El agua, ese recurso vital

Educación y parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

Cuando un gobierno hace un cambio producto de las protestas sociales, no necesariamente significa que es sensible

“Hay mucha agua sin vida en el universo, pero en ninguna parte hay vida sin agua”.

Sylvia Earle, oceanógrafa estadounidense (1935)

Cada vez con mayor frecuencia observamos protestas y movilizaciones a nivel nacional e internacional por el desabasto de agua. Ya no se trata solo del agua para consumo humano, también se requiere para lavar los diversos elementos con los que interactuamos, así como para regar plantas y cultivos. A pesar de lo valioso que es este recurso, no somos plenamente conscientes de su importancia hasta que empieza a escasear en nuestra vivienda o lugar de trabajo.

Y entonces surge la pregunta obligada: ¿por qué no es eficiente su gestión en cuanto a manejo, distribución y administración económica en general?

Creo que la respuesta merece analizar algunas aristas de los hechos. No estoy seguro del orden de importancia, pero aquí les dejo algunas ideas:

  • Existe corrupción en la designación de funcionarios y directivos relacionados con la gestión del agua. No siempre se coloca a la persona mejor preparada para el puesto, y ello obedece a diversas causas: favores previos, compromisos políticos, negociaciones para prebendas futuras, entre otras.
  • Falta una política clara de uso y prioridades, aunada a la carencia de un proyecto maestro de gobierno que no solo abastezca las necesidades presentes, sino también el crecimiento de las manchas urbanas.
  • Cada vez con mayor frecuencia escasea el recurso por los estragos del cambio climático y por el agotamiento de las fuentes originales no contaminadas en diversas zonas del país y del mundo.
  • El cambio de uso de suelo en las manchas urbanas permite la construcción de edificios que requieren cada vez más agua, quitando el recurso a otras zonas antes bien abastecidas.
  • Las fugas derivadas de la falta de mantenimiento o del reemplazo oportuno de tuberías viejas, que con frecuencia se revientan.
  • Aunque en menor escala, en algunas zonas metropolitanas ya comienza el robo de agua, pues la gente busca el recurso por vías legales o ilegales a su alcance.
  • Piense usted: ¿cuántos días aguantaría en su domicilio sin agua de la llave? Si no le gusta la respuesta, haga un cambio de paradigma y actúe para que ese vital líquido no nos falte y se haga un buen uso de él.

Por ello, aunque coincido con la molestia de los ciudadanos que desean trasladarse de un lugar a otro y se topan con una manifestación que bloquea su tránsito, reflexione: quizás quiera sumarse a la protesta, pues el día de mañana, cuando la falta de agua sea la norma, la realidad no le gustará.

Claro que estoy de acuerdo en ser civilizado, pero también lo estoy en tener un buen gobierno que responda a la necesidad de contar con este recurso vital.

Vale la reflexión: cuando un gobierno hace un cambio producto de las protestas sociales, no necesariamente significa que es sensible; también puede deberse a que otros intereses de mayor poder le ordenen dar un giro y atender la demanda de ese momento.