Psicología para el Cambio Climático

Educación y parentalidad / Por: Jesús Cabral Araiza

Otra forma esperanzadora de hacer algo importante por todos es inculcar, desde nuestras trincheras, a las nuevas generaciones.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.— M. Gandhí

Educación y parentalidad Dr. Jesús Cabral Araiza

Ya nadie tiene duda de que el cambio climático es un proceso en marchaFrecuentemente, las acciones individuales o globales pueden carecer de sentido o simplemente ser una hipocresía disfrazada de los poderes que realmente dominan la industria mundial. Aunque resulta una verdad incómoda, le planteo las siguientes reflexiones:

  1. ¿Usted, al igual que yo, pensaba que contaminábamos menos el planeta al no usar bolsas de plástico en el super o el mercado? ¿Y qué hay de todos los productos que vienen plastificados o con unicel? Me refiero a los mismos que llenan los grandes supermercados de las cadenas norteamericanas.
  2. Usted trata de afinar su automóvil regularmente y usarlo lo menos posible, pero lo invito a que observe la emisión de gases de los aviones cada día para que se  cuenta de quién contamina mucho más.

Los ejemplos son muchos y variados, pero mi objetivo ahora es hacerlo reflexionar sobre los efectos y sobre qué podemos hacer frente a las ineficientes acciones individuales que nos ha tocado presenciar a nivel mundial.

La triste realidad es que, al observar las lluvias de este año —que han sido devastadoras en todo el planeta— y sumado a que el pronóstico para los próximos años es aún más desalentador, no podemos seguir permitiendo más omisiones o decisiones erróneas para beneficio de unos cuantos. Hoy más que nunca, la vida de millones depende de unos pocos individuos de los que es bien sabido que no siempre son los más aptos para gobernar.

Si miramos un poco hacia la historia de las revoluciones o movimientos sociales, sabemos que estos surgen cuando las personas consideran que ya no hay mucho que perder y que la indolencia en la gobernanza alcanza un punto de hartazgo para la mayoría. Necesitamos:

  1. Una mayor conciencia social de que lo que no hacemos por los otros, no lo hacemos por nosotros.
  2. Entender que lo que le afecta al otro, eventualmente me afectará a mí.
  3. Que las formas de protesta sean más directas y masivas, para hacerle entender a quienes gobiernan lo que la mayoría quiere.
  4. Elegir con más sabiduría a quienes nos gobiernan, no por sus promesas o imagen, sino viendo más su congruencia e historia.
  5. Abrir más espacios públicos al debate y a el planteamiento de soluciones entre la academia y quienes gobiernan; es decir, entre la ciencia y la política, con el fin de encontrar soluciones comunes.

Lamentablemente, muchas veces necesitamos tocar fondo para realizar los cambios. La diferencia en esta ocasión es que quizás no tendremos otra oportunidad: o cambiamos para salvar el planeta o seremos parte de una historia lamentable y triste, sin un buen recuerdo por nuestra negligencia y omisiones.

Otra forma esperanzadora de hacer algo importante por todos es inculcar, desde nuestras trincheras, a las nuevas generaciones —los niños— la importancia del amor por ellos mismos y por su planeta, que al final de cuentas van de la mano. Ningún esfuerzo debe ser considerado en vano cuando se trata de preservar la vida en cualquiera de sus manifestaciones.

Así que, hoy, antes de dormir, hágase estas preguntas: ¿Qué hice hoy por preservar nuestro planeta? ¿A quién ayudé o instruí en la tarea de afrontar el cambio climático? ¿Protesté eficientemente o “le seguí el juego” al político de turno?

Que tenga un buen día.