La sabiduría de todos
Consejos de una Bisabuelita Moderna / Por un México mejor
Salomón, hijo de Betsabé y del famoso rey David, fue considerado como “el sabio más sabio de todos los tiempos”.
Salomón, hijo de Betsabé y del famoso rey David, fue considerado como “el sabio más sabio de todos los tiempos”. Es recordado por sus hermosas palabras, que continuamente decía:
“A la sabiduría la amé más que a la salud y a la hermosura; y me propuse tenerla como luz y guía, porque su resplandor es inextinguible. Todos los bienes me vinieron juntamente con ella y los he recibido por su medio. La aprendí sin ficción y la comunico sin envidia, ni encubro su valor; pues es un tesoro infinito para los hombres, que a cuantos se han valido de ella, los ha hecho partícipes de la amistad de Dios.”
Yo considero que el don más grande que se le puede otorgar al ser humano es la sabiduría. Por lo tanto, cada vez que se mencione a Salomón, los mexicanos jamás olvidamos a su padre, el famoso rey David. Por eso, a todos los cumpleañeros les deseamos muchas felicidades con la tradicional canción de “Las Mañanitas”, deseando al festejado ese don que se le concedió a su hijo Salomón.
Se necesita ser sabio…
Para no envidiar a nadie y tratar de ayudar, de forma completamente desinteresada, a las personas que lo requieran, aunque en épocas pasadas no hayan sido del todo honestas en sus actuaciones.
Para amar la justicia y defender, en forma pacífica, los ideales positivos y benéficos, no en provecho de nosotros mismos, sino en pro de toda la comunidad.
Para no dejarse arrastrar por el libertinaje y saber distinguir la gran importancia de la verdadera libertad.
Para evitar caer en las tentaciones a las que estamos expuestos todos los humanos, porque solo nos traerán problemas y adversidades, y la familia sufrirá las consecuencias.
Para poder llevar una vida equilibrada, sin vicios (alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, etc.), que afectan no solo a quien los tiene, sino también a quienes lo rodean.
Para ayudar al desvalido y no darle la vuelta, como si no viéramos ni escucháramos.
Para no abusar de las pobres viudas y viudos, ignorantes de las leyes o de aquellos que viven solos.
Para no despojar a los herederos menores de sus bienes materiales.
Para aprender a respetar a los ancianos y no abandonarlos a su suerte, ni en las calles ni en los asilos.
Para admitir con orgullo nuestra edad y ubicarnos realmente en nuestro tiempo y espacio.
Para no aniquilar a nuestros semejantes, ni física ni moralmente, ni desprestigiándolos públicamente.
Para no envidiar logros ni bienes ajenos; al contrario, tratar de aprender lo positivo de ellos.
Para aceptar con fortaleza y resignación las enfermedades o las pruebas difíciles por las que todos los seres humanos estamos sujetos a pasar.
Para amar y respetar siempre a esos maravillosos seres que nos dieron la vida, y nunca sentirnos avergonzados de una cuna humilde, cuando se ha logrado alcanzar el triunfo.
Para no vanagloriarse nunca de los insignificantes conocimientos adquiridos en el transcurso de nuestra corta vida. Recuerden que el tiempo no pasa: es el ser humano el que pasa a través del tiempo.
Pido a Dios, de todo corazón, que todos logremos obtener el Don de la Sabiduría y, por su medio, poder alcanzar una vida llena de amor, armonía y paz.
Cariñosamente AI
