El Amor

Las mujeres fuertes / Por: Adriana Fuentes Díaz /Comunicóloga y escritora

Hoy vamos a hablar del amor. Como sabemos, este viernes celebramos el Día del Amor y la Amistad. Pero antes de entrar en materia, quiero que hablemos del amor propio, que es lo más importante de todos.

Normalmente, siempre estamos dispuestos a amar a los demás: a los hijos, a la pareja, a los padres, a los amigos, a la mascota… pero nos olvidamos de ese amor propio, de querernos, de respetarnos, de aceptarnos tal y como somos, con nuestras fortalezas y debilidades. Porque, sin importar la edad, la nacionalidad, la religión, el nivel socioeconómico, el sexo, etcétera, todos los seres humanos nacemos con este gran sentimiento que es el amor.

Para entrar en materia, es difícil definir esta palabra. El amor es algo que a todos los seres humanos nos inspira, nos motiva, pero también puede causarnos, como sabemos, mucho dolor.

Definir el amor es sumamente complicado. Me imagino que están totalmente de acuerdo conmigo, porque existen diferentes tipos de amor, como les mencionaba anteriormente: el amor a los hijos, a los padres, a la pareja, a la mascota, por supuesto. Así que, dependiendo de su intensidad y de a quién amemos, el amor lo vamos a percibir de diferente modo.

Es preciso repasar una serie de descubrimientos científicos que a mí me han parecido muy interesantes, sobre todo en Occidente, y que nos han ayudado a desentrañar el gran misterio de la relación entre nuestro cerebro y el amor.

Algunos resultados afirman que el amor y el enamoramiento se alimentan de una serie de conductas que nos ayudan a mantenernos vivos. Por ejemplo, liberamos grandes cantidades de serotonina cuando sentimos amor, y vuelvo a repetir, no necesariamente por una pareja. En general, estoy hablando de cuando sentimos amor por algo o por alguien. Esto hace que nuestro estado de ánimo mejore y, por tanto, tengamos pensamientos positivos. También liberamos una serie de neuroquímicos, como la adrenalina, que nos hace sentir mucho más enérgicos, o la dopamina, que nos pone en un estado de ánimo súper agradable, motivado e inspirado. Y, obviamente, toda esta cascada de neuroquímicos puede hacernos sentir, de alguna manera, “en las nubes”, como dicen por ahí.

Entonces, es interesante que veamos el amor como ese sentimiento que mueve montañas. Definitivamente, creo que el ser humano no podría vivir sin el amor por algo o por alguien. Incluso por nuestro hobby: hay mucha gente que ama con pasión su hobby, ya sea el yoga, la meditación, el running, en fin. Pero eso también es, obviamente, una forma de amor.

En las últimas décadas, los estudios sobre el amor y el enamoramiento siguen siendo numerosos. Si buscamos la palabra “amor” en internet, vamos a encontrar un sinfín de significados para esta gran palabra. Pero, como les decía al principio, lo importante es que pensemos en nosotros mismos.

¿Nos amamos? ¿Nos respetamos? ¿Nos vemos al espejo y podemos decirnos frente a frente: “Te amo, te quiero, te acepto como eres, te felicito por todo lo que has logrado. Eres una persona con una fortaleza maravillosa”?

En fin, los invito a que este 14 de febrero, además de vivir el amor apasionadamente junto a esa gente que queremos tanto, pensemos sobre todo en el amor propio, en el amor a nosotros mismos, y lo pongamos en práctica. Pongamos en práctica ese amor propio, digámosle a la gente que queremos lo que sentimos por ellos. Decir la palabra “te amo” también genera muchísimos químicos en el cerebro que nos hacen sentir bienestar en todo momento.

Así que les deseo un feliz, exitoso y amoroso Día del Amor y la Amistad. Disfrútenlo, díganle a la gente que quieren todo lo que sienten por ellos.

Les mando un abrazo muy fuerte para todos.