
El término «brainrot» es una expresión en inglés que significa «cerebro podrido» y se utiliza para describir el agotamiento mental provocado por el consumo de contenido de internet sin sentido, que literalmente pudre el cerebro. Se trata de aquel contenido que consumimos con la única intención de captar en un instante nuestra atención y mantenernos frente a la pantalla, cediendo a los deseos del algoritmo para consumir material sin pausa.
Son videos o imágenes absurdas pero impactantes, con colores llamativos, voces generadas por inteligencia artificial, sin sentido pero pegajosas, que representan animales con formas humanas u objetos en situaciones surrealistas. Hay personajes internacionalmente conocidos cuyos contenidos acumulan millones de visualizaciones, y que terminan por hacer un hueco en la mente de los usuarios hasta formar parte de su vocabulario cotidiano.
Los «brainrots» aparecen de forma repetitiva en aplicaciones creadas para incitar principalmente a niños y jóvenes con contenido absurdo y frases sin sentido, provocando risas solo para mantenerlos entretenidos. Son contenidos de formato corto, de desplazamiento (scroll) rápido y de poco valor, con efectos negativos por el excesivo tiempo que consumen en nuestras vidas.
El portal de Bienestar Digital advierte sobre los posibles peligros. Uno de ellos es que el consumo excesivo está relacionado con dificultades para actividades que impliquen memorización; puede perjudicar la capacidad de atención, generar una sobrecarga emocional y terminar por saturar a la persona debido al consumo de videos cortos y altamente estimulantes. Esto puede provocar que la persona se sienta inquieta o aturdida por la cantidad de información que ha consumido, incapaz de asimilarla. También puede causar insomnio, ya que altera el estado de ánimo, incrementa los niveles de estrés y genera deterioro intelectual que perjudica el bienestar general.
Es importante hacernos conscientes del contenido que consumimos y del tiempo que pasamos frente a las pantallas, para lograr evitar el material de poco valor. Sería bueno ponernos límites, poder disfrutar de otras actividades como la lectura, los juegos de mesa, llamar a un ser querido para saludarlo, tomar una bebida en total tranquilidad, dar una caminata para observar un atardecer, tener un espacio para meditar y, en definitiva, poder disfrutar de un descanso digital.
FB Olivia Segura-Bienestar Integral






