“No pensamos en la gente mayor ni en las banquetas”: Michel Sáenz

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

El convenio CUCosta–Colegio de Arquitectos busca que las nuevas generaciones apliquen sus conocimientos en contextos reales, bajo la mirada de un gremio que advierte: sin planeación ni identidad, Vallarta arriesga su futuro.

Puerto Vallarta, Jalisco.-

El pasado jueves 22 de mayo, el Centro Universitario de la Costa (CUCosta) y el Colegio de Arquitectos de la Costa Norte de Jalisco firmaron un convenio de colaboración que permitirá a estudiantes de la Licenciatura en Arquitectura realizar prácticas profesionales en espacios vinculados al sector productivo y social. El acuerdo busca cerrar la brecha entre la teoría académica y la realidad laboral, acercando a las nuevas generaciones a los desafíos concretos de la construcción, la ciudad y el municipio.

En medio de ese anuncio, el presidente del Colegio, Arq. Michel Sáenz Ortiz, advirtió algo que rara vez se dice con claridad: “Los colegios somos un termómetro de lo que acontece en la ciudad”. Y fue precisamente desde esa mirada que accedió a profundizar en los nudos críticos de la arquitectura local: el crecimiento desordenado, la pérdida de identidad urbana, la movilidad precaria y una ciudad que ha envejecido sin infraestructura digna para sus adultos mayores.

A continuación, la entrevista con Michel Sáenz Ortiz, arquitecto, presidente del Colegio de Arquitectos de la Costa Norte de Jalisco y testigo directo de las luces y sombras del desarrollo vallartense.

Arq. Michel Sáenz Ortiz, Presidente del Colegio de Arquitectos de la Costa Norte de Jalisco.

Firmaste un convenio con CUCosta para que los estudiantes hagan prácticas profesionales en el Colegio. ¿Por qué es tan necesario ese puente entre la universidad y la realidad?

Porque el estudiante sale verde de la escuela. La universidad te enseña teoría, pero la vida real es otra: la obra, los presupuestos, los permisos, los conflictos vecinales, el Ayuntamiento. Nosotros queremos que los chicos se vayan fogueando antes de enfrentarse solos al mercado. Es un beneficio mutuo: ellos ganan experiencia, y el Colegio se nutre de nuevas miradas y herramientas como la inteligencia artificial, que, aunque no sustituye al arquitecto, sí es una herramienta poderosa para comunicar ideas.

Hablando de herramientas: ¿la inteligencia artificial va a sustituir al arquitecto?

No. Jamás. La IA es una herramienta de expresión, como lo fue el lápiz o el CAD. Te ayuda a comunicar un concepto, pero no sustituye el criterio espacial, la sensibilidad social, la ética constructiva ni la capacidad de resolver problemas reales en terreno. Eso sigue siendo humano.

Mencionaste que el Colegio es un termómetro de la ciudad. ¿Qué temperatura tiene hoy Puerto Vallarta en materia urbana?

Caliente, pero mal medida. Tenemos problemas graves: movilidad caótica, calles en mal estado, falta de planeación a largo plazo, y algo muy doloroso: estamos perdiendo nuestro paisaje urbano. Ese Vallarta de casas en el cerro, con vista al Pacífico, con identidad de pueblo típico… se está diluyendo. Y eso era justo lo que nos hacía atractivos al visitante. Si perdemos eso, perdemos parte de nuestra alma.

¿Y qué pasa con la gente mayor? Hay quien dice que Vallarta envejece sin infraestructura para ellos.

Es cierto. Es una realidad incómoda, pero hay que decirlo: no pensamos en la gente mayor, no pensamos en las personas con capacidades diferentes. Las banquetas son un obstáculo, no una ayuda. Las rampas de acceso son deficientes o inexistentes. Adolecemos mucho de infraestructura real para esa población. Y eso debe cambiar desde la formación del arquitecto y desde la ley.

Como Colegio, ¿tienen espacios para incidir en esas decisiones?

Sí. Tenemos lugar en el Consejo Municipal de Desarrollo Urbano. Ahí podemos opinar. Otra cosa es que nos tomen en cuenta. A veces los temas políticos o electorales pesan más que los técnicos. Pero nosotros seguimos insistiendo: el crecimiento de una ciudad es un asunto técnico, y los técnicos debemos tener voz.

¿Cuál dirías que es el principal reto de la arquitectura hoy en Vallarta?

Hay muchos, pero yo resumo: planeación con visión humana. Necesitamos calles dignas, ciclovías reales, transporte eficiente, áreas verdes, inclusión, respeto por el paisaje y por la historia. No podemos seguir parchando la ciudad. Y eso implica actualizar los planes de desarrollo, escuchar a los gremios y entender que las necesidades de hoy no son las de hace 40 años.

¿Cuántos arquitectos hay en la región y qué reto tienen como gremio?

En nuestro Colegio somos 70 socios. Hay otro colegio con cerca de 90. Pero hay muchos profesionistas que no están colegiados. Como gremio, nuestro reto es mantenernos actualizados, ser dignos de confianza técnica y exigir que se nos dé el lugar que merecemos en la toma de decisiones. No por capricho, sino porque la ciudad necesita a quienes saben de ciudad.

Para cerrar: ¿qué mensaje le deja este convenio con CUCosta a los jóvenes que están por egresar?

Que se acerquen, que se involucren, que no le tengan miedo a la realidad. El Colegio es un espacio para que aprendan, se equivoquen a tiempo y entiendan que la arquitectura no es solo diseño: es responsabilidad social, ordenamiento territorial y sensibilidad urbana. Los esperamos.