El amor es más fuerte que el odio…con matices.
Planeta Luna / Por: Consuelo Elipe
Si criticamos que una parte sea racista con los latinos, ¿por qué los latinos somos racistas con que no pertenecen a nuestro grupo?
Vamos a hablar de Bad Bunny.
Reconozco que le he criticado hasta el cansancio, no entendía nada de lo que hablaba —bueno, tampoco ahora le entiendo mucho—, pero sobre todo he criticado y critico ese tipo de música, más de reguetón, porque sus letras y el papel de la mujer me ponen un poco enferma.
No soy feminista, para nada. Creo que los que me conocen un poco saben que hasta soy bastante crítica con las feministas estas extremas, gritonas o incluso las que van de estupendas y empresarias, pero al final son unas haters profesionales de los hombres, contra los que, así en principio, no tengo nada. Hay hombres estupendos y deleznables, igual que mujeres. El género no define si eres una buena persona, si eres inteligente o capaz; por eso, separarme y juntarme solo con una parte no me cabe en la cabeza.
A lo que íbamos: que me parecía algo retrógrado que, después de todo el camino que llevan andado y peleado las mujeres, estuviéramos ahora en el punto de que millones de jóvenes —y de todas las edades— corearan letras de canciones vergonzosas y denigrantes que nos ponen en un lugar de trozo de carne.
Dicho esto, pues Bad Bunny me parecía un poco “uno de estos”, pero llegó la Super Bowl y el medio tiempo, y lo vi al día siguiente por curiosidad, como cada año. Y tengo que reconocer que me gustó y me hizo pensar, porque también sentí muchas contradicciones.
Teniendo en cuenta el momento que vivimos con el tema de la inmigración, los sucesos que han pasado en USA y tantas y tantas cosas terribles que conocemos, esta reivindicación de lo latino, esta llamada a la unión y al amor, pues claro, te mueve y conmueve. Y además, la música en sí me encantó, los elementos que usó, la actuación de Lady Gaga, la integración de los mensajes y, por supuesto, que llevara ropa de ZARA, orgullosísima de esta empresa española.
Pero claro, luego, cuando paré de mover el piececito con las canciones, me quedé pensando de nuevo… Si el mensaje era el AMOR, ¿qué tan oportuno es meter una reivindicación que excluye a todo el que no es latino? ¿Qué tan positivo es decir “lo latino es lo cool, los demás blanquitos americanos sois unos sosos que no tenéis sazón… y si no nos entendéis, pues os fastidiáis…”?
Si criticamos que una parte sea racista con los latinos, ¿por qué los latinos somos racistas con los que son “los demás”, los que no pertenecen a nuestro grupo? ¿AMOR es creernos mejores, es dejar fuera a toda una cultura estando además en su casa, en su país?
Creo que cuando vamos a un país que no es el nuestro, somos nosotros los que tenemos que adaptarnos, conservando lo nuestro y nuestra esencia, por supuesto, ¡pero sin darles una patada! Hemos visto escenas en las que el público no entendía nada, no se movía, no bailaba… y te das cuenta de que pensamos que lo nuestro es lo de todos, pero no siempre es así.
Algo tan aparentemente banal creo que es profundo. A mí me hizo oscilar entre un lado y otro. No puedo negar que me encantó como espectáculo, pero el poso del mensaje aún lo estoy analizando.
