Todo lo que debe saber sobre el gusano barrenador

ConCiencia Animal/ MVZ. Carlos Arturo Martínez Jiménez

El gusano barrenador, puede provocar miasis una zoonosis muy grave

La miasis por gusano barrenador es una parasitosis provocada generalmente por la larva de dos tipos de mosca: una que habita en Asia y África, de nombre científico Chrysomya bezziana, y otra que se encuentra en el Caribe, Centroamérica y gran parte de Sudamérica. Actualmente existen reportes y un movimiento de las instituciones gubernamentales de Estados Unidos y México tras su ingreso por el sur de nuestro país, a causa de ganado que entró de manera ilegal. Esta mosca es la Cochliomyia hominivorax.

Aunque en la sociedad hay molestia e infravaloración por las repercusiones de los protocolos instaurados, no es para menos. Desde 2017, esta parasitosis está en el Código Sanitario de los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal, siendo una de las 116 enfermedades que recomienda a sus países miembros como de reporte obligatorio y considerada una zoonosis muy grave.

Esta larva ya estuvo presente en México y Estados Unidos a principios de 1959, lo que llevó a ambos países a unir esfuerzos para su erradicación mediante una campaña acordada en 1972. El objetivo era eliminar esta plaga de México y evitar la reinfestación en el país vecino. En 1976 se inauguró una planta productora de moscas estériles en Chiapa de Corzo, con una capacidad de producción de 500 millones de moscas estériles semanales. Esto se logró mediante la “Técnica del Insecto Estéril”, que consiste en irradiar al insecto en la fase de pupa con el isótopo radiactivo Cesio-137. El resultado exitoso de esta cooperación internacional culminó en 1991, tras 19 años de arduo trabajo, cuando México fue declarado libre del gusano barrenador del ganado. Sin embargo, entre 1992 y 1993 se registraron algunos brotes en el centro y sur de México, probablemente debido a la introducción de animales provenientes de Centroamérica.

Actualmente, solo se encuentra operando una planta productora de moscas estériles del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Pacora, Panamá. Esta planta produce moscas para mantener una barrera biológica entre los países libres de gusano barrenador y los que aún enfrentan este problema.

La mosca es más grande que la mosca común y tiene un color verde azuloso metálico. Presenta metamorfosis completa, desarrollándose en las fases de huevo, larva, pupa y adulto. Por lo general, la mosca busca depositar sus huevos sobre tejido vivo de animales homeotermos, como todos los mamíferos, incluyendo al humano, y en menor medida, aves. Esta característica principal la distingue de otras moscas. Las heridas desprenden un olor característico que atrae a las moscas grávidas, capaces de detectar este olor y viajar entre 20 y 300 kilómetros para depositar entre 200 y 400 huevos. Los huevos, de forma ovalada y color blanco, crema o ligeramente amarillento, son depositados en los bordes de heridas superficiales u orificios corporales sanos. Tras una incubación de 12 a 14 horas, emergen larvas cilíndricas segmentadas con espinas protuberantes que les dan la apariencia de un tornillo. Estas larvas desgarran los tejidos vivos y penetran en la herida, agrandándola y provocando destrucción tisular severa. Esto produce supuración serosanguinolenta, así como depresión, falta de apetito y molestias en los animales afectados, pudiendo causar la muerte en casos graves.

Es importante destacar que existen alrededor de 19 especies de moscas que podrían confundirse con el gusano barrenador en ciertas etapas de su desarrollo. Por ello, los médicos veterinarios deben estar muy bien preparados para identificarlas, considerando diferencias taxonómicas como la longitud de las larvas, troncos traqueales, espiráculos respiratorios, espinas de los segmentos larvales y otras características morfológicas.

Además, el artículo 105, fracción VII de la Ley Federal de Sanidad Animal establece que, ante estas eventualidades, el médico veterinario responsable autorizado debe prestar servicios de coadyuvancia y emisión de documentos, fungiendo como responsable ante la SADER. Esto garantiza el cumplimiento de las disposiciones legales derivadas de la ley.

Sin embargo, existe una preocupante escasez de médicos veterinarios responsables autorizados en el país. Esto refleja una falta de interés gremial por cumplir las leyes, lo que resulta en una deficiencia notoria durante emergencias. Si todos cumplieran con las leyes, la demanda por estos profesionales sería mayor, permitiendo un mejor manejo de situaciones como esta. Es fundamental que el gremio veterinario promueva el acatamiento de la legislación para garantizar la eficacia en el control y prevención de enfermedades como la miasis por gusano barrenador.