Vallarta BBQ Experience 2026: el fuego como lenguaje y el mar como escenario
Por: Ángel Reyes
Puerto Vallarta, Jalisco.—
Hay experiencias que se degustan y otras que se recuerdan con todos los sentidos. La segunda edición del Vallarta BBQ Experience, celebrada frente al Pacífico en el hotel Velas Vallarta, pertenece sin duda a ambas categorías: un encuentro donde la parrilla dejó de ser técnica para convertirse en espectáculo.
Desde el primer instante, el ambiente reveló una ambición clara: elevar el asado a una narrativa gastronómica. No se trató solo de cocinar al fuego, sino de interpretarlo. Cortes premium en su punto exacto, jugosidad contenida y liberada con precisión, capas de ahumado que envolvían sin saturar. Cada propuesta mostró dominio del tiempo, temperatura y materia prima, tres pilares que distinguieron la velada.
La playa, convertida en comedor efímero, aportó lo suyo. El murmullo constante del océano funcionó como telón sonoro mientras el humo dibujaba en el aire una coreografía sutil. En ese entorno, los asistentes recorrieron estaciones donde la diversidad de barbacoas dialogó con guarniciones pensadas para equilibrar, contrastar y resaltar sabores. No hubo improvisación: hubo oficio.
Pero el evento no se limitó al plato. La música en vivo —con mariachi y voces que entendieron el pulso de la noche— añadió profundidad cultural a la experiencia. La tradición mexicana se entrelazó con una propuesta gastronómica contemporánea, logrando una armonía poco frecuente entre identidad y sofisticación.
El Vallarta BBQ Experience 2026 confirma su consolidación dentro del calendario culinario de la región. Velas Vallarta no solo fungió como anfitrión, sino como curador de una experiencia que apuesta por el detalle, la calidad y la hospitalidad como ejes centrales.
Para quienes no asistieron a la jornada inaugural del 1 de abril, la experiencia se mantiene vigente hasta el 4 de abril. El programa incluye catas de vino, talleres especializados con parrilleros y, cada tarde a las 18:00 horas, cenas BBQ frente al mar donde el atardecer actúa como maridaje natural.
En un destino acostumbrado a la buena mesa, este encuentro logra diferenciarse: aquí el fuego no solo cocina, también cuenta historias. Y este año, Vallarta volvió a escucharlas entre brasas, salitre y humo fino.

