El grave problema de la materia fecal de animales de compañía en las calles

ConCiencia Animal / MVZ. Carlos Arturo Martínez Jiménez

Entre el 65% al 71% de las heces de la calle analizadas contenía parásitos de distintas especies

Una frase que el Médico Veterinario de nacionalidad Argentina Baltazar Nuozzi llena por completo el complejo problema que implica el excremento de perros y gatos que quedan en las calles, como diría José Antonio Badia, y cito: “Es un reflejo más de la falta de educación en materia de tenencia responsable y bienestar de mascotas y respeto hacia las reglas implícitas de convivencia que deben asumirse en una sociedad sana.”

Y con base en los datos estadísticos que la Universidad Nacional Autónoma de México nos proporciona, se calcula que un perro de tamaño promedio, es decir alrededor de unos 15 kilos, llega a evacuar diariamente cerca de 600 gramos de excremento. Esto significa un total de 18 kilos al mes, en los que la mayor parte son heces que no son recogidas o provienen de animales en situación de calle.

El proceso de contaminación

Y si usted piensa, cree o siente que esto no tiene mayor importancia en su día a día en la cuidad, permítame hacerle un pequeño resumen cual analogía a la canción “Mi agüita  amarilla” de los Toreros Muertos. Primeramente, en cuanto estas heces tocan el suelo comienza las complicaciones con el mal olor inherente a la deposición y el subsecuente tropismo de las moscas que conllevan a un sinfín de ciclos peligrosos para la salud.

Después de 24 horas, los efectos del sol y la humedad hacen su parte. En el caso de los rayos solares desecan las heces hasta hacerlas polvo y a su vez por la mecánica del viento estas se esparcen en el ambiente produciendo una polución por donde pasas por el trabajo, haces tú caminata matutina o durante el esparcimiento con tu familia.

Por otro lado, la humedad o las lluvias dispersan y disuelven los excrementos contaminando el acuífero subterráneo o los depósitos de agua, en otras palabras, estas heces fecales terminan entrando a nuestro organismo a través del aire que respiramos o de la ingesta de alimentos que son elaborados en la vía pública como sucede con la venta ambulante, o la de nuestros animales de compañía también por inhalación o lamida de las partículas que quedan en parques, plazas y veredas.

Los datos

Se han hecho muchísimos estudios en distintas partes de México, revelan que entre el 65% al 71% de las heces de la calle analizadas contenía parásitos de distintas especies siendo las más predominantes Toxocara canis y la Ancylostoma caninum, dos de los parásitos más comunes en el intestino del perro y que, en determinadas condiciones, pueden transmitirse a los seres humanos y pueden desarrollar signos y síntomas que van desde el dolor abdominal y la diarrea, hasta lesiones cutáneas y oculares, además que también hay gran cantidad de distintas bacterias causantes de enfermedades a los humanos u otros animales presentes en las heces, siendo estadísticamente los más vulnerables los menores de 5 años, los adultos mayores de 65 y las personas con deficiencia del sistema inmune.

Prevención

Ahora que ya tengo más de su atención también le comparto las formas de prevenir toda esta catástrofe invisible para la gran mayoría de la sociedad y aún más para las autoridades; sin embargo, algo que en teoría resultaría tan sencillo, deriva en algo sumamente difícil de llevar a la práctica.

La primera es través de la correcta desparasitación de los animales, y con esto me refiero a no solo ir por una pastilla a la veterinaria y dársela a su mascota en una salchicha o a la fuerza metiéndole el dedo hasta la laringe, es que el médico veterinario haga una correcta anamnesis y tome una muestras de las heces para realizar un examen coproparasitoscópico, y a partir de ahí dar el tratamiento correcto, si el perro tiene parásitos jamás una sola tableta será la solución, mejor cambie de médico veterinario por uno más preparado y consciente de su labor a la sociedad.

El lavado de manos luego de permanecer en áreas que pudieran estar contaminadas, antes y después de agarrar algún animal y antes comer.

Para las autoridades tenemos varios ejemplos que han tenido éxito en otras partes del mundo, por ejemplo, pueden empezar con una verdadera campaña de concientización en plazas y paseos públicos con la instalación de contenedores en puntos estratégicos de la ciudad para que los excrementos sean allí depositados y que la falta de no levantar las heces del perro sea severamente penada con una fuerte multa y motivar a las personas a que denuncien quien lo esté haciendo.

En Inglaterra se activó un faro que funciona con heces de perro de las que se obtiene metano que permite alimentar el sistema, y con diez personas que depositen una bolsa de papel con la caca de su mascota y roten una manivela y esto se traduce directamente en dos horas de alumbrado nocturno.

En Canadá se puso en marcha un plan para convertir las deposiciones de perro en energía donde el dueño del perro recoge los excrementos durante el paseo, pero en lugar de tirarlos en un cesto, lo hace en una especie de buzón verde. Las bolsas con las heces se almacenan en un contenedor bajo tierra entre 10 y 14 días, luego, todo es aspirado y llevado a una planta de procesamiento fuera de la ciudad, donde junto con otros residuos orgánicos tiene lugar el proceso de digestión anaeróbica, o sea la degradación de una sustancia orgánica por microorganismos en ausencia de oxígeno. Al final de todo este proceso se obtiene un biogás, que puede ser quemado para producir energía y calor.

En Japón, desarrollaron una aplicación móvil para denunciar la presencia de heces de perro en las calles. El modo de funcionamiento es sencillo: quien encuentre heces fecales en la vía pública debe subir una fotografía a través de la “app” y hacer un comentario al respecto. Cuando se carga la foto, la aplicación también envía la ubicación obtenida del GPS del teléfono para crear un mapa en línea con diversos colores. Tras una serie de publicaciones, las áreas con gran cantidad de material fecal aparecen en el mapa para concienciar del problema y ayudar a revisar las rutas del grupo de trabajadores encargado de retirar los excrementos.

Al final debemos todos tomar conciencia, y entender que es un problema que entre todos debemos controlar. Debemos manejar en forma adecuada los desechos de nuestras mascotas y proporcionar información a quienes ignoran la gravedad de no hacerlo. Es una tarea que tenemos como sociedad: insistir en la necesidad de recoger las heces de las mascotas de la vía pública, dado el peligro que significa las heces de perros y gatos al aire libre para la salud humana, animal y ambiental.