Espasmo del Sollozo

El Bienestar de tu Bebé /Por: Dr. Javier Ortiz / Pediatra

El espasmo del sollozo es un evento común, benigno y autolimitado. Aunque asusta, no causa daño.

Hola, mamás y papás:

Ante todo, es importante saber que los espasmos del sollozo, aunque pueden ser muy alarmantes, son episodios benignos y no dejan secuelas. Aquí te explico en qué consisten y cómo manejarlos con seguridad.

¿Qué son los espasmos del sollozo?

Son episodios breves en los que un niño (generalmente entre los 6 meses y los 6 años) deja de respirar por unos segundos. Esto sucede tras una experiencia intensa como:

  • Un susto o un golpe.
  • Una frustración, un enojo o un berrinche.
  • Un llanto muy fuerte.

Señales y síntomas durante el episodio

Durante un espasmo, puedes observar:

  • El niño deja de respirar brevemente (apnea) tras un llanto intenso.
  • Su piel puede tomar un tono azulado (espasmo cianótico) o palidecer notablemente (espasmo pálido).
  • Puede presentar rigidez corporal o, en algunos casos, movimientos espasmódicos breves.
  • Es posible que pierda el conocimiento por unos segundos.
  • Crucial: La recuperación suele ser completa y espontánea en menos de un minuto.

Cómo actuar durante un espasmo: Pasos clave

Mantener la calma es lo más importante. Sigue estas pautas:

  • Conserva la tranquilidad. Tu calma evita aumentar el estrés del niño.
  • Asegura el entorno. Acuesta al niño de lado en un lugar seguro, lejos de muebles u objetos con los que pudiera golpearse.
  • No lo zarandees, ni le grites, ni le golpees. Estas acciones pueden ser peligrosas y no ayudan a que el espasmo ceda.
  • Solo acompáñalo. Permanece a su lado y observa. El episodio pasará por sí solo en segundos.

Busca ayuda médica urgente si:

  • El niño no recupera la respiración o el color normal en aproximadamente un minuto.
  • Las convulsiones (si las hay) se prolongan.

Recomendaciones a largo plazo para los padres

  • Evita reacciones excesivas. Intenta no ceder ante los berrinches por miedo al espasmo, pero tampoco respondas con castigos fuertes que puedan desencadenarlo. La clave es la constancia y la tranquilidad.
  • Consulta al pediatra. Es fundamental que un profesional confirme el diagnóstico y descarte otras posibles causas.
  • Brinda consuelo y seguridad. Una vez pasado el episodio, abraza y tranquiliza a tu hijo. El cariño es fundamental.
  • Ten paciencia. Estos espasmos suelen mejorar y desaparecer con el tiempo, sin necesidad de un tratamiento específico.

En resumen

El espasmo del sollozo es un evento común, benigno y autolimitado. Aunque asusta, no causa daño. Lo que el niño necesita es tu vigilancia, apoyo emocional y un entorno seguro para superar el episodio.