Inocencia perdida

La ciudad imaginada / Por: José Alfonso Baños Francia

Puerto Vallarta fue el escenario para el rodaje de muchas películas nacionales y extranjeras

Un suceso acontecido en Puerto Vallarta y que ha ido quedando en el olvido es la filmación de la película El Magnífico en 1973. La cinta es una co-producción franco-italiana, protagonizada por Jean-Paul Belmondo, Jacqueline Bisset y Vittorio Caprioli , dirigida por Philippe de Broca.

El argumento es bastante simple: François Merlin (Jean-Paul Belmondo) es un escritor de novelas baratas de espionaje; la mitad de la película ocurre en su imaginación, donde interpreta al mundialmente famoso super espía Bob Sinclar.

Mientras tanto, Christine (Jacqueline Bisset) es una estudiante que vive en el edificio de François y está interesada en sus novelas, pero en la imaginación del escritor, ella se convierte en Tatiana, su amante, mientras que el pomposo y rico editor Pierre Charron (Vittorio Caprioli) es un gran villano, el jefe del servicio secreto albanés Karpov.

Christine está fascinada por el apuesto espía Bob Sinclar, un héroe irreal e idealizado, todo lo contrario de su creador: un hombre divorciado, torpe y frustrado que apenas gana lo suficiente para sobrevivir.

Si bien durante toda la cinta nunca se menciona a nuestra ciudad y las escenas deben ocurrir en Acapulco, lo fascinante de El Magnífico es el registro del paisaje natural y urbano del Vallarta de la década de 1970. En la primera escena, ocurrida en la Plaza de Armas, uno de los villanos entra a una cabina telefónica y es levantado por un helicóptero que lo arroja en el mar frente a Los Arcos. Durante esos minutos, desfilan frente a nuestros ojos edificios emblemáticos como el templo de Guadalalupe teniendo como telón de fondo a las montañas que aún mantenían su vegetación natural.

La siguente toma es en el aeropuerto, apareciendo un Boeing 707 de Air France. La comparativa entre ese reciento aéreo y el actual, despierta la nostalgia en aquellos que conocimos la antigua terminal, más modesta pero eficiente. De ahí se trasladan a la carretera a Mismaloya, destacando la escasa vegetación que es registrada en las cámaras.

Otro ámbito de filmación ocurre en la playa de Las Gemelas, en donde supuestamente estaba la casa de Bob Sinclair y que en más de una ocasión es atacada por los enemigos albaneses a quienes se enfrentaba. En este caso, también podemos evaluar la transformación paisajística, cuando aún no eran edificadas las 5 torres de vivienda ahora presentes.

El final vuelve a acontecer en la Plaza de Armas pero en la noche. Es un material muy valioso observar al Cine Morelos, la configuración del parque Aquiles Serdán y el conjunto de fincas que conformaban lo que hoy es el edificio de la Presidencia Municipal.

Vale recordar que, durante esa década, Puerto Vallarta fue el escenario para el rodaje de muchas películas nacionales y extranjeras. Al visualizar la geografía vallartense de esa época, entra una sensación de melancolía al advertir cómo se diluyó el paraíso, perdiéndose la inocencia con el cambio de escala asociado a la masificación del turismo por el que apostamos. O que nos impuso ese imaginario tan poderoso llamado “progreso”.