Paco Toscano celebró 80 años como un “Coplero de Oficio”

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Familiares y amigos lo acompañaron en su festejo.

Puerto Vallarta, Jalisco.-

La bahía de Banderas atestiguó un doble festejo que estuvo a la altura del homenajeado: José Francisco Toscano Borbón, mejor conocido como Paco Toscano, el compositor que le puso ritmo a la niñez de México, celebró ocho décadas de vida no con una, sino con dos veladas que reflejaron su espíritu generoso y su extraordinaria calidad humana.

La primera crónica de esta celebración tuvo lugar en un primer encuentro, íntimo y familiar, sus hijos Juan Francisco y Florencia, junto a sus hermanos Jorge, Tere, Rosalba, Polo y Víctor Toscano, se reunieron en Mariscos Cisneros. Ahí, entre risas que parecían ecos de la infancia, se brindó por el patriarca de una estirpe de ebanistas y soñadores.

El compás de la celebración marcó su tiempo fuerte en la colonia 5 de Diciembre de Puerto Vallarta, el puerto que lo adoptó desde 1995. Fue Debra, Myrtha, Raymond y Susy quienes orquestaron el segundo acto: una reunión en una espléndida terraza abierta al Pacífico. Una suave brisa proveniente de la bahía de Banderas mecía los recuerdos, mientras la magnífica vista se convertía en el telón de fondo perfecto para una tarde de anécdotas, copas alzadas y afecto puro.

Porque si de algo sabe Paco Toscano, además de música, es de cultivar amistades. Y aquella tarde, en el calor de Vallarta, cada abrazo era una estrofa de una biografía que merece ser cantada.

El niño de Autlán que aprendió a escuchar el petróleo y los acordes

Paco llegó al mundo un 2 de abril, en Autlán de Navarro, Jalisco. Fue el mayor de los siete hijos de don Leopoldo Toscano Mora, un ebanista que labraba la madera con la misma paciencia con la que su hijo labraría después las notas, y de doña María de Jesús Borbón Carrizales. Apenas con un año de edad, la familia emprendió un viaje que marcaría su carácter: se mudaron a Coatzacoalcos, Veracruz, donde el niño Paco aprendió las primeras letras y el rugido de la industria petrolera.

Antes de ser compositor, fue hombre de acción. En 1961, siendo apenas un adolescente, trabajó para la Compañía Independiente México Americana (CIMA) como mensajero radio operador. De 1962 a 1968, en Santa Ana, Tabasco, ya era Radio Operador Bilingüe y Jefe de Campo en una batería receptora de crudo. Mientras el petróleo fluía, la poesía también. En esas tierras calientes, escribió sus primeras canciones, estudiando por correspondencia Inglés, Contabilidad y Periodismo. Un autodidacta voraz, un hombre que nunca dejó de aprender.

“Recuerdos” y el salto a la Ciudad de México

En 1968, con el espíritu inquieto, dejó la seguridad de la industria para mudarse a la Ciudad de México. Quería ser compositor. Participó en el Encuentro de Compositores de Alberto Catani y, para 1970, los hermanos Carrión le grabaron su primera canción, “Recuerdos”, para Discos Orfeón. Simultáneamente, mientras subgerente de Ventas en Aeroméxico, terminaba un curso de Business Administration.

Su vida es una novela de viajes: una breve residencia en Milán, Italia, donde fundó empresas turísticas, para luego regresar a México y asociarse con José Enrique Okamura para fundar Artistas Asociados. Ahí manejó a figuras como Roberto Jordán y Los Chicanos. Pero su veta más prolífica estaba por florecer.

Lupita D’Alessio le grabó tres joyas (“Si tú ya no me quieres”, “Nuestro nido de amor”), y en el Primer Festival de la Canción Infantil, Paco Toscano se coronó: ganó el primer y tercer lugar con dos temas que se volvieron himnos de la infancia mexicana: “La Chilindrina” (Mi papi es un papi muy padre) y el tema de “Ñoño” (Paco el malo).

Sin embargo, su golpe maestro llegaría de la mano de “Chabelo”: “Adiós Supermán”. Una canción que no solo fue un éxito radial, sino un rito generacional. Chabelo también le grabó “Bum Bum Tarolín”, “El grillo cantor” y “El rock de los muñecos”.

El coplero de oficio en Puerto Vallarta

Luego de un paso brillante por Tuxtla Gutiérrez como Director Artístico de la Feria de Chiapas, y de producir a decenas de artistas, en 1995 Paco Toscano puso sus maletas para no volver a moverse. Eligió Puerto Vallarta. Aquí, lejos del bullicio del Distrito Federal, se reinventó como periodista radiofónico y escritor, colaborando en Radiorama y el impreso Vallarta Opina.

Y como si el círculo se cerrara con broche de oro, hace algunos años volvió a lo que mejor sabe hacer: cantar sus coplas. De lunes a viernes, en diversos programas como Contraportada de Radio Fórmula, con Carlos Loret de Mola, la voz de Paco Toscano se escucha firme, narrando la actualidad con la sabiduría de quien ha vivido ocho décadas.

El abrazo de la vida

En noviembre de 2011, la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) le entregó el Reconocimiento Trayectoria 25 y más… Pero para quienes lo quieren, ese premio solo refrendó lo que ya sabían: Paco es un ilustre compositor, periodista y productor, sí, pero ante todo, es un buen amigo.

En su fiesta de la colonia 5 de Diciembre, entre la suave brisa y la vista de la bahía, no hubo discursos rimbombantes. Hubo anécdotas divertidas, ese humor tan suyo, y la certeza de que el tiempo solo ha afinado la melodía de un hombre de extraordinaria conversación. Felices 80 años, Coplero de Oficio. Que la música no pare.