Puerto Vallarta, paraíso del aviturismo: una oportunidad que vuela alto

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Luis Morales, director del Observatorio de Aves de San Pancho y titular del Programa de Aves Urbanas de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas

Más allá del sol y la playa, Puerto Vallarta tiene alas… y canta. Con más de medio siglo de tradición en la observación de aves y un creciente interés nacional e internacional por esta práctica, la región se posiciona como un destino clave para el aviturismo. Así lo señala Luis Morales, director del Observatorio de Aves de San Pancho y titular del Programa de Aves Urbanas de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, entrevistado en el marco de la Feria Ambiental por el 25 aniversario del Estero El Salado como Área Natural Protegida.

Puerto Vallarta, un centro de diversidad única

“Uno de los mayores atributos ecológicos de nuestra región —entre Bahía de Banderas y San Blas— es que es considerada un centro de origen genético. Es decir, aquí habitan muchas especies endémicas, únicas de esta zona, que se adaptaron a lo largo de millones de años de evolución”, explicó Morales.

Esa riqueza biológica convierte a la región en un paraíso para los amantes de las aves. “Desde hace más de 50 años llegan observadores de aves a Vallarta, pero fue a partir de la pandemia que se disparó el interés por esta actividad, tanto por parte de visitantes extranjeros como de mexicanos que descubrieron el bienestar físico y emocional que proporciona el contacto con la naturaleza”, añadió.

Observar aves: salud, atención plena y bienestar emocional

Luis Morales compartió que durante la pandemia desarrollaron un programa titulado Aves y Salud, enfocado en los beneficios psicológicos de la observación de aves.

“Estar en la naturaleza, enfocados en el canto y los movimientos de las aves, nos lleva al momento presente. Esto reduce los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y fortalece el sistema inmunológico”, explicó. “Cuando alguien observa un ave por primera vez a través de los binoculares y dice ‘¡wow!’, ocurre un fenómeno que en psicología ambiental se llama fascinación suave, que genera microdosis de hormonas como dopamina, serotonina y oxitocina, todas vinculadas al bienestar.”

Además, esa experiencia de observación ayuda a restaurar la atención mental y contrarrestar el burnout provocado por el ritmo de vida moderno.

Una herencia milenaria alada

Más allá de lo biológico, Morales subrayó el profundo vínculo cultural entre los seres humanos y las aves. “Nuestro escudo nacional tiene un águila, el nombre Aztlán significa ‘lugar de las garzas’, y figuras como el colibrí, representado por Huitzilopochtli, el dios mexica, están muy presentes en nuestro imaginario colectivo”.

Citó además al autor Jon Young y su libro What the Robin Knows, que estudia cómo los humanos han aprendido a leer el llamado “lenguaje profundo de las aves”, algo esencial para la supervivencia ancestral. “A lo largo de la historia, las aves nos indicaban la llegada de estaciones, de presas o de peligros. Y todavía hoy seguimos emitiendo silbidos para alertar, saludar o reconocer a nuestros seres queridos. Es parte de nuestra herencia aviar”.

Pérdida de hábitat: un riesgo latente

No obstante, Morales advierte sobre una amenaza creciente: “En los últimos 50 años hemos perdido el 28% de las aves del continente americano. Aquí en Vallarta hemos visto cómo muchos humedales han desaparecido por el crecimiento urbano desordenado, y con ellos, hábitats vitales para miles de especies”.

Por eso, considera crucial la educación ambiental y la divulgación: “No solo por el potencial económico del aviturismo, sino porque necesitamos reconectar con la naturaleza para sanar como sociedad y como individuos. Vivimos en un lugar privilegiado donde, en 15 minutos, puedes estar en el río Cuale o en un parque urbano escuchando el canto de un zanate o viendo volar a una garza”.

El Observatorio y su labor comunitaria

Desde el Observatorio de Aves de San Pancho y el Programa de Aves Urbanas, Morales y su equipo trabajan con comunidades, escuelas, turistas y científicos para promover el conocimiento, conservación y disfrute responsable de las aves.

“Invitamos a todos a acercarse a esta actividad hermosa que tiene beneficios para la salud, para la educación, para la economía y, sobre todo, para el alma”, concluye Morales. “Nos pueden encontrar en Facebook como Observatorio de Aves de San Pancho, PAU Puerto Vallarta y PAU Bahía de Banderas. También tenemos un centro de visitantes en San Francisco, Nayarit, donde recibimos a grupos y personas interesadas en conocer más sobre las aves y su impacto en nuestras vidas.”