La conciencia intacta ante la aplicación de vacunas en México
Medicina Familiar / Por: Dr. Marco Antonio Inda Caro / Médico de Familia
Dice un encabezado de un periódico de circulación nacional: “Un contagio por hora: la epidemia que México no pudo frenar”. Televisoras de cadena nacional hablan del “desinterés presidencial ante la falta de vacunas”. Incluso convocatorias mediáticas de partidos contrarios cuestionan el manejo de la epidemia de sarampión.
Tres décadas de una población mexicana desorientada decidieron abandonar y olvidar que las vacunas previenen múltiples enfermedades y que, por siglos, la Salud Pública de México ha sido un hito mundial. Hoy, después de más de 30 años, la población acude al llamado de la salud pública para enfrentar una nueva epidemia que lleva meses afectando a todo el territorio nacional, abarrotando las unidades médicas y los puestos de vacunación. Esto significa que la conciencia sobre el uso y la prevención mediante vacunas sigue intacta.
Estas últimas tres décadas pasarán a la historia como un “espejismo gris en la salud pública”, considerando que la desidia, el abandono y la apatía marcaron, sin duda, un retroceso en la salud mundial por el bajo interés en la prevención de enfermedades prevenibles por vacunación. Existen siglos de estudios y evidencias que demuestran que las vacunas son y seguirán siendo la mejor herramienta preventiva.
Las estadísticas no mienten: son más de tres décadas en números rojos por la baja cobertura en los esquemas de vacunación de la población en general. A pesar de los grandes esfuerzos del Sistema Nacional de Salud por mejorar las coberturas, ni siquiera hemos llegado al amarillo; seguimos en rojo. Somos y seguimos siendo una sociedad de idiosincrasia acérrima e incongruente. Con frecuencia recurrimos al abandono familiar y social.
La prueba es que tiene que ocurrir una situación tan abrumadora como la presencia de una enfermedad prevenible, o incluso la muerte de algún conocido, para que acudamos de forma ordenada y pacífica a recibir vacunas.
Padres de familia esperan la vacuna contra el sarampión ante la fuerte sospecha de una nueva epidemia en avance. La presencia de los sistemas de información, tanto en redes sociales como en televisoras, representa un medio importante en la contienda para frenar o detonar el temor en la población. Mucho se ha dicho sobre el alto riesgo que corren personas de distintas edades al ser portadoras de enfermedades transmisibles prevenibles por vacunación, como sarampión, tuberculosis o neumonía de diversas etiologías, especialmente en los extremos de la vida: menores de edad y mayores de 65 años.
Esta epidemia, debido al gran rezago en vacunación, podría prolongarse más de seis meses, llegando incluso a un punto en el que las vacunas se agoten por la alta demanda actual. Entonces, nuevamente se culpará a un gobierno que no ha dejado de insistir en que la prevención inicia en el hogar, que los esquemas de vacunación deben mantenerse actualizados y que es indispensable acudir a exámenes médicos preventivos.

