“Ballena Vallarta”
Voceros Incansables / Por: Félix Fernando Baños
Aparte de ser la más atrevida, airosa y espectacular de las esculturas monumentales que embellecen nuestro puerto, “Ballena Vallarta” es un ejemplo de perseverancia por parte de su autor y fundidor, el maestro Octavio González Gutiérrez, quien, además, es un excelente retratista y el más prolífico de nuestros escultores, cuya obra se encuentra también en residencias, condominios y hoteles de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas.
En enero de 1992, al empezar la administración municipal del ingeniero Rodolfo González Macías, el maestro González le presentó su proyecto. Como le pareció interesante, el alcalde lo envió al Departamento de Cultura y Recreación, que entonces se reducía a un escritorio entre varios de otras dependencias, todos ocupando la misma oficina. Debido a la falta de privacidad, una periodista -que era influyente en la opinión pública de aquel tiempo- escuchó la exposición del proyecto y, como le pareció absurdo, se dedicó a burlarse de él y a desbaratarlo en sus artículos. Por esa causa, la presentación de la “Ballena Vallarta” a los vallartenses fué un traspiés tan imprevisto y desafortunado como la de don Quijote ante la duquesa, por culpa de Sancho Panza.
Pero el maestro González no se arredró y siguió trabajando su proyecto, a pesar de todo tipo de dificultades, sobre todo financieras. Finalmente, logró el apoyo de la Asociación de Residentes de Marina Vallarta, quienes desearon se pusiera en la glorieta del Boulevard Francisco Medina Ascencio, donde empieza el Paseo de la Marina. Allí la instaló en 2001 el ingeniero Abel Avilés.
“Ballena Vallarta” es un bronce fundido a la cera perdida de catorce toneladas de peso, cuidadosamente patinado, con estructura interna de acero a la alta resistencia, calculada por el doctor Zambrano, que se ancla audazmente en la fuente que la sostiene mediante una de sus aletas.
Aparte de ser un monumento muy apropiado para el puerto, así como la evocación del atractivo turístico que son las ballenas jorobadas que nos visitan cada invierno, “Ballena Vallarta” es un homenaje al amor maternal, fundamento de la familia, al representar un momento de intimidad que acontece en el interior del océano: Una ballena jorobada toca un risco con la punta de su aleta pectoral derecha, mientras navega conduciendo con afecto a su cría, la cual nada arriba y a la izquierda del cuerpo de su madre, cerca de la cola.
“Ballena Vallarta” se distingue también por ser una de las contadas esculturas públicas que tienen en regla sus comprobantes de donación al H. Ayuntamiento de Puerto Vallarta. En su Acta de Entrega-Recepción, firmada el 11 de agosto de 1999, consta que la donan ”“libremente su autor, maestro Octavio González Gutiérrez, y los dirigentes del Comité Pro-Ballena, quienes otorgan al Ayuntamiento la posesión, física, jurídica, material y formal de la escultura, así como su propiedad, por lo que a partir de esta fecha pasa a formar parte del patrimonio municipal.”
Quedó registrada como patrimonio municipal el 20 de agosto de 1999.
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