El busto del general Emiliano Zapata

Voceros Incansables

Por Félix Fernando Baños

fbanoslopez80@gmail.com

La primera escultura que se puso en la plaza Lázaro Cárdenas fue el busto del General Emiliano Zapata, colocado actualmente en el camellón divisorio de la calle Independencia, en la antigua entrada a Ixtapa, Jalisco, desde la carretera Puerto Vallarta-Las Palmas.

Este busto estuvo anteriormente en la Rinconada de Pípila y Olas Altas, de donde lo trasladó el Alcalde ingeniero Eugenio Torres Ramírez en 1978, instalándolo en el baldío contiguo, por el oriente, a la obra negra que dejó don José Vázquez Galván como planta baja de la Presidencia Municipal. Aparte de la obra negra, dicho baldío, que se convirtió desde entonces en plaza Emiliano Zapata, estaba limitado por las calles Lázaro Cárdenas, al norte; Aquiles Serdán, al oriente; y Venustiano Carranza, al sur.

El busto se colocó sobre un plinto de mampostería en una glorietita puesta a mitad de los andadores que cruzaban la plaza desde sus esquinas. Un andador central, trazado de oriente a poniente, completaba la circulación peatonal.

Las razones que tuvo el ingeniero Torres para cambiar de ubicación el busto, fueron que la Rinconada, aunque muy atractiva en sí misma, ofrecía poca visibilidad al memorial del prócer que daba su nombre a la colonia y que, destacaría más en un sitio abierto y con mayor flujo de transeúntes; asimismo, que la Agraria, sede del Ejido de Puerto Vallarta quedaría enfrente de la plaza, al igual que el jardín de niños “Emiliano Zapata”. De esta manera, el ingeniero Torres, muy relacionado con los campesinos, contribuía a destacar la enorme aportación que hicieron al desarrollo de Puerto Vallarta, enalteciendo la figura de quien simbolizó sus aspiraciones durante la Revolución.

El busto es un vaciado en concreto, de muy buena calidad, pintado de color cobre. Desafortunadamente, no se alcanza a ver la firma del escultor que lo modeló.

El General Emiliano Zapata Salazar está representado de la siguiente manera: Sin sombrero, llevando dos cananas abastecidas de tiros de carabina cruzadas sobre el traje de charro y con una pañoleta anudada al cuello, el General tiene la cabeza ligeramente volteada a la derecha, observando algo en la lejanía que le provoca un gesto contenido de satisfacción, aunque su ceño está fruncido. Bien afeitado y peinado con raya a la izquierda de la cabeza, los espesos bigotes se ven cuidadosamente atusados y sus puntas, levantadas.

El busto sugiere que el personaje estaba de pie, erguido, quizá en una revista a sus tropas o en otra ceremonia.

El límite lateral del busto se encuentra cerca de los hombros y, por la parte inferior, un poco arriba de la punta del esternón. En la parte posterior del busto, la porción de la canana que cae sobre el omóplato derecho, tiene los cartuchos vacíos, sin balas.

La plaza Emiliano Zapata desapareció en 1986, absorbida por la plaza Lázaro Cárdenas. Pero el busto continuó en su mismo sitio hasta 1997, cuando se le envió a Ixtapa para que dejara lugar en la plaza Lázaro Cárdenas a la estatua de cuerpo entero de Zapata.