Universidad y retos para Puerto Vallarta: gentrificación

Educación y parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

Cada día, y con mayor frecuencia, extranjeros abusan y se aprovechan de los huecos legales.

“La gentrificación, en su nivel más profundo, consiste en reorientar el propósito de las ciudades, alejándolas de ser espacios que proveen a los pobres y a las clases medias, y a convertirlas en espacios que generan capital para los ricos”.

— Peter Moskowitz

Recientemente nos hemos percatado de la importancia que tiene la buena imagen social para los extranjeros. Me refiero concretamente al comportamiento y trato que obedecen a la educación y empatía que cualquier ser humano debiera tener, más aún cuando la sociedad que los recibe les brinda facilidades y comodidades que muchas veces no merecen.

Sabemos bien —incluso el mundo lo sabe— que los mexicanos nos caracterizamos por ser, en general, de buen trato con el extranjero, y que le hacemos sentir que “mi casa es tu casa”. Sin embargo, cada día, y con mayor frecuencia, encontramos que puede estarse generando una especie de actitud de ventaja y abuso por parte de un sector de extranjeros que, sin merecer dicho trato, abusan por una parte de huecos legales respecto al pago de impuestos, así como de la buena voluntad de la sociedad mexicana.

Algunos ejemplos son: turistas abusando de artesanos en Cancún, dándoles billetes de su país sin aclarar que tienen menor valor que el costo de venta; residentes extranjeros en playas mexicanas que no desean que otros caminen o disfruten de las mismas más que ellos; cierre de calles en lugares como San Miguel de Allende, en colonias donde la mayoría son extranjeros; publicaciones en redes sociales donde presumen lo poco que pagan por vivienda, comida o transporte. Los ejemplos pueden ampliarse. Sin embargo, lo que deseo señalar es que esas comparativas de facilidades y costos de vida no hacen sentir bien al mexicano promedio, para quien la preocupación por el pago de servicios o bienes de consumo no está al alcance de la mano, como lo presumen quienes no dependen de un sueldo raquítico.

Vallarta no escapa a la influencia que puedan ejercer los llamados trabajadores virtuales extranjeros. Si bien no es aún un fenómeno preocupante, sí considero que es lo suficientemente importante como para realizar estudios sobre las consecuencias y formas en que están, poco a poco, posicionándose en nuestro entorno. Las formas en las que tendremos que intervenir deberán necesariamente —considero— pasar por estudios serios en lo académico y por reformas a los reglamentos municipales, estatales y federales, a fin de estar más preparados y evitar conflictos sociales, pues está claro que la forma de afrontar ese reto no será por medio de la violencia.

De igual manera, no se trata de estar en contra del turismo, pues primero tendremos que hacer la distinción de que ese sector de personas que residen por tiempo prolongado en nuestras comunidades no viene precisamente a realizar turismo; no son lo mismo.

Recientemente hemos pasado por un relevo en los liderazgos en la Universidad de Guadalajara y, concretamente, en el CUCOSTA. No tengo duda de que la trayectoria y capacidad demostrada de nuestra rectora, la Dra. María Esther Avelar Álvarez, sabrá apoyar las investigaciones y las formas de incidir en la mejora social, como es parte de las funciones de la Universidad hacia la sociedad a la que nos debemos. Sin embargo, ella sola no podrá si no cuenta con el apoyo que, como académicos y sociedad en general, debemos manifestar desde nuestra trinchera, a fin de contar con una sociedad más justa y sana para cada uno de nosotros.