo.
  • Los delincuentes aprovechan a las personas de la tercera edad para atracarlas virtualmente ante su falta de dominio de las tecnologías.
  • Todas las personas tenemos la necesidad de actualizarnos en el uso de las tecnologías.

A manera de reflexión final, propongo que, sin satanizar el uso de las tecnologías en nuestra vida cotidiana, administremos las mismas y no caigamos en el abuso de las mismas.

Lo más riesgoso como seres humanos, será justamente perder nuestra capacidad de interactuar, y que aun con nuestras fallas humanas, podamos tratar de resarcir los daños y mantener una interacción que nos haga fortalecer nuestra propia humanidad y respetar las de los otros.

De igual manera, dediquemos más tiempo a los niños y a personas de la tercera edad, será una inversión, nunca es una perdida de tiempo. ¡Que pasen excelente día!