La Chaîne des Rôtisseurs celebra la riqueza gastronómica de España en Mesón Ibérico
Por: Ángel Reyes
Puerto Vallarta, Jalisco.-
En una atmósfera marcada por la camaradería y el refinamiento, la cofradía internacional La Chaîne des Rôtisseurs protagonizó una velada memorable dedicada a los sabores más emblemáticos de España, teniendo como escenario el Mesón Ibérico, en el corazón de Marina Vallarta. La cita reunió a distinguidos miembros y amantes de la alta gastronomía en torno a una experiencia que honró la tradición, el maridaje y el arte de la buena mesa.
La recepción inició con un aperitivo que evocó la esencia del encuentro español: un refrescante gazpacho tradicional, la clásica Gilda —símbolo del tapeo— y finas lonjas de jamón ibérico. El momento fue acompañado por un Marianito preparado con Vermouth Yzaguirre, una elección que rindió homenaje al ritual social que, en España, convierte la mesa en punto de encuentro y conversación.
El recorrido culinario continuó con una croqueta de pulpo como amuse-bouche, antesala de una ensalada de boquerones con tomate, equilibrada y vibrante, armonizada con el elegante Cava Cordón Negro de Freixenet, cuyas burbujas aportaron frescura y sofisticación.
Uno de los momentos más celebrados fue el róbalo a la donostiarra, presentado sobre una delicada piperrada y acompañado de camarón y mejillón. Este plato, inspirado en la tradición vasca, encontró su complemento ideal en un Txakoli Ondarrabi Zuri, cuyo carácter seco y mineral evocó la brisa del Cantábrico.
El plato fuerte, un rabo de toro de cocción lenta, destacó por su profundidad y textura, acompañado de papa panadera y una fresca ensalada de apio y manzana. El maridaje con un robusto Tinta de Toro reafirmó la intensidad y elegancia de este clásico de la cocina española.
Tras un sorbete de limón con cava que aportó un refrescante interludio, la velada avanzó hacia una selección de quesos españoles —Idiazábal, Mahón y Tres Leches Ibérico— que ofrecieron una travesía sensorial por la diversidad láctea de la península. El cierre llegó con una delicada pera al vino tinto, acompañada de notas dulces y coronada por un Pedro Ximénez, logrando un final armonioso y memorable.
Más allá de la excelencia culinaria, la velada destacó por el espíritu fraternal que distingue a La Chaîne des Rôtisseurs. Entre conversaciones animadas, sonrisas y brindis, el encuentro reafirmó que la gastronomía es también un lenguaje de unión. En esta ocasión, Mesón Ibérico no solo ofreció un menú excepcional, sino que se consolidó como anfitrión de una experiencia donde tradición, elegancia y camaradería se fusionaron para celebrar, en Puerto Vallarta, el arte de comer bien.

