Liberación de especies exóticas

Fauna Silvestre en la Bahía/ Por: Armando Rubio / Experto en fauna silvestre

Fauna Silvestre en la bahía / Armando Rubio / Experto en fauna silvestre

En esta ocasión vamos a hablar de un tema que no solo ocurre en México, sino en todo el mundo: la liberación de especies exóticas o silvestres que, en algún momento, tuvimos como mascotas y que, por falta de espacio o por la idea de que “deben estar libres”, decidimos dejar en la naturaleza.

Primero, aclaremos conceptos. Las especies exóticas son aquellas que no pertenecen a un lugar en específico; las silvestres, en cambio, sí forman parte de la fauna nativa del sitio. El problema es que muchas especies exóticas se liberan con la intención de “hacer un bien” para que sean felices y vivan libres para siempre. Pero, señores, eso no es una buena acción: es un grave error.

Por ejemplo, tenemos el caso de las tortugas de orejas rojas, mal llamadas “japonesas”, que suelen venderse en acuarios asegurando que serán enanas. Al crecer —y hacerlo bastante—, quienes las tienen ya no pueden mantenerlas y deciden soltarlas en ríos o lagos de Puerto Vallarta. Sin embargo, esta especie proviene del sur de Estados Unidos, principalmente de Florida, y no pertenece a este ecosistema.

Al liberarlas, compiten con la jicotea —la tortuga nativa de la región— por alimento y espacio, e incluso pueden reproducirse entre sí, provocando un problema de hibridación y desequilibrio ambiental. Por eso, no las suelten. En lugar de eso, busquen un nuevo hogar para ellas, ya sea en acuarios, zoológicos u otros espacios controlados, pero nunca en libertad.

Algo similar ocurre con las aves. Muchas han sido liberadas y, hoy en día, tenemos una invasión a nivel mundial de la cotorra argentina, un problema internacional que ya llegó a Vallarta. Las he visto y grabado incluso en zonas como Fluvial. Son aves muy resistentes y adaptables, pero no pertenecen aquí y ya están afectando a las especies locales.

Otro ejemplo son las palomas domésticas. Aunque para muchos son símbolo de paz y belleza, la realidad es que no son nativas: provienen de Asia y otras regiones. Además, pueden ser portadoras de enfermedades, parásitos y representar un riesgo para la salud pública, afectando también a la fauna local.

En resumen: no debemos liberar especies exóticas, y tampoco silvestres, sin una evaluación previa de un especialista que determine el lugar adecuado para su destino. Muchos animales criados o mantenidos en cautiverio ya están adaptados a esa condición, y liberarlos no solo no les ayuda, sino que puede poner en riesgo su vida y alterar el ecosistema.