martes 6, octubre , 2026
Publicidad
Inicio Sociedad y Cultura

Más vale prevenir

La Ciudad Imaginada / Por: Dr. José Alfonso Baños Francia

La prevención no debe ser vista como un exceso de cautela, sino como el pilar fundamental para salvaguardar la vida y la integridad de las familias.

Puerto Vallarta, Jalisco.-

El reciente paso de los huracanes Polo y Rachel por las costas del Pacífico mexicano ha vuelto a poner a prueba la resiliencia de la zona metropolitana de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Aunque los ciclones tropicales son fenómenos naturales recurrentes en nuestra región, la cercanía temporal de ambos eventos climáticos representa un llamado de atención sobre nuestra capacidad de preparación frente a las contingencias atmosféricas y las vulnerabilidades que hemos acumulado a lo largo de los años.

Frente a la amenaza meteorológica, la determinación de las autoridades de suspender las actividades escolares durante varios días en municipios costeros de Jalisco y Nayarit fue una medida muy oportuna. La prevención no debe ser vista como un exceso de cautela, sino como el pilar fundamental para salvaguardar la vida y la integridad de las familias. Mantener a la comunidad escolar en resguardo disminuyó de manera importante la movilidad vial, redujo la exposición de la población a vientos fuertes o crecidas repentinas y facilitó el trabajo de respuesta de las corporaciones de protección civil. Este tipo de decisiones demuestra un avance en la cultura de prevención institucional; sin embargo, dichas medidas de cautela resultan insuficientes si no van acompañadas de una infraestructura urbana capaz de soportar la magnitud de estos temporales.

Es precisamente en la infraestructura de ambos municipios donde se localiza el desafío más complejo para la bahía. En las últimas décadas, el vertiginoso desarrollo inmobiliario y turístico ha impulsado una acelerada urbanización que, con frecuencia, ha avanzado al margen del ordenamiento territorial y de una gestión ambiental rigurosa. La pavimentación masiva en vialidades, la tala en laderas de cerros y la alteración de los cauces naturales de ríos y arroyos han mermado de forma drástica la capacidad de absorción del suelo. Cuando precipitaciones intensas como las generadas por Polo y Rachel se concentran en pocas horas, el agua busca sus rutas históricas, ahora transformadas en avenidas, centros comerciales y fraccionamientos.

Las severas inundaciones del viernes y sábado pasado afectaron aquellas zonas que frecuentemente son puestas a prueba en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Ello no es producto exclusivo de la fuerza de la naturaleza, sino del modelo de crecimiento urbano implementado. Los colectores pluviales y redes de drenaje se ven rebasados rápidamente, exponiendo la vida y el patrimonio de los habitantes.

El paso simultáneo de estos ciclones debe marcar un hito en la gestión del territorio. Si bien el cierre temporal de escuelas y la atención a los avisos oficiales mitigan el riesgo inmediato para la población, la vulnerabilidad continuará latente si no se atiende el problema estructural. Resulta indispensable revisar los planes de ordenamiento territorial, actualizar los instrumentos de plantación urbana, priorizar obras de infraestructura verde, proteger las cuencas hidrográficas y construir redes pluviales acordes con la realidad climática. La naturaleza continuará su ciclo; de la correcta planeación de nuestras ciudades depende que el agua fluya sin convertirse en una amenaza constante.