“Servir es mi vocación”: Una vida dedicada a la educación y al compromiso social

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Ricardo Uribe Serrano, Titular de la DRSE en la Costa Sierra Occidental

Ricardo Uribe Serrano, ha forjado una trayectoria destacada en el ámbito educativo, transitando desde la docencia hasta la administración pública. Nacido en Tepic, Nayarit, llegó a Puerto Vallarta el 16 de mayo de 1999, con la intención de construir una carrera en el sector educativo. Durante su primer año en la ciudad, vivió con sus tíos maternos en Ixtapa antes de establecerse por cuenta propia.

Desde temprana edad, Uribe Serrano mostró interés por la formación académica. Aunque inicialmente cursó la Licenciatura en Contaduría, interrumpió sus estudios en el tercer año para trasladarse a Puerto Vallarta. Su formación incluyó un paso por la Escuela Militar de Aviación entre 1994 y 1997, donde se graduó como Piloto Aviador Militar.

Su incursión en la educación inició en 1999, cuando decidió retomar sus estudios en la Escuela Normal Juana de Asbaje en Tepic. Posteriormente, gracias al apoyo del maestro Juan Carlos Santos Esparza, ingresó a la Normal Superior de Verano de Tepic y cursó la nivelación pedagógica en la Escuela Superior de Tepic durante el ciclo escolar 1999-2000. Su preparación académica fue clave para su ingreso al magisterio.

La carrera docente de Uribe Serrano comenzó en la Normal de Verano en 1998-1999. En 2004 obtuvo su título y, desde 1999, trabajó en la Escuela Técnica 56 de Ixtapa desempeñando diversas funciones administrativas, como bibliotecario, prefecto y coordinador. Paralelamente, entre 2005 y 2008, cursó la Maestría en Educación con Intervención a la Práctica Educativa en el Centro de Maestros, donde posteriormente se desempeñó como asesor y, entre 2009 y 2018, como Coordinador Académico y Administrativo de la maestría.

En 2004, ascendió en el escalafón docente al obtener horas de matemáticas en el sistema educativo, lo que le permitió impartir clases en escuelas públicas y privadas hasta el ciclo escolar 2014-2015. Su preparación académica continuó con un Doctorado en Gestión Educativa en la Universidad Virtual de Estudios Superiores de Guadalajara, título que obtuvo en 2010. Además, entre 2016 y 2018, impartió clases en el área de Ciencias Exactas en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara.

Su incursión en la administración educativa comenzó como Asesor Técnico Pedagógico. En 2017, presentó el Examen de Promoción Vertical para inspector y obtuvo el primer lugar en el estado de Jalisco, lo que le permitió asumir la plaza de inspector el 16 de mayo de 2018. Como parte de sus funciones, supervisó la Zona 12 de Secundarias Técnicas, atendiendo municipios como Cabo Corrientes y Tomatlán, así como escuelas en Puerto Vallarta.

En el ciclo escolar 2023-2024, se trasladó a la Zona 10, ampliando su jurisdicción a Puerto Vallarta, Mascota, Talpa de Allende y San Sebastián del Oeste. Gracias a esta experiencia, ha desarrollado un conocimiento profundo de la Costa Sierra Occidental y busca fortalecer su presencia en municipios como Atenguillo, Mixtlán y Guachinango.

Con una sólida trayectoria académica y profesional, Ricardo Uribe Serrano continúa trabajando en el fortalecimiento del sistema educativo en la región, con el objetivo de mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje en la Costa Sierra Occidental.

¿Qué te gustó del tema educativo?

Siempre me llamó la atención poder apoyar a los demás a superarse. Desde la secundaria, en el colegio, se me daba de manera natural ayudar a otros a aprender y a resolver dificultades, especialmente en matemáticas, una materia que siempre se me facilitó.

¿Cuáles son los temas o problemas en materia educativa que te gustaría solucionar?

Me gustaría recuperar el vínculo entre la escuela y los padres de familia, porque la educación inicia en casa. Lo que un estudiante sabe o siente es reflejo de su entorno familiar. Creo que ese lazo se ha ido perdiendo. Aunque no depende totalmente de mí, puedo gestionar cursos para padres de familia, fomentar el acercamiento de los directivos con ellos y buscar vínculos con instituciones públicas y privadas para brindar asesoría. Es fundamental que los padres tengan las herramientas necesarias para apoyar a sus hijos en su desempeño escolar.

En cuanto a los temas que sí me competen directamente, me interesa que todos los maestros reciban su pago en tiempo y forma, que las instituciones cuenten con suficiente personal docente y que todas las escuelas tengan cubiertas sus necesidades básicas para ofrecer una educación de calidad con calidez.

¿Qué aspecto consideras necesario fomentar más entre los jóvenes?

Creo que es fundamental inculcar el amor a la patria, el respeto a los símbolos nacionales, a los padres, a los adultos y, en general, a la autoridad. Estos valores han dejado de promoverse en muchas familias, lo que genera conflictos en las escuelas y en la sociedad. Se ha perdido el respeto al adulto mayor y a los padres.

Hemos visto casos en los que, en lugar de que un padre corrija a su hijo, es el alumno quien regaña al padre dentro de la escuela. Esto refleja una pérdida de valores en algunos hogares. Sin embargo, si algo distingue a los mexicanos ante el mundo es la familia. No obstante, el concepto de familia ha cambiado y, en algunos casos, esto ha generado problemas sociales.

¿Crees que sería posible que las escuelas tengan mayor presencia en la educación en valores?

Sí, a través de los programas que implementará “Avanza Jalisco” y el nuevo modelo de educación al estilo Jalisco, que sustituirá a “RECREA”. Estos programas contemplan la educación del carácter y serán una herramienta útil para las familias del estado.

El tema de los valores es cíclico. Antes, el padre trabajaba y la madre educaba en casa, un esquema tradicional que quienes tenemos más de 40 años conocemos bien. Sin embargo, por las necesidades económicas y el ritmo de vida actual, ambos padres trabajan. Esto los coloca en una situación difícil, donde tienen que elegir entre cuidar a sus hijos o generar ingresos. Es un dilema complejo.

¿Cómo te autodefines y cuáles son los valores que te guían?

Me considero una persona trabajadora, alguien que cumple su palabra. Mis valores fundamentales son la familia, la lealtad a mis amigos y el amor por lo que hago. Soy servidor público, y me gusta servir. He aprendido que “quien mejor sirve, mejor manda”; primero hay que ser servicial para después liderar con el ejemplo, servir es mi vocación.

¿Qué valores te gustaría dejarles a tus hijos?

Quiero que sepan que no hay nada imposible, que pueden lograr lo que se propongan con esfuerzo y trabajo. En su madre y en mí tienen el ejemplo de que el trabajo es el camino para alcanzar cualquier meta. También quiero inculcarles honestidad, amor por la paz y respeto por su palabra. Hoy en día, incluso con documentos firmados, muchas personas no cumplen sus compromisos. Mis padres me enseñaron que, aunque se pierda, la palabra debe cumplirse. Esa enseñanza la llevo conmigo y deseo transmitírsela a mis hijos.

¿Tus padres también son de Tepic?

No, mis papás son originarios de Santa Isabel, Nayarit, un pueblo cañero ubicado en la carretera libre hacia Guadalajara, entre Chapalilla y Aguacatlán. Es un lugar conocido en la región porque tenía el único molino de caña, donde vendían miel y productos derivados. Toda mi familia es de ahí, pero yo nací en Tepic.

¿Tienes hermanos?

Soy hijo único. Hasta los ocho años viví en Monterrey, donde mi papá trabajaba como agente de ventas y mi mamá era contadora en Grupo Danone. Después, el destino nos llevó de regreso a Tepic. Desde entonces, he vivido en distintos lugares.

¿Desde joven llegaste a Puerto Vallarta?

Desde que terminé la preparatoria he vivido solo. Estudié en el Colegio del Aire, luego regresé a Tepic por un tiempo y finalmente me establecí en Puerto Vallarta. Los pilares fundamentales en mi formación han sido mi padre, Juan Antonio; mi madre, Magdalena; y la Escuela Militar de Aviación. Ellos me han hecho la persona que soy.

¿Cómo te gustaría ser recordado?

Como alguien que, cuando estuvo en sus posibilidades, siempre ayudó al prójimo. Si algún día alguien escribiera mi epitafio, me gustaría que dijera: “Alguien que nació para servir.”