“Capitán Raúl Fierro Villalobos”

Voceros Incansables / Por: Félix Fernando Baños

Capitán piloto aviador Raúl Fierro Villalobos

Puerto Vallarta, Jalisco.-Este busto en bronce a la cera perdida, patinado en café, que retrataba al capitán piloto aviador Raúl Fierro Villalobos se encontraba muy merecidamente, desde 2004, en el camellón del Boulevard Francisco Medina Ascencio, situado en el ingreso a los terrenos del aeropuerto internacional “Gustavo Díaz Ordaz”, como recuerdo de que él y su hermano Arturo construyeron en 1934 el primer campo aéreo que existió en Puerto Vallarta. Aquél estuvo en el otro extremo de la bahía, entre el brazo izquierdo del río Cuale y la playa de Los Muertos. Su pista de despegue y aterrizaje quedaba, aproximadamente en lo que ahora es la plaza Lázaro Cárdenas.

Los hermanos Fierro no fueron los primeros que volaron a Puerto Vallarta. Carlos Munguía nos cuenta: ”El 2 de diciembre de 1931 surcó el cielo vallartense el primer avión, en un vuelo de reconocimiento. Dos semanas después regresó, para aterrizar en la playa donde se encuentra actualmente el Hotel Buenaventura. El piloto era un norteamericano de nombre Charles Bogham, apodado Pancho Pistolas”. (“Panorama Histórico de Puerto Vallarta y de la Bahía de Banderas”, p. 158)

Aunque Pancho Pistolas estuvo volando intermitentemente entre 1931 y 1934, y aun trasladando pasajeros entre nuestro puerto, Guadalajara, Talpa y Mascota, fue sustituido ese último año en forma definitiva por la empresa “Trasportes Aéreos” de los hermanos Fierro. A su vez, “Mexicana de Aviación”, a partir de 1954 ocupó el sitio que habían tenido los Fierro en la aviación comercial. Queda como testimonio del relevo la calle Benemérito de las Américas, que fue la pista de aterrizaje del nuevo campo aéreo de Puerto Vallarta.

Volviendo al busto del capitán Raúl Fierro Villalobos, se ancló sobre una de las bases más raras que se hayan construido. Era piramidal, de mampostería, enjarrada, trunca, cuyo parte central se rebajó violentamente para hacerla un muro a plomo, lo que dejó volando la parte superior, terminada en una cornisa, y convirtiendo la parte inferior de la pirámide en una especie de banquetón, que se proyectaba con violencia hacia adelante. La molesta sensación causada por la falta de lógica constructiva de la parte superior, se acentuaba aún más por una muy visible ranura, hecha para iluminar con tubos de gas neón la placa dedicatoria de bronce, instalada en la parte central.

La placa de bronce, fechada el 20 de febrero de 2004, hacía constar que el H. Ayuntamiento Constitucional de Puerto Vallarta, presido por el licenciado Gustavo González Villaseñor, reconocía que el capitán Raúl Fierro Villalobos había sido “un pionero en las rutas aéreas del Occidente”.

La foto que presentamos es también un testimonio de la falta de mantenimiento que suelen padecer las obras de arte público. Ojalá hubiera sido lo único. El desinterés en protegerlas también la victimizó. De repente, el busto, cuyo autor no sabemos quién haya sido, simplemente desapareció. Ninguna autoridad denunció ni investigó el robo. Al final, cierto día, alguien demolió la base abandonada. Y colorín colorado.